Ayer pasé el día con Donna. Estuvo durante mucho tiempo sin decirme nada. Cuando empecé a llorar, salí corriendo y seguí corriendo. Estaba muy contenta cuando vino tras de mí, y la vi llorar. Le conté todo lo que pude. Que me preocupaba por ser buena, porque había tenido malos sueños, muy malos sueños, y la verdad es que no estaba bromeando cuando le dije que prácticamente no estaba durmiendo en absoluto.
Le dije que me gustaría poder hablar de la noche que pasamos con los chicos en el arroyo, pero siempre parece que me odia o algo así, o voy a tener una de esas pesadillas y pienso que lo que pasó fue malo. Le dije que necesitaba saber qué opinaba sobre lo de aquella noche. Necesitaba saber si ella pensaba que debíamos ser castigados por lo que hicimos, o si yo debería ser castigada, porque yo hice más cosas que ella... Sólo necesitaba saberlo!
Donna me dijo que tenía miedo de que no le hablara porque estaba enfadada con ella, porque
aquella noche ella no fue tan lejos con los chicos como yo, y que yo ya no la quería
por eso.
Le pregunté cómo podía pensar algo así cuando aquella noche, cuando todo terminó, nos dimos un abrazo precioso, y todavía recuerdo ese abrazo como lo más claro y precioso de toda la noche. Le dije que lo que me pasaba era que estaba muy confundida, y que la mitad del tiempo no sabía si debía disfrutar de estas cosas tanto como lo hago,
o si debería sentirme mal.
Donna me comentó que ella salió del agua fue porque no estaba segura de lo que estaba sintiendo, aunque los tres chicos fueran amables. Y entonces, ella se echó a llorar, y me miró de un modo muy extraño, y me dijo algo que me hizo sentir rara. Me dijo que el otro motivo por el que no había llegado más lejos fue que tenía miedo, porque se dio cuenta de que parecía demasiado buena desde el principio, y que ella, no sabía lo qué debía hacer, ni cómo hacerlo. Me preguntó si todo me salía de forma natural, o si había estado saliendo con algún chico sin contarle nada a ella.
No pude contestarle durante un buen rato. Creo que no sabía qué decirle. ¿Qué quería decir con eso? Le dije que recordaba sentirme sexy, y muy feliz de gustarles a los chicos y de que me desearan, pero que la mitad de todo eso, si no todo, era obra de ellos, no mía.
Además, esa noche habíamos estado bebiendo mucho, y me sentí muy bien al hacer cosas sobre las que me había estado preguntando cómo serían durante tanto tiempo... Entonces, me interrumpió y
me dijo que ella también pensé en los chicos así. Le pregunté que cómo pensaba en
ellos, que qué soñaba que le estaban haciendo, y me contestó que soñaba que la llevaban a bailar, o que la veían en la escuela y la dejaban subir en sus coches. Dijo que soñaba con estar en compañía de
chicos mayores que la trataran como a una princesa, y que por las noches ellos se metían en una
cama enorme y preciosa, y se acostaran juntos, hablaran, y se besaran, incluso a veces, hacían el amor.
Me dijo que no le gustaba ir tan lejos, porque le parecía demasiado brusco para el resto del sueño. Ella dijo que piensa en el sexo. Pero es el tipo de sexo que va muy despacio, como en las telenovelas. Dijo que lo ve en cámara lenta, y que oye música, y que ella puede oír música, y el chico dan vueltas y vueltas, muy lento, hasta que todo se desvanezca de su cabeza. Me dijo que esperaba que mis fantasías fueran tan sexys como las suyas.
Ay Dios mío, Diario! Todo fue bien hasta que hablamos de eso! Solo que tenía que decirle que mis fantasías eran exactamente iguales a las suyas, y que nunca debimos haber discutido, y le dije que lamentaba haberla herido. Debí haber sido más abierta con ella, y que sólo estaba preocupada de que ella hubiera empezado a odiarme por haber llegado tan lejos esa noche. Dijo que pensaba que era muy valiente, y que si me había sentido bien, entonces debería pensar en ello como como algo bueno. Pero, Qué me dices de las fantasías que tiene ella? Creí que iba a morirme cuando me enteré de lo dulces y puras que son. Por qué no piensa en las mismas cosas que yo? Tenía la esperanza de que
tuviésemos los mismos pensamientos... dependía de ello.
Sé que me dijo la verdad por la forma en que me la contó, y por lo incómoda que se mostró cuando me explicó la parte en la que el chico se mete en la cama con ella. Es tan pura que no pudo creérmelo. Creo que desde que salgo por la noche al bosque me han envenenado.
Apuesto a que sería igual que Donna, si me limitara a saltar entre los árboles en lugar de... de lo
que ocurre ahora. Pero... ¡nunca, jamás he deseado lo que sucede ahora! Yo deseo cosas que
me hacen sentir sexy y juguetona, cosas que no me lleven a hacer todo el trabajo, cosas como alguien tratando de complacerme, en lugar de siempre tratando de hacer feliz a todos los demás.
Ojalá existiera un lugar al que una pudiera ir y donde hubiera alguien que respondiera todas tus
preguntas, y te dijera si lo que haces está bien o mal. Cómo se supone que debo saber cuándo ni siquiera puedo hablar de las cosas realmente? Sigo diciendo las mismas cosas una y otra vez. Estoy dando vueltas en círculos, y es hora de que esto acabe.
Donna y yo aun seguimos siendo amigas, y yo todavía la quiero, pero para mí las cosas han cambiado.No puedo pensar del mismo modo que ella, ni siquiera puedo seguir intentándolo. Pensaré lo que siento, y trataré de hacer que la gente vea las cosas igual que yo. Ojalá tuviera un porro. Siento que no me he reído en años años y años.
Gracias por escucharme.
Laura
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