Ha pasado algo más de una semana y tengo más noticias. Lo siento, no te he escrito, pero realmente ha sido una locura... bueno, al menos aquí, dentro de mí. Aquí en casa, todo está como de costumbre. Más que nada, es irritante. Dios mío, a veces me siento atrapada, como si tuviese la obligación de usar una sonrisa permanente en la cara, o de lo contrario, todo el mundo iba a dejarme plantada.
Me pregunto si el dolor, pero no me refiero al dolor que sientes cuando se te muere el gato, o cuando se te muere una tía, sino el dolor con el que tienes que vivir... me pregunto ¿se puede llegar a ser un amigo?. El dolor como sombra o compañero. Me pregunto si es posible...
De todos modos, la noticia es un poco extraña. Estoy un poco nerviosa por lo mucho que disfruté del
peligro de todo, pero te lo contaré y me quitaré un peso de encima. Tal vez sea como en mis sueños, tal vez menos difícil de entender si lo veo escrito en papel. Ahí va.
El viernes por la noche, o sea, anteayer, Donna y yo volvimos al Book House a eso de las cuatro de la tarde. Supongo que volvimos con la esperanza de ver otra vez a Josh, Tim y su amigo, para poder colocarnos con otro cigarrillo divertido de ésos.
Nos arreglamos un poco, no demasiado elegante o loco, porque conocemos a casi todo el pueblo, y no queríamos que nuestros padres se enterasen. Pero llevábamos unas faldas bastante cortas y ajustadas de lo que lo que la mayoría de la gente aprobaría, a excepción de los chicos, claro, y nos pintamos con el maquillaje que la señora Hayward, la madre de Donna, le había regalado para Pascua, porque Donna quería empezar a pintarse y su madre quiso que tuviera su propio maquillaje.
De todos modos, llegamos al Book House y sólo estaba Big Jake Morrissey. Es el tipo que lleva el local. Supongo que debo decirle algo que pueda imaginar dónde estaba. Es una cafetería sobre todo para chicos — también se le permite la entrada a las chicas— pero es más bien un local donde van chicos. Hay libros por todas partes, en las mesas y en los estantes que tapizan las tres paredes, hasta el fondo. Huele a tabaco, a loción after shave y a café. Siempre hay cerveza y café. Y la vez que estuve dentro, ¡vi una foto del hombre que veo en mis fantasías! No dije nada, claro está, pero es idéntico. Rudo y fuerte, pero con ojos de cachorrito y la piel suave.
La foto es de él en vaqueros y en una chaqueta de cuero, sosteniendo un libro en su moto, leyendo. ¡Estoy enamorada! Así que éramos las únicas en el local, y Jake nos dio
café y nos dijo que la gente no tardaría en empezar a llegar, y que lo mejor que podíamos hacer era
marcharnos antes de que empezaran a llegar, sobre todo vestidas como íbamos. Medio en
serio, medio en broma, nos preguntó: «Chicas, ¿estáis buscando líos de pantalones?».
Donna se puso roja, y le dije lo que les contaría a mamá o papá si llegaban a enterarse. "Solo estamos jugando y fingiendo, solo por diversión, no para meternos en líos" Él lo entendió, o al menos se lo tragó, y después de tomarnos el café, nos fuimos. A la salida, le dije a Jake que hacía más o menos una semana, tres muchachos canadienses realmente muy majos habían estado por ahí, y nos habían ayudado a Donna y a mí a arreglar un pinchazo cuando pasamos sobre los vidrios rotos de botella que hay delante del Road House. Le pedí que si los veía — a Josh, a Tim y al otro chico rubio— que les dijera que queríamos darles las gracias invitándoles a café o a algo así. Entonces le dije probablemente regresaríamos, hablando, si aparecieran. Jake, dijo que, si aparecieran, les transmitiría el mensaje.
¡Lo adivinaste! Aparecieron. Jake debió de darles mi mensaje, porque salieron muertos de risa y nos lo hicieron pasar mal por haberles mentido. Donna fue muy rápida y muy lista cuando les dijo: «Es que queríamos asegurarnos de que fuerais vosotras antes de contaros quiénes éramos».
