jueves, 11 de mayo de 2017

Estimado Diario, (24 de junio de 1987)

Es muy tarde por la noche y no me importa llamar para advertirle a alguien de dónde estoy incluso si estoy a salvo. No me importa pensarlo. No quiero saber más de mí misma, de nadie. . . Demasiadas mentiras han entrado en mí, como balas que hacen heridas. . . que sangran lento. Tardé años en darme cuenta; Comencé a sentir la debilidad. Caí en el mundo de las drogas. El mundo del sexo como espectáculo y poder. Pensé que quería buscar fuerza, así que acabé con la gente. 

Me han quitado la parte de mí que tenía capacidad de discernir entre el bien y el mal. Para mí, una decisión dura sólo un momento antes de que me entren las dudas y me maldiga a mí misma por haber pensado que era capaz de elegir el bien sobre el mal. . . . Debería haber aprendido hace años a recordarte. Quizás podría haberme ahorrado algunos momentos muy tristes. . . Muchas pesadillas, y cientos de intentos desesperados por recuperar mi mejor personalidad. La que te dio la bienvenida. A quien le debes una vida entera.
Ojalá, y lo digo de todo corazón, que tengas lo que necesitabas. Ya no puedo tener cosas buenas, ahora ya no. Ya no conozco, como antes, el camino hacia la responsabilidad. Es tan sencillo alejarse...

Me tuve que deshacer de Troy, con varias patadas en el culo (un método que a mi me hacía correr, como debes recordad, BOB).
El se ha ido. Y él tampoco una vida que comience y termine cada día en un pequeño pesebre cuadrado. Es un recordatorio, si quiere, de que no es libre, sino de propiedad.
Dejé ir al pony. Una de las últimas cosas que había esperado antes de recordar todos tus. . . mierda. De todos modos ya no importa.
Espero que Troy comprendiera por qué le obligué a dejarme.
Tengo mucho miedo de que cuanto yo toque corra el riesgo de entrar en contacto con BOB. 
Indagaré sobre la muerte. .. no te preocupes. Presiento que ya estás decidiendo cómo y cuándo. Maldito cabrón. 

 Laura

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