viernes, 26 de mayo de 2017
Entrevista con la autora del libro JENNIFER LYNCH (subtitulada al inglés)
En este clip, se muestra una entrevista con la autora del libro (la hija de Lynch), en el que se muestra el proceso creativo en el que se basó para escribir el diario de Laura.
Estimado Diario (22 de julio de 1984)
Me llamo Laura Palmer, y hace tres minutos he cumplido oficialmente doce años. ¡Es 22 de julio de 1984 y ha sido un día estupendo! Fuiste el último regalo que abrí y no veía la hora de subir a mi cuarto para empezar a contártelo todo sobre mí y mi familia. Tú serás en quien yo más confíe. Prometo contarte todo lo que ocurra, todo lo que sienta, todo lo que desee. Y absolutamente todo lo que pienso. Existen ciertas cosas que no puedo contarle a nadie. Pero prometo contártelas a ti.
En fin, esta mañana cuando bajé a desayunar, vi que mamá había colgado guirnaldas por toda la casa. Papá llegó incluso a ponerse un sombrerito de papel y estuvo un rato tocando un silbato. ¡ No creí que Donna y yo pudiésemos parar de reír!
Oh, Donna es mi mejor amiga, la mejor en todo el mundo. Se apellida Hayward, y su padre,el doctor Hayward, me trajo al mundo hace doce años. No puedo creer que por fin haya llegado este día. En la mesa, mamá se echó a llorar y dijo que cuando menos me lo espere yo me habré hecho mujer. Sí, ya... Seguro que pasarán años antes de que me venga la regla, lo sé. Está loca si se cree que me haré mayor enseguida, ¡sobre todo si para mi cumpleaños sigue regalándome
peluches!
Hoy todo ha sido tal y como yo quería; sólo estaban Donna, mamá y papá. Y Júpiter, mi gato, claro está. Desayunamos pancackes de manzana, que son mis preferidas, con un montón de tostadas y miel de arce.
Donna me regaló la blusa que vi en el escaparate de los Almacenes Horne, y sé que la compró con sus pagas semanales, porque estuvo ahorrándolas durante mucho tiempo, y no quiso decirme para qué. ¡Es la blusa más bonita del mundo! Es blanca y sedosa, y tiene rositas bordadas por todas partes, pero no tantas como para que esté recargada. Es perfecta. Cuando sea el cumpleaños de Donna también le voy a regalar algo super especial.
Mi prima Madeline, Maddy para abreviar, vendrá mañana a visitarnos y se quedará una semana entera. Ella, Donna y yo vamos a construir un fuerte en el bosque y acamparemos allí si mamá nos deja. Sé que papá nos dará permiso. A él le gusta el bosque tanto como a mí. Una noche, soñé que papá nos llevaba a vivir a una casa en pleno bosque, y que delante de la ventana de mi dormitorio había un árbol enorme en el que anidaban dos pájaros cantores.
Querido diario, vuelvo dentro de un ratito, papá me ha pedido que baje. ¡Dice que tiene una sorpresa! ¡Te lo contaré todo en cuanto vuelva!
Con todo mi cariño, Laura
Estimado Diario (22 de julio de 1984 más tarde)
¡Jamás adivinarás lo que acaba de ocurrir! Bajé las escaleras y papá nos pidió a mamá y a mí que subiésemos al coche y que no hiciéramos preguntas hasta que llegásemos adonde íbamos a ir. Pero mamá hizo preguntas durante todo el camino. A mí no me importó, porque pensé que a lo mejor de
ese modo a papá se le escaparía alguna informaión, pero no fue así. Yo me quedé callada para no echar a perder la sorpresa. Cuando llegamos a los establos de Broken Circle, lo adiviné. ¡Papá me ha
comprado un pony! Querido diario, no sabes lo hermoso que es, mucho más hermoso de lo que jamás podría haber soñado. Es de color rojo canela y marrón oscuro, y tiene unos ojos dulces y enormes. Mamá no se lo podía creer cuando lo vio, y empezó a preguntarle a papá cómo había logrado salirse con la suya sin que nadie se enterara. Papá dijo que si ella lo hubiera sabido, habría echado a perder la sorpresa, y tiene razón.
A mamá casi le dio un ataque al corazón cuando vio que me metía debajo de las patas del pony para averiguar si era macho o hembra. Apenas tuve que echar un vistazo para darme cuenta de que era un macho. Jamás había visto una de esas antes. Mamá no conoce a su niña tan bien como cree, ¿mhhh?
Volvamos al pony. Decidí llamarlo Troy, como el pony que sale en el álbum de fotos de la señora Larkin. Zippy, que trabaja en los establos, dijo que me hará una placa bien grande donde ponga Troy,
y que la colgará justo en la parte frontal para que todo el mundo sepa su nombre cuando lo vean. Troy
es todavía muy joven para montarlo, pero dentro de dos meses podré cabalgar con él por los campos. Hoy lo paseé un poco y le di zanahorias (papá las llevaba en el maletero) y un terrón de azúcar que Zippy me dio. A Troy le gustó mucho todo. Antes de irme, le susurré bajito en su oreja caliente y suave, y le dije que me gustaría verle mañana y que iba a escribir todo sobre él aquí, en mi diario. ¡No puedo esperar a que Donna lo vea! ¡Ah, casi se me olvidaba, Maddy también lo verá!