Nos dijeron que estábamos guapísimas. Averigüé que el tercer chico se llama Rick, ¡y que los trestienen veintidós años! Les dijimos que nuestra edad no era importante y que no sería un impedimento para que nos divirtiésemos, con tal de que estuviéramos en casa a las diez. Si nos íbamos a quedar hasta más tarde, tendríamos que llamar a casa. Josh dijo que había traído algo de alcohol, y que si sabíamos de algún lugar en el bosque donde hacer una fogata, así podríamos organizar una pequeña fiesta. Por aquél entonces, eran más o menos las cinco y media de la tarde.
Esta vez iban en una camioneta en lugar de en bici, así que Donna y yo nos subimos a la parte de atrás que estaba abierta, y les indicamos que cruzasen la autopista 21 y se dirigieran al bosque, detrás de Low Town. Las dos pensamos que allí estaríamos más seguras, y que si pasara algo, diría que me habría perdido con Donn . Esos chicos parecían de lo más amables, así que nos fiamos de ellos por segunda vez.
Llegamos a un sitio donde había un arroyo, y en el suelo apenas había aguja, así que lo de la fogata sería una idea segura. Tim y Rick fueron a buscar leña para encenderla, mientras que Josh abría la botella de... supongo que era ginebra.
El único alcohol que Donna y yo habíamos probado fue una copa de champán en una ocasión, una copa de champán, una sóla copa, en la fiesta de cumpleaños del Dr. Hayward del año pasado. Esto era nuevo para nosotras dos. Donna parecía emocionada, pero al mismo tiempo, nerviosa. Yo estaba simplemente emocionada, y fui la primera en beber un sorbo después de Josh. Nos fuimos pasando la botella... hasta que la vaciamos.
Donna y yo nos emborrachamos que no veas. Rick no paraba de repetir: «Están como cubas, tío».Tanto a Donna como a mí nos entraron ganas de orinar; así que nos alejarnos del fuego unos cuantos metros y nos agachamos detrás de un árbol. Por un momento, nos asustamos. Nos entró mucho miedo. No sabíamos cómo comportarnos, y las dos no hacíamos más que pensar que estábamos diciendo estupideces o sonando demasiado jovenes o algo así.
Cuando me levanté, la cabeza empezó a darme vueltas. Y pensé: «Ya es demasiado tarde, estás borracha, será mejor que lo disfrutes, y no te olvides de controlar todo el rato la hora». Donna estuvo de acuerdo en que debíamos seguir la corriente y estar muy cerca por si nos asustábamos de nuevo.
Tim encendió el estéreo de la camioneta, y yo pregunté si sería una tontería que yo bailara un rato, porque me gustaba la canción. Los tres dijeron que estaba bien, y Donna se sentó a mirar el fuego un rato. Tim fue y se sentó muy cerca de ella y le dijo algo al oído. Se le pusieron los ojos como platos y se echó a reír y después se quedó tranquila. Supongo que la hizo sentir bien o guapa o algo por el estilo. Tendré que preguntarle que fue lo que le dijo Tim.
Así que, me puse a bailar y Josh y Rick no pudieron dejar de mirarme... Y me sentía muy cómoda, o confiada, o ambas cosas; me puse un poco loca y empecé a bailar de una forma más sexy. Un baile
que había practicado sola en mi cuarto, delante del espejo. Moví las caderas en círculos y dejé que mis brazos se movieran lentamente, y de vez en cuando me tocaba las caderas como si me sintiera bien al tocarme.
¡Mierda! Mamá me está llamando para que baje para que lave los platos. Ya vuelvo. ¡Hay mucho más!
Con Amor, Laura
Diario, estoy de vuelta. Siento haber tenido que parar.
Así que, yo estaba bailando, y cuando Donna vio llo que estaba haciendo, me miró como si yo me hubiera vuelto loca. Ella miró a su alrededor durante un momento; y supongo que también quería ser el centro de atención, porque echó un vistazo a su reloj y dijo: «¡Vamos a bañarnos desnudos!».
Con eso te darás cuenta de lo borracha que estaba Donna.Todo el mundo se calló, y escuchó la música durante un segundo, y luego dijo: "Sí, está bien"
Así que Donna y yo nos quitamos la ropa. . . toda. Casi dejamos nuestras bragas puestas, pero temíamos miedo de que nos consideraran unas niñas estúpidas. Ellos se habían metido en el arroyo y estaban sentados en las rocas cuando nosotras volvimos a la fogata.
