lunes, 15 de mayo de 2017

Estimado Diario, (10 de septiembre de 1986)

Te adjunto mi mente y mi memoria. Además, una característica de la que carece el enemigo totalmente - es la conciencia. La "Culpa" es simplemente una palabra que usa para silenciarme. No tiene nada que ver  ni con la mortalidad, ni con el peligro.
¿Cómo podría un intruso así temer a la muerte, o a la posibilidad de ir a la cárcel, y aun así arreglárselas para acercarse una y otra vez a mi casa, y utilizar mi ventana como si fuera algo familiar? 
Se burla de mí al entrar vestido con las ropas de alguien que podría ser un buen amigo. Un vecino. Un vendedor ambulante que entra sin ser invitado, y que tiene la osadía de pedir café solo, antes de desaparecer en la fantasía que suele ser? 
Acaso pretende sentarse a charlar antes de llevarse a la única niña de la casa, sacándola de su cuarto, para tratarla como si fuera un experimento? 
Una de dos, o lo sueño con tanta fuerza que le doy vida y me estoy matando lentamente, o le ha contado a mis padres lo de sus visitas y les ha ofrecido, a cambio de no hacerles daño, que las visitas continúen sin posibilidad de interrupción. Nadie las notaría. Correo basura, en algún lugar de la casa. Me imagino que tendrían que oírme cuando me llevan. ¿Es posible que no les importe?

L

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