EL DIARIO SECRETO DE LAURA PALMER
viernes, 26 de mayo de 2017
Entrevista con la autora del libro JENNIFER LYNCH (subtitulada al inglés)
En este clip, se muestra una entrevista con la autora del libro (la hija de Lynch), en el que se muestra el proceso creativo en el que se basó para escribir el diario de Laura.
Estimado Diario (22 de julio de 1984)
Me llamo Laura Palmer, y hace tres minutos he cumplido oficialmente doce años. ¡Es 22 de julio de 1984 y ha sido un día estupendo! Fuiste el último regalo que abrí y no veía la hora de subir a mi cuarto para empezar a contártelo todo sobre mí y mi familia. Tú serás en quien yo más confíe. Prometo contarte todo lo que ocurra, todo lo que sienta, todo lo que desee. Y absolutamente todo lo que pienso. Existen ciertas cosas que no puedo contarle a nadie. Pero prometo contártelas a ti.
En fin, esta mañana cuando bajé a desayunar, vi que mamá había colgado guirnaldas por toda la casa. Papá llegó incluso a ponerse un sombrerito de papel y estuvo un rato tocando un silbato. ¡ No creí que Donna y yo pudiésemos parar de reír!
Oh, Donna es mi mejor amiga, la mejor en todo el mundo. Se apellida Hayward, y su padre,el doctor Hayward, me trajo al mundo hace doce años. No puedo creer que por fin haya llegado este día. En la mesa, mamá se echó a llorar y dijo que cuando menos me lo espere yo me habré hecho mujer. Sí, ya... Seguro que pasarán años antes de que me venga la regla, lo sé. Está loca si se cree que me haré mayor enseguida, ¡sobre todo si para mi cumpleaños sigue regalándome
peluches!
Hoy todo ha sido tal y como yo quería; sólo estaban Donna, mamá y papá. Y Júpiter, mi gato, claro está. Desayunamos pancackes de manzana, que son mis preferidas, con un montón de tostadas y miel de arce.
Donna me regaló la blusa que vi en el escaparate de los Almacenes Horne, y sé que la compró con sus pagas semanales, porque estuvo ahorrándolas durante mucho tiempo, y no quiso decirme para qué. ¡Es la blusa más bonita del mundo! Es blanca y sedosa, y tiene rositas bordadas por todas partes, pero no tantas como para que esté recargada. Es perfecta. Cuando sea el cumpleaños de Donna también le voy a regalar algo super especial.
Mi prima Madeline, Maddy para abreviar, vendrá mañana a visitarnos y se quedará una semana entera. Ella, Donna y yo vamos a construir un fuerte en el bosque y acamparemos allí si mamá nos deja. Sé que papá nos dará permiso. A él le gusta el bosque tanto como a mí. Una noche, soñé que papá nos llevaba a vivir a una casa en pleno bosque, y que delante de la ventana de mi dormitorio había un árbol enorme en el que anidaban dos pájaros cantores.
Querido diario, vuelvo dentro de un ratito, papá me ha pedido que baje. ¡Dice que tiene una sorpresa! ¡Te lo contaré todo en cuanto vuelva!
Con todo mi cariño, Laura
Estimado Diario (22 de julio de 1984 más tarde)
¡Jamás adivinarás lo que acaba de ocurrir! Bajé las escaleras y papá nos pidió a mamá y a mí que subiésemos al coche y que no hiciéramos preguntas hasta que llegásemos adonde íbamos a ir. Pero mamá hizo preguntas durante todo el camino. A mí no me importó, porque pensé que a lo mejor de
ese modo a papá se le escaparía alguna informaión, pero no fue así. Yo me quedé callada para no echar a perder la sorpresa. Cuando llegamos a los establos de Broken Circle, lo adiviné. ¡Papá me ha
comprado un pony! Querido diario, no sabes lo hermoso que es, mucho más hermoso de lo que jamás podría haber soñado. Es de color rojo canela y marrón oscuro, y tiene unos ojos dulces y enormes. Mamá no se lo podía creer cuando lo vio, y empezó a preguntarle a papá cómo había logrado salirse con la suya sin que nadie se enterara. Papá dijo que si ella lo hubiera sabido, habría echado a perder la sorpresa, y tiene razón.
A mamá casi le dio un ataque al corazón cuando vio que me metía debajo de las patas del pony para averiguar si era macho o hembra. Apenas tuve que echar un vistazo para darme cuenta de que era un macho. Jamás había visto una de esas antes. Mamá no conoce a su niña tan bien como cree, ¿mhhh?
Volvamos al pony. Decidí llamarlo Troy, como el pony que sale en el álbum de fotos de la señora Larkin. Zippy, que trabaja en los establos, dijo que me hará una placa bien grande donde ponga Troy,
y que la colgará justo en la parte frontal para que todo el mundo sepa su nombre cuando lo vean. Troy
es todavía muy joven para montarlo, pero dentro de dos meses podré cabalgar con él por los campos. Hoy lo paseé un poco y le di zanahorias (papá las llevaba en el maletero) y un terrón de azúcar que Zippy me dio. A Troy le gustó mucho todo. Antes de irme, le susurré bajito en su oreja caliente y suave, y le dije que me gustaría verle mañana y que iba a escribir todo sobre él aquí, en mi diario. ¡No puedo esperar a que Donna lo vea! ¡Ah, casi se me olvidaba, Maddy también lo verá!