La corriente no tiene más de tres pies y y medio de profundidad en la parte más honda. Así que los tres estaban ahí sentados, y nosotras nos pusimos la ropa y nos quedamos un momento junto al fuego. Cuando nos dirigimos hacia el agua, Josh dijo: «Parad ahí, sólo un minuto».
Así que lo hicimos. Y después de esperar un minuto, le preguntó a Tim y a Rick: «¿Alguna vez habíais visto algo tan hermoso como estas dos chicas?». Los dos contestaron con unos ruidos que daban a entender que les gustábamos. Donna y yo nos movimos un poco y nos dimos cuenta de que nos miraban muy de cerca, ¿sabes? Tim dijo: «Mira cómo el fuego hace sombras en su piel». Donna y yo nos miramos y después nos volvimos a mirarlos a ellos. Fue difícil distinguirlos porque nos encontrábamos muy cerca del fuego y ellos estaban en la oscuridad del arroyo. Rick nos dijo entonces: «Por favor, por favor venid al agua con nosotros». Y fuimos.
Fue increíble. Cuando nos acercamos a ellos bajo del agua, estaban suaves y resbaladizos, aquello fue como estar soñando. Nunca había sentido nada nada tan agradable y tan parecido a mis fantasías. Todos tenían... la... la... la polla tiesa... supongo que voy a llamarla polla, porque «pene» suena a libro de educación sexual. Los tres estaban empalmados.
Entonces dije (principalmente porque sabía que Donna estaba más asustada que yo por todo esto): "Hagamos de esta noche una noche de juegos... así todos podemos irnos a casa con esa sensación agradable de desear que hubiera pasado más. Donna y yo no vamos a ir hasta el final con ninguno de vosotros".
Cuando lo dije, no pude creerlo por un segundo.¿Quién era la que estaba hablando? ¿Qué estaba haciendo yo haciendo aquí, Laura Palmer - de trece años - en un bosque como este con tres muchachos desnudos nueve años mayor que yo?
Todos dijeron que estaba bien, pero Josh nos preguntó: «¿Podemos al menos tocarte, y tal vez conseguir besarte?». Donna me miró del mismo modo que lo hizo hace un año cuando Maddy nos enseñó a besar. Les contesté que a mí no me importaba, pero que si Donna no lo hacía, no podían obligarla. Algo me dice que, ahora, hay algo que me dice que es un combustible probablemente la primera vez que. Esos chicos se ponen así de cachondos. Algo me dice ahora, cuando miro hacia atrás, que éste ha sido el momento más apasionante que han vivido estos tipo, que esos chicos se ponían así de cachondos. No creo que hubiesen llegado a hacer nada malo, aunque se lo hubiéramos pedido, porque estaban tan asustados como nosotras. Fue una noche muy extraña y muy extraña. Era como si los bosques nos hubiera hecho actuar como locos, como si los árboles y de que había caído la noche nos hizo olvidar que había algo más. Eran las ocho y media y faltaba apenas una hora para regresar a casa.
Me arrodillé en el arroyo, delante de Josh y me mojé el pelo. Después, lo miré y le dije:«Puedes tocármelos si quieres». Así que fue muy lento y puso sus manos en mis pechos, que ya me han crecido bastante y tienen un buen tamaño para mi edad, y se estremeció un poco, como si estuviese asombrado. Me sentí en la gloria. ¡Estaba volviendo loco a aquel tipo de veintidós años! Los tocó, luego tocó mis pezones, y me costó mucho no decir lo bien que me sentía, así que me reí.
Tim empezó a tocar los pechos de Donna, y ella lo observó en silencio mientras lo hacía. Rick no tenía a nadie con quien estar, así que le dije: "Tú también puedes tocarme ... pero recuerda que todos hicimos un trato ... ¿cierto?" Él asintió y se arrastró en el agua hasta mí y puso su boca en mi pezón.
Tuve que cerrar los ojos para que no me explotara la cabeza. Qué bien me sentía! No pude evitar pensar en el tipo de la foto del Book House, y aunque parezca raro, voy a decirlo.
Tuve un pensamiento muy sexy, pensé que le estaba dando el pecho. Como si yo llevara dentro todo el calor y el alimento que iba a hacerle falta durante toda su vida... ese hombre mayor que yo... me necesitaba. Me sentí fuerte y casi como si estuviese construyendo una fantasía para ellos. Josh me besó el otro pezón, y Tim y Donna se alejaron de nosotros y se pusieron a hablar. Después, Donna salió con Tim y salió con Tim y se vistió y se sentó junto al fuego para seguir hablando. A mí no me importó, es más, me dio igual. No iba a parar hasta que no tuviera que hacerlo, esto era demasiado delicioso como para estropearlo.
