miércoles, 24 de mayo de 2017

Estimado Diario, (7 de agosto de 1984)

 Hoy pasé la tarde con Troy hoy, limpiándolo, cepillándolo y alimentándolo. Estaba fascinada por lo mucho que parece entender cómo me siento. Mientras le cepillaba las crines y la cabeza, se pasó todo el rato restregándose contra mí, y cuando me senté en un rincón de su pesebre, él bajó la cabeza y dejé que me olisqueara el cuello y la cara. Me pregunto si la gente se enamora profundamente de los caballos de la manera en que amo al mío, o si estoy equivocado al pensar o sentir alguna de estas cosas.

Ojalá Donna estuviera aquí. Realmente me gustaría que Maddy estuviera aquí. Llamaré a Donna para
ver si quiere venir a hacer una fiesta de pijamas o algo así. Quizá vaya yo a la suya. Eso sería incluso mejor. A veces mi habitación es el mejor lugar del mundo, y otras veces es como un lugar que se cierra y me ahoga.

Me pregunto si  cuándo mueres, sientes una sensación así de sofocante. O si es como dicen que es cuando estás en la iglesia. Que flotas  y te elevas hasta que Jesús te ve y te toma la mano. No estoy segura de querer estar cerca de Jesús cuando muera. Podría cometer algún error, aunque fuera pequeño, y a lo mejor a el le parecería molesto. No le conozco lo suficiente para saber lo que podría volverle loco. Claro que la Biblia dice que él lo perdona todo. y que murió por por mis pecados y que ama a todos sin importar nuestras faltas. . . Pero la gente dice que soy la hija perfecta, la chica más feliz del mundo, y una chica sin problemas. Y eso no es cierto en absoluto. Entonces, ¿cómo sabré si Jesús es realmente como yo? ¿Un ser asustado y malvado aunque la gente no sepa cómo y cuándo? 
A veces miedo y mal aunque la mayoría de la gente no puede saber cómo y cuándo? Probablemente seré un regalo de Satanás si no tengo cuidado. Algunas veces, cuando tengo que ver a Bob,  pienso que estoy con Satanás, y que nunca podré salir fuera de los bosques a tiempo para seguir siendo  Laura,  la buena, la pura y sincera nunca más.

A veces pienso que la vida sería mucho más fácil si no tuviéramos que pensar en ser chicos o chicas o hombres o mujeres o viejos o jóvenes, gordos o delgados. . . Si pudiéramos todos estar seguros de que somos iguales. Podríamos estar aburridos, pero el peligro de la vida y de la vida se habrían ido. . .

Seguiré cuando haya llamado a Donna.
Donna ha dicho que le gustaría que nos viésemos, Donna dijo que le gustaría que hicieramos algo juntas esta noche, pero que su familia quiere pasar tiempo juntos. Querido diario, supongo que tendremos que conformarnos con estar solos. Tal vez, dentro de un rato, podamos ir al bosque pronto y fumar uno de los cigarrillos que Maddy dejó para mí. Tengo cuatro, y los escondí  con cuidado en la cabecera de la cama. Ahí suelo esconder las notas de la escuela cuando no quiero que mamá las encuentre cuando viene a limpiar/fisgonear... ya sabes, cosas de madres. La quiero, pero no siempre logra entender lo que intento contarle. Probablemente, Seguramente le daría un ataque si se enterara de todo lo que me pasa por la cabeza. En fin, que en la cabecera hay una especie de pomo y al sacarlo queda un agujero. Papá lo llamaría un «hueco». Tiene unos diez centímetros de profundidad y resulta un escondite ideal. Ni siquiera se advierte que el pomo se sale, siempre y cuando de la cabecera cuelgue un bolso o un jersey.

De modo que a lo mejor podíaemos salir, sólo tú y yo, con una linterna y un cigarrillo, y así
podremos hablar. Sé que tú sabes guardar secretos, incluso mejor que Donna. Jamás podría
contarle a mamá las cosas que pienso sobre el sexo. Tengo miedo de que Dios pueda oírme si se lo
cuento a alguien, o que alguien llegue a saber lo mala que soy y entonces digan... ¡Eres la única que piensa cosas como ésas!

Apuesto a que no. Apuesto a que nunca conseguiré al hombre que quiero, porque cuando intentamos besarnos o tontear, pensará que estoy loca y que estoy una enferma y soy una rara. Ojalá no sea eso. Sería muy triste si fuera cierto. ¿Cómo podría dejar de pensar de la manera que lo hago? No puedo pedir que mi mente piense cosas así. Los pensamientos que hacen que mi cuerpo se caliente, y mi pecho se hinche , llenándose de aire y dejándolo ir, tal como ocurre en los libros y en las películas, pero aún diferente, porque ellos nunca hablan de las fantasías que tengo.

Ahora voy a cenar. Ojalá pudiera esconderte en la cabecera de la cama. De momento,
te pegaré con cinta adhesiva en la pared, detrás de mi pizarra. ¡Espero que no te caigas!

Hasta dentro de un rato,

Laura





No hay comentarios:

Publicar un comentario