Cuando volvíamos de los establos, papá me dijo que Troy y yo compartimos el mismo cumpleaños, porque cuando se regala un pony a alguien que lo va a querer, lo han de compartir todo. Así que feliz cumpleaños para ti también, Troy!
Me alegra no saber de dónde viene, porque de este modo, es como si el cielo me lo hubiese enviado para mí sola.
En fin, querido diario, mañana será un gran día y esta noche voy a dormir muy bien.
Soñaré con Troy y en todo el tiempo que pasaremos juntos. Soy la chica más afortunada del mundo.
Con todo mi cariño, Laura
P.D.: Espero que esta noche BOB no venga.
Estimado diario, 23 de julio de 1984
Es muy tarde por la noche y no puedo dormir. He tenido una pesadilla tras otra y al final he decidido que no voy a dormir más. Supongo que mañana, cuando Maddy llegue, estará cansada del viaje y querrá dormir la siesta, así que yo también voy a aprovechar para recuperarme. A lo mejor duermo cuando es de día, así mis sueños no serán tan negros.
Tuve una simplemente horrenda. Me desperté llorando, y temí que si mamá me oía viniera a verme, porque ahora mismo quiero estar sola y ella no lo entendería. Cuando no puedo
dormir o cuando tengo pesadillas como esta noche, siempre viene y me canta «Waltzing Matilda». No es que no quiera que ella me cante, pero es que aparecía un extraño que en mi sueño cantaba esa misma canción con la voz de mamá, y me asustó tanto que apenas podía moverme.
En el sueño yo caminaba por el bosque, cerca de Pearl Lakes, y soplaba un viento muy fuerte, pero sólo a mi alrededor. El viento estaba caliente. Y a unos veinte pies de donde yo estaba apareció este hombre extraño de pelo largo y unas manos enormes y callosas. Eran muy ásperas y las tendía hacia mí mientras cantaba. La barba no le volaba al viento, porque el viento sólo soplaba alrededor de mi cuerpo. Tenía las puntas de los dedos negros como el carbón, y los movía en círculos a medida que sus manos se iban acercando a mí. Yo caminaba hacia él, aunque no quería hacerlo porque el hombre me asustaba mucho.
El dijo: «Tengo a tu gato». Y Júpiter salió corriendo detrás de él y se metió en el bosque como
si fuese una pequeña mancha blanca sobre una hoja de papel negro. El hombre seguía cantando y yo trataba de decirle que quería irme a casa y que quería que Júpiter se fuera conmigo, pero no podía hablar.
Luego, levantó las manos en el aire, muy, muy alto, como si estuviera creciendo más grande y más alto cada minuto que pasaba, y cuando sus manos se levantaron, sentí que el viento en torno a mí dejó de soplar, y todo se quedó en silencio. Yo pensaba que me estaba dejando ir porque podía leer mi mente, al menos yo lo sentía de esa manera. Y por eso cuando paró el viento con las manos así, pensé que me estaba dejando libre, dejando que me vaya a casa.
En ese momento, tuve que bajar la vista porque sentí calor entre las piernas. No era un calor agradable, sino que me quemaba. Me quemaba tanto que tuve que abrirme de piernas para que se me enfriasen. Para que no me quemaran tanto. Y entonces se me empezaron a separar las piernas por sí solas, como si se me fueran a salir de mi cuerpo, y pensé, me voy a morir así, y no sé cómo nadie va a darse cuenta de que traté de mantener las piernas cerradas, pero no pude porque me quemaban. Y entonces, el hombre me miró y sonrió con una sonrisa asquerosa, y se puso a cantar con la voz de mamá: «Vendrás al vals de Matilda, conmigo...». Intenté hablar otra vez, pero no pude, y traté de moverme, pero tampoco pude, y entonces me dijo: «.Laura, estás en casa». Y me desperté.
Algunas veces, cuando sueño, me siento atrapada en mi sueño y tengo mucho miedo. Pero ahora, cuando leo lo que acabo de escribir, no me parece tan aterrador. Si a partir de ahora escribo todos mis sueños, a lo mejor ya no me darán tanto miedo.
Una noche, el año pasado, tuve una pesadilla tan horrible que al día siguiente, en el colegio, no pude trabajar. Donna creyó que me estaba volviendo loca porque, cuando estábamos en clase, cada vez que me llamaba o me ponía la mano en el hombro para pasarme una nota, yo pegaba un bote. No me estaba volviendo majara, como Nadine Hurley, claro que no, pero sentía como si todavía me encontrara dentro de un sueño. Del sueño no me acuerdo muy bien; de lo único que me acuerdo es que en el sueño yo estaba metida en un verdadero lío porque no había pasado un examen de lo más raro, en el que tenía que ayudar a un cierto número de personas a cruzar un río en barca, y no podía hacerlo, porque lo que yo quería era nadar o algo por el estilo, y entonces esas personas enviaban a alguien a por mí, para que me tocaran de malas maneras. Y no me acuerdo de nada más, supongo que no es una pérdida.
Estoy tan cansado de esperar para crecer. Algún día me ocurrirá que seré la única persona que pueda hacerme sentir bien o mal por todo lo que hago.
Mañana seguiré contando cosas. Ahora estoy bastante cansada.
Laura
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