Le susurré a Josh y a Rick que tenía ganas de que uno de ellos me besara, muy suave y lento. . .
mientras que el otro, tal vez siguiera tal siguiera tocándome como ya lo estaban haciendo. Rick dijo que Josh podía besarme primero, con tal de que él también pudiera hacerlo después.
Así que Josh se inclinó hacia mí y se acercó mucho, y justo antes de que me fuera a besar me dijo, muy tranquilo - "Suavemente, ¿no?" Y le dije que sí. Y él dijo, "suave y lento ...". Abrió su boca, y yo abrí la mía, y nuestras lenguas empezaron a moverse juntas como si estuviéramos deseando más y más. . . Pero no fue rápido, fue lento. . . Muy agradable y lento. Y Rick estaba chupando mis pezones haciendo ruidos como si estuviera hambriento y alimentándose, o como si estuviera comiendo un helado delicioso. No sé lo que sentía, pero te juro que yo me sentí diez veces mejor que él.
Me sumí en un sueño porque no sé cuánto tiempo mientras esto sucedía, y era como si nada malo me hubiera pasado nunca. Todo desapareció y de repente no me importó si nunca volvía a ver más a Donna, a mamá, a papá, ni a nadie. . . Nunca más. Esa cálida sensación de que me necesitaran, de sentirme querida y especial, como si yo fuera un tesoro. . . Era todo lo que quería sentir, para siempre. No tenía edad, y el tiempo no existía ni existían los deberes, ni los problemas, ni los recados ni nada que me nublara mi mente o me trajera de vuelta a la pequeña Laura. Yo era eterna, y era todo lo que esos chicos querían. ¡Era parte de sus sueños!
Rick empezó a besarme a continuación, y fue tan dulce como Josh, pero besaba de una forma diferente. Movía la lengua y los labios de otra manera, y de vez en cuando, se detenía y mordía muy suavemente mis labios, como burlándose de mí .
Ya sé que me estoy extendiendo mucho, querido diario, pero tengo que contárselo a alguien, y aunque Donna estuvo allí, no estuvo del mismo modo que yo. No estaba lista para eso, o para lo que aquello iba a hacerle sentir. No es que haya nada de malo en ello, pero Donna todavía está interesada en ser una buena chica... pero todo ha cambiado. Yo, creo que estoy siendo todo lo buena que puedo, y tal vez más que la mayoría de la gente lo es, pero hace mucho tiempo que necesito olvidar ciertas cosas... y ésta fue una solución increíble.
En cuanto ocurrió en el arroyo no pasó más que lo que acabo de contarte, excepto que yo también los toqué entre las piernas. Yo fui suave con ellos, igual que ellos lo fueron conmigo, y pensé que fue maravilloso que la tuvieran tan dura, y que les flotara en el agua... algo que podía sentir y tocar sin ver. Justo como yo quería. Hubiera sido capaz de más, pero también fui capaz de disfrutar de lo que tenía.
Tim y Donna intercambiaron sus números de teléfono mientras yo me vestía, y a mí lo único que me preocupaba es que estaba realmente borracha y empezaba a tener el estómago revuelto. Supongo que a Donna también le pasaba lo mismo porque Tim dijo: "Tal vez deberíamos ayudarlas a vomitar, para que no les pase cuando lleguen a casa... Donna, ya sabes, está preocupada, porque no sabría como explicárselo a sus padres. "
No podía creer que esos chicos se portaran tan bien con nosotras. No hicieron un solo chiste ni nos hicieron sentir como si fuésemos unas inútiles al lado de ellos. Sé que no lo somos, pero fue agradable, especialmente en el estado en que nos encontrábamos, al no tener que oír nada parecido. Rick nos dijo que en la guantera del camión llevaba goma de mascar, y que si queríamos, podíamos cogerla. Intenté imaginarme volviendo a casa en ese estado, borracha y aturdida. Lo de vomitar no me parecía apropiado, pero Tim sugirió que quizá se nos pasaría la borrachera, así que Donna y yo nos alejamos un poco y nos metimos los dedos en la garganta. Y lo echamos todo. Fue horrible,
me sentí mejor. Donna dijo que después de devolver, le resultaría más fácil caminar. Entonces dije que probablemente deberíamos ponernos en marcha, y que si no les importaba, tal vez podrían dejarnos a una manzana de casa. Pensé que el paseo en camión, y el aire fresco, también ayudarían a despejarme.
