miércoles, 24 de mayo de 2017

Estimado Diario, (9 de septiembre de 1984)

He descubierto algo sobre mí. 
¿Te acuerdas de esa noche que te conté que me había despertado con una sensación maravillosa? 
¡Pues bien! Hay un sitio especial en mi cuerpo que me permite sentirme de ese modo cuantas veces quiera. Un lugar cálido y maravilloso donde todo lo demás se derrite y soy libre de sentirme bien y de sentirme bien. Mi pequeño botón rojo secreto. Es todo mío. Por fin algo que me transportará lejos, junto con mis fantasías. Puedo hacerlo en mi cama, muy suavemente con la punta de mi dedo, y es de lo más delicioso. Puedo hacerlo en la bañera, mientras el agua va saliendo del grifo. (¡No sabía que un baño pudiera ser tan placentero!). O en la ducha, con un chorrito de agua que viene de arriba. 
Me muevo y salto y a veces tengo que coger una almohada y taparme la cabeza para que todo esté oscuro y nadie pueda oírme hacer los pequeños ruidos que hago. 
Al fin y al cabo, es un secreto, y esté bien o esté mal, me siento muy bien cuando lo hago y nadie
tiene por qué enterarse, salvo tú, querido diario.

Ha sido una semana bastante movida, con la regla que me acaba de venir, y con este descubrimiento dulce como la miel que acabo de hacer. Ahora empiezo a sentirme verdaderamente mujer, y algún día, muy pronto, a lo mejor lo compartiré con alguien especial.
¡Buenas noches! ¡Buenas noches! ¡Buenas noches!

Laura


P.D. Espero de corazón no estar haciendo algo mal por tocarme. Espero que esto sea algo que todas las chicas hagan, y que no me castiguen por ello.

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