Me limitaré a escribir sin pensar demasiado en ello y a lo mejor así me acuerdo de más cosas. Acabo
de despertarme; son las 4:12 de la mañana.
No sé cuándo empezó, pero siempre tuvo el pelo largo. Me conoce como la palma de su
mano y sabe cómo asustarme más que cualquiera de los sueños de los que ya te he hablado.
Primero, empezó a jugar conmigo. Nos perseguimos entre los bosque, y él siempre me
encontraba... pero nunca pude encontrarlo. Solía acercarse a mí por detrás, y me cogía por los hombros y me preguntaba mi nombre. Yo le decía que me llamaba Laura Palmer, entonces
él me soltaba, me hacía dar la vuelta y se reía.
Cuando pienso en ello, él no jugaba del modo que debía hacerlo.estaba siendo muy malo conmigo, y
siempre me asustaba, todo el tiempo. Creo que le gusta verme asustada. Cada vez que me lleva con él, me hace
sentir así. Le gusta avergonzarme tirando de mis bragas y metiéndome los dedos dentro, muy
hondo. Cuando sabe que me hace daño, los saca y se huele la mano. Siempre me dice que huelo a
cosas malas. Y se pone a gritarle a los árboles que huelen, y dice que soy sucia, y que ni siquiera sabe por qué le gusto. Dice que si no le rogaba que viniera todo el tiempo, nunca volvería, él no se
molestaría en venir.
Yo nunca le rogué que viniera. Nunca. Juro que deseo lejos de aquí. Lo juro.
Cuando empecé a hacerme mayor, me contaba cosas sobre mí misma que yo no sabía. No creo
que me estuviera diciendo la verdad. No creo que estuviera diciendo la verdad, creo que se l estaba inventando todo sobre la marcha. Siempre
supo exactamente qué cosas me daban miedo, y qué debía decir para hacerme llorar. Luego, me
agarraba por el cuello... y apretó. Me apretó el cuello hasta que dejé de llorar. Me soltaba
justo cuando estaba a punto de desmayarme... creo que estaba desmayada... a veces todavía sucede.
Todo se vuelve negro, y la cabeza me da vueltas y vueltas y no veo nada, y
debo dejar de llorar porque de lo contrario, él continuará apretando.
A veces me pregunta: «¿Qué tienes ahí abajo...? ¿Qué es eso de aquí abajo, Laura Palmer?».
Siempre me llama por mi nombre y mi apellido, como si no quisiera intimar conmigo en ese
aspecto, pero en todos los demás aspectos bien que lo hace. A veces, volvía a casa sangrando. Sangraba y
no podía contárselo a nadie, así que me pasaba la noche sentada en el lavabo, sola, y esperaba a que
dejara de salirme sangre. A veces, me cortaba entre las piernas, y otras, me cortaba dentro
de la boca. Eran siempre eran cortes pequeñitos, cientos de cortes. Tuve que usar una linterna en el baño, de lo contrario mis padres podían despertarse y ver la luz, y me habría metido
en un lío más grande.
Algunas noches solían dejarme pegajosa. Él se frotaba muy deprisa, y obligaba a guardarme el fluido pegajoso en mis manos, cerca de los ojos, y a recitar un poemita mientras
me obligaba a lamerme las manos hasta dejarlas limpias.
Sólo me acuerdo de una parte. Hace tiempo que no ocurre esto, lo de dejarme pegajosa.
La putita
Está terriblemente apenada
La putita
Te bebes todo
(No puedo recordar más, excepto la última línea.)
En efecto, en este semen está la muerte.
Quiere que me guste, que me guste cuando está conmigo. Quiere que diga que estoy sucia y que
huelo. Deberían arrojarme al río para ver si así quedo limpia.
Tengo mucho cuidado de oler a limpio, todo el tiempo. Siempre me lavo entre las piernas, y siempre me voy a la cama
con bragas limpias, por si me obliga a estar con él. Siempre me preocupa de que venga a buscarme y de que me encuentre con las bragas sucias. Dice que tengo suerte de que se quede para pasar tiempo conmigo. Dice que es el único hombre que querrá tocarme.
Él viene a la ventana y lo veo. Siempre lo veo, y siempre está sonriendo como si fuéramos a
pasárnoslo bien juntos. Siempre estoy a punto de pedir ayuda a mis padres, pero tengo miedo de lo
que pueda pasar. No puedo dejar que nadie lo sepa. Si sigo viéndolo, a lo mejor se cansa de
mí y desaparece. Tal vez si dejara de pelear con él, no querría volver a visitarme. Si no tuviera miedo. Si no pudiera sentir miedo. . .
Nunca antes había pensado en él así.
Espero que si hay un Dios comprenda que intento mantenerme limpia, y si esto es una prueba a
la que me estaba sometiendo, encontraré una manera de superarla. Apuesto a que es una prueba. Apuesto a
que Dios quiere que le pruebe que puedo aceptar órdenes, o tal vez que no tengo miedo de morir para ir
a reunirme con él. Quizá BOB conozca a Dios, y por eso siempre sabe lo que siento por dentro.
Dios debe de estar diciéndole lo que debe hacerme. Tal vez Dios no quiere que tenga
miedo de estar sucia. Si no tengo miedo, él me llevará al cielo.
Eso espero.
L
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