Me llamo Laura Palmer, y hace tres minutos he cumplido oficialmente doce años. ¡Es 22 de julio de 1984 y ha sido un día estupendo! Fuiste el último regalo que abrí y no veía la hora de subir a mi cuarto para empezar a contártelo todo sobre mí y mi familia. Tú serás en quien yo más confíe. Prometo contarte todo lo que ocurra, todo lo que sienta, todo lo que desee. Y absolutamente todo lo que pienso. Existen ciertas cosas que no puedo contarle a nadie. Pero prometo contártelas a ti.
En fin, esta mañana cuando bajé a desayunar, vi que mamá había colgado guirnaldas por toda la casa. Papá llegó incluso a ponerse un sombrerito de papel y estuvo un rato tocando un silbato. ¡ No creí que Donna y yo pudiésemos parar de reír!
Oh, Donna es mi mejor amiga, la mejor en todo el mundo. Se apellida Hayward, y su padre,el doctor Hayward, me trajo al mundo hace doce años. No puedo creer que por fin haya llegado este día. En la mesa, mamá se echó a llorar y dijo que cuando menos me lo espere yo me habré hecho mujer. Sí, ya... Seguro que pasarán años antes de que me venga la regla, lo sé. Está loca si se cree que me haré mayor enseguida, ¡sobre todo si para mi cumpleaños sigue regalándome
peluches!
Hoy todo ha sido tal y como yo quería; sólo estaban Donna, mamá y papá. Y Júpiter, mi gato, claro está. Desayunamos pancackes de manzana, que son mis preferidas, con un montón de tostadas y miel de arce.
Donna me regaló la blusa que vi en el escaparate de los Almacenes Horne, y sé que la compró con sus pagas semanales, porque estuvo ahorrándolas durante mucho tiempo, y no quiso decirme para qué. ¡Es la blusa más bonita del mundo! Es blanca y sedosa, y tiene rositas bordadas por todas partes, pero no tantas como para que esté recargada. Es perfecta. Cuando sea el cumpleaños de Donna también le voy a regalar algo super especial.
Mi prima Madeline, Maddy para abreviar, vendrá mañana a visitarnos y se quedará una semana entera. Ella, Donna y yo vamos a construir un fuerte en el bosque y acamparemos allí si mamá nos deja. Sé que papá nos dará permiso. A él le gusta el bosque tanto como a mí. Una noche, soñé que papá nos llevaba a vivir a una casa en pleno bosque, y que delante de la ventana de mi dormitorio había un árbol enorme en el que anidaban dos pájaros cantores.
Querido diario, vuelvo dentro de un ratito, papá me ha pedido que baje. ¡Dice que tiene una sorpresa! ¡Te lo contaré todo en cuanto vuelva!
Con todo mi cariño, Laura
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