miércoles, 24 de mayo de 2017

Estimado Diario, (1 de septiembre de 1984)

Me duelen los pechos, algo irónica, porque son muy pequeñitos. Reconozco que los tengo más grandes que la semana pasada, y sin duda, más agradables.Siempre duros y con las pequeñas puntas rosadas. Pero Dios mío, cómo me dolieron.

Mamá vino hace un rato y hasta tuvimos una  charla agradable. Le dije que me habría gustado no haberle dicho nada a papá sobre lo de la regla. Ella se disculpó, pero dijo que lo había hecho porque sabía lo orgulloso que estaría de que su hija se estuviese volviendo mujer. Ella cambió el agua de la bolsa, y se estuvo mucho rato dándome friegas en el estómago. Estuvimos un buen rato sin decirnos palabra, pero de todos modos tuve la sensación de estar hablando con ella. 

Ella se arrastró en la cama conmigo durante aproximadamente una hora. después de eso me dejó dormir en su hombro. Compartimos una soda cuando me desperté, y por primera vez en mucho tiempo, me sentí como si estuviéramos muy unidas.
Esta noche espero dormir de un tirón. 

Con todo mi cariño, Laura

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