Espera un segundo, Diario - Mamá quiere darme un beso de buenas noches.
Bien estoy de vuelta. Gracias a Dios que no te vio.
Cuando los chicos nos dejaron en casa, saltamos de la parte trasera, y Tim le besó la mano a Donna de un modo muy romántico. Rick y Josh le dijeron que estaban encantados de haberla conocido. Yo fui hacia la ventanilla del conductor donde estaba Josh, y estuve a punto de darle las gracias... y no sé, decirle lo que se me ocurriera... pero él me detuvo. (Un escalofrío recorrió mi espalda.). Puso su dedo en miss labios y dijo: «Creo que nunca jamás podré olvidarte, Laura». Me sonrió y Rick me dijo: «Gracias por confiar en nosotros como lo hiciste». Y se fueron. Donna y yo casi nos echamos a llorar.
Estábamos a una manzana de la casa de Donna; y cada una de nosotras nos metimos otro trozo de chicle en la boca y ensayamos nuestra historia. Estuvimos en el bosque, charlando. Nos pasamos toda la tarde inventando historias y hablando de nuestros sueños y... y del futuro.
Donna dijo que no sentía que estaba mintiendo, porque eso es lo que ella y Tim hicieron. Se besaron un par de veces, y antes de entrar en su casa, Donna reconoció que le había gustado mucho.
Decidí que no debíamos explicar nada de lo que hicimos mientras estuvimos fuera, a menos que alguien nos lo pidiera. Tengo comprobado que cuando la gente da demasiadas explicaciones parece como si estuviera mintiendo u ocultando algo, y ése habría sido nuestro caso.
Los padres de Donna estaban durmiendo en el sofá cuando entramos, y pasamos junto a ellos y llegamos a la habitación de Donna. Nos cepillamos los dientes y nos arreglamos un poco el cabello, y antes de bajar nos abrazamos. No dijimos una palabra. Sólo nos abrazamos. Creo que era nuestra manera de decir que era nuestro secreto, y que todavía éramos amigas, y que estábamos en casa, sanas y salvas.
Donna despertó a su padre y le dijo que no habíamos querido despertarlo, porque parecía dormido muy relajado sobre el hombro de la señora Hayward. Se ofreció a llevarme a casa, así que telefoneé a mamá, y me dijo que ni siquiera se había dado cuenta de la hora, ni siquiera se había dado cuenta del tiempo porque estaba leyendo un libro realmente bueno. Me dijo que papá ya se había ido a la cama y que me esperaría levantada.
Donna despertó a su padre y le dijo que habíamos estado esperando para despertarlo porque él parecía tan pacífico, durmiendo allí apoyando su cabeza en el hombro de la señora Hayward. Se ofreció a llevarme a casa, así que llamé a mamá, y ella dijo que Dijo que papá ya estaba en la cama. Ella dijo que me esperaría.
No me siento culpable por lo ocurrido, pero creo que es porque nadie se preocupó, y porque los chicos se portaron muy bien. Simplemente no puedo evitar sentirme triste cuando me doy cuenta de que se acabó. Esa noche ha pasado, y yo vuelvo a ser Laura. La de trece años, la niña de los ojitos de su papá. No veo la hora de ser mayor, lo digo sin rabia, con expectación, para poder arreglármelas sola, sin tener que responder ante nadie.
Dios bendiga a mamá ya a papá, Troy, Júpiter - el resto de su alma - y los chicos. Josh, Tim y a Rick. Gracias, Dios mío, por darme esas pocas horas de. . . FELICIDAD.
P.D.: Me he dado cuenta de que cada vez que pienso en lo de esta noche, lo cambio un poco. Cada vez los chicos se ponen un poco más brutos conmigo. Me siento más seductora, y les hago que me cuenten lo que sienten cuando me tocan. Les obligo a que me cuenten sus impresiones. No sé por qué lo cambié... me encantó La forma en que fue, pero cuando vuelvo a pasar la película dentro de mi cabeza, les obligo a hacer cosas un poco desagradables. Me encanta esa sensación, me encanta que ellos sientan más que yo.
Hasta pronto, L
No hay comentarios:
Publicar un comentario