viernes, 5 de mayo de 2017

Estimado Diario: (Sin fecha)

Pasé la tarde con el Dr. Jacoby en su oficina. Quería verme y repasar lo que le había dicho en mis cintas. Quería saber más sobre James Hurley y el hecho de que yo había mencionado que iba a dejar de beber por él. Le dije que James era alguien a quien conocía desde hace mucho tiempo, aunque no le conocía muy bien. Le dije que me había enamorado de su pureza y de la idea de que si yo era lo suficientemente fuerte podría dejar que James me sacara de esta oscuridad. Le dije que era una relación secreta sólo porque lo había querido de esa manera. Donna lo sabe. Pero los tres somos amigos en la escuela, así que sé que ella no le dirá nada a Bobby.

Le dije al Dr. Jacoby lo mal que lo estaba pasando últimamente con todo este asunto acercándose tanto, y porqué creía que estaba segura de que James era mi última oportunidad para acercarme a la luz.
Le dije que me siento como un fraude, a pesar de ser La Reina Del Baile. Escondía una historia detrás de mi sonrisa en las fotos y también en el partido de fútbol. Todavía sentía las manos y las bocas de los hombres con los que había estado horas antes de tomar la foto. Le dije que había llevado las mismas bragas en caso de que BOB llegara. Le dije que se sentía como si la escuela, la ciudad y el mundo se estuvieran burlando de mí al votarme  como La Reina Del Baile . . . ¿Cómo es que no podían ver cómo estaba symida en tanto dolor? ¡Cómo se atreven a montarme un espectáculo así y pedirme que sonría una y otra vez!

En el partido Bobby era el héroe que quería ser, pero desde las gradas apenas podía distinguirlo en el campo. Todo parecía muy lejano y enmudecido, como si la sangre que corría por mi cabeza silenciara todos los sonidos excepto el latido de mi corazón y mi respiración, que parecía laboriosa, errática.

Le dije que había estado teniendo pesadillas horribles. Todas ellas sobre los bosques, los senderos, el árbol, las huellas, los sonidos de un búho . . . Sentí la muerte en estos sueños y también sentí lujuria. La lujuria como yo había sabido cuando era algo nuevo para mí y no estaba cansada y desgastada sólo por la violencia.

Tuve un sueño, el peor, sobre el agua. En el sueño estaba de pie en el borde del agua y el cielo era muy muy oscuro, pero reflejaba en la superficie del agua el cielo lleno de nubes blancas y un color azul profundo. Recuerdo haber pensado en el sueño que si me zambullía y nadaba lo suficiente, podría llegar a otro mundo que no estuviera lleno de tanta maldad. . . de tanto odio. Cuando me puse a bucear, recuerdo nadar la mitad de la longitud del lago. . . Creo que era un lago - sólo para ser empujada hacia abajo por una mano que me agarró de la muñeca y me hundió más profundo y más profundo y más profundo. Le dije que pensaba que esa mano era de BOB.

Le dije al Dr. Jacoby que la última vez que había visto a Leo y a Jacques no había sido muy amable. Todos habíamos estado haciendo el tonto, y me habían atado a esta silla, pero empecé a sentir esa sensación de claustrofobia. . . de restricción. Empecé a sentir pánico y a hiperventilar y traté de explicar lo que estaba sucediendo, pero era difícil hablar y nadie se dio cuenta de que estaba hablando en serio. Comencé a ser muy alegre y había destellos de luz en mis ojos y finalmente pude gritar para que se detuvieran. Esto no estaba bien. . . No estaba bien. Habíamos estado jugando a uno de los juegos a los que jugamos mucho donde estoy atrapada en una cabaña muy lejos de cualquier ayuda y soy una virgen y son hombres que han sido enviados desde un lugar extraño y erótico para tomar mi virginidad y para castigarme por resistirme a ellos.Y Leo me oyó decir que no estaba bien, pero pensó que era parte del juego y dijo: "Oh, ¿está asustada la pequeña virgen?" Siguió así y empecé a balancear la silla de un lado a otro y supongo que Leo estaba realmente interesado en eso, al igual que Jacques, y Leo se puso un poco loco y me golpeó, furte. . . demasiado fuerte. Mis oídos sonaron. Empecé a llorar. No fue hasta entonces cuando Jacques dijo: "Espera un minuto, no está bien." Me desataron y corrí a casa sin decir una palabra.

La bofetada de Leo había dejado un feo moretón en mi mejilla. Tuve que decirle a mis padres que esta horrible marca negra y azul provenía de cuando llevé una bandeja de cena del apartamento de Harold.

Le dije al Dr. Jacoby que extrañaba a Donna y que deseé que ella y Ronnette se cayeran bien. Ojalá pudiéramos ser amigos para no tener que esconder nada de nadie.

Le conté cómo me había encontrado la semana pasada con Harold, menuda mierda, y cómo lo asusté abasallándole como lo  hice. Y luego, básicamente porque no podía salir de su casa, le obligué a tener sexo conmigo.

Le dije al Dr. Jacoby que lloré mucho después porque me sentí muy mal. Harold tardó casi una hora en hablar conmigo porque yo le asusté, incluso estando en su propia casa, su único refugio. Y luego le dije al Dr. Jacoby que la mitad del tiempo odié lo que estaba haciendo, y el resto del tiempo, me sentí fuerte y caliente.

Al salir de Harold, el nieto de la señora Tremond, Pierre, me vio y se acercó a mí y sacó una moneda de oro de mi oreja y se alejó.

Le dije que BOB se estaba acercando muy cerca y que estaba tratando de escribir para tratar de descubrir lo que era, antes de que pudiera llegar hasta mí. Había estado escribiendo mucho sobre él en mi diario, poemas, sueños, y cada vez que lo hacía, lo veía en mi ventana o lo sentía acercarse, pero no estaba segura de si era paranoia. . . . Sólo quería ser normal. Sólo quiero ser como todo el mundo. No me gusta tener que tener cuidado de con quién hablo porque alguien podría odiarme si supieran la verdad sobre mí, sobre lo sucia que estoy. Y cómo de alguna manera, no lo recuerdo, pero, de alguna manera todos los días pedía ser tratada así, de esta manera. Siempre sucede, así que debe ser algo que no me doy cuenta que digo, o algo que pienso. Le dije cómo fui a mi caja fuerte y cómo vi el dinero de la droga allí y tuve una fantasía acerca de tomarlo y huir para siempre. Pero yo no lo merezco. Me merecía quedarme aquí. Había hecho algo mal. Mi corazón dolía mucho, pero sabía que tenía que quedarme.

Me llevé las respuestas de mi anuncio en la revista Fleshworld a casa y me quedé toda la noche poniendo fotos de mí y mis bragas en sobres. . . Y cómo tuve que seguir colocándome más y más con la coca, para no derrumbarme y llorar y no quería que nadie oyera mis gritos porque no les importaban a nadie de todos modos. Nunca lo han hecho.

Con amor, Laura



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