Cuando volvíamos de los establos, papá me dijo que Troy y yo compartimos el mismo cumpleaños, porque cuando se regala un pony a alguien que lo va a querer, lo han de compartir todo. Así que feliz cumpleaños para ti también, Troy!
Me alegra no saber de dónde viene, porque de este modo, es como si el cielo me lo hubiese enviado para mí sola.
En fin, querido diario, mañana será un gran día y esta noche voy a dormir muy bien.
Soñaré con Troy y en todo el tiempo que pasaremos juntos. Soy la chica más afortunada del mundo.
Con todo mi cariño, Laura
P.D.: Espero que esta noche BOB no venga.
Estimado diario, 23 de julio de 1984
Es muy tarde por la noche y no puedo dormir. He tenido una pesadilla tras otra y al final he decidido que no voy a dormir más. Supongo que mañana, cuando Maddy llegue, estará cansada del viaje y querrá dormir la siesta, así que yo también voy a aprovechar para recuperarme. A lo mejor duermo cuando es de día, así mis sueños no serán tan negros.
Tuve una simplemente horrenda. Me desperté llorando, y temí que si mamá me oía viniera a verme, porque ahora mismo quiero estar sola y ella no lo entendería. Cuando no puedo
dormir o cuando tengo pesadillas como esta noche, siempre viene y me canta «Waltzing Matilda». No es que no quiera que ella me cante, pero es que aparecía un extraño que en mi sueño cantaba esa misma canción con la voz de mamá, y me asustó tanto que apenas podía moverme.
En el sueño yo caminaba por el bosque, cerca de Pearl Lakes, y soplaba un viento muy fuerte, pero sólo a mi alrededor. El viento estaba caliente. Y a unos veinte pies de donde yo estaba apareció este hombre extraño de pelo largo y unas manos enormes y callosas. Eran muy ásperas y las tendía hacia mí mientras cantaba. La barba no le volaba al viento, porque el viento sólo soplaba alrededor de mi cuerpo. Tenía las puntas de los dedos negros como el carbón, y los movía en círculos a medida que sus manos se iban acercando a mí. Yo caminaba hacia él, aunque no quería hacerlo porque el hombre me asustaba mucho.
El dijo: «Tengo a tu gato». Y Júpiter salió corriendo detrás de él y se metió en el bosque como
si fuese una pequeña mancha blanca sobre una hoja de papel negro. El hombre seguía cantando y yo trataba de decirle que quería irme a casa y que quería que Júpiter se fuera conmigo, pero no podía hablar.
Luego, levantó las manos en el aire, muy, muy alto, como si estuviera creciendo más grande y más alto cada minuto que pasaba, y cuando sus manos se levantaron, sentí que el viento en torno a mí dejó de soplar, y todo se quedó en silencio. Yo pensaba que me estaba dejando ir porque podía leer mi mente, al menos yo lo sentía de esa manera. Y por eso cuando paró el viento con las manos así, pensé que me estaba dejando libre, dejando que me vaya a casa.
En ese momento, tuve que bajar la vista porque sentí calor entre las piernas. No era un calor agradable, sino que me quemaba. Me quemaba tanto que tuve que abrirme de piernas para que se me enfriasen. Para que no me quemaran tanto. Y entonces se me empezaron a separar las piernas por sí solas, como si se me fueran a salir de mi cuerpo, y pensé, me voy a morir así, y no sé cómo nadie va a darse cuenta de que traté de mantener las piernas cerradas, pero no pude porque me quemaban. Y entonces, el hombre me miró y sonrió con una sonrisa asquerosa, y se puso a cantar con la voz de mamá: «Vendrás al vals de Matilda, conmigo...». Intenté hablar otra vez, pero no pude, y traté de moverme, pero tampoco pude, y entonces me dijo: «.Laura, estás en casa». Y me desperté.
Algunas veces, cuando sueño, me siento atrapada en mi sueño y tengo mucho miedo. Pero ahora, cuando leo lo que acabo de escribir, no me parece tan aterrador. Si a partir de ahora escribo todos mis sueños, a lo mejor ya no me darán tanto miedo.
Una noche, el año pasado, tuve una pesadilla tan horrible que al día siguiente, en el colegio, no pude trabajar. Donna creyó que me estaba volviendo loca porque, cuando estábamos en clase, cada vez que me llamaba o me ponía la mano en el hombro para pasarme una nota, yo pegaba un bote. No me estaba volviendo majara, como Nadine Hurley, claro que no, pero sentía como si todavía me encontrara dentro de un sueño. Del sueño no me acuerdo muy bien; de lo único que me acuerdo es que en el sueño yo estaba metida en un verdadero lío porque no había pasado un examen de lo más raro, en el que tenía que ayudar a un cierto número de personas a cruzar un río en barca, y no podía hacerlo, porque lo que yo quería era nadar o algo por el estilo, y entonces esas personas enviaban a alguien a por mí, para que me tocaran de malas maneras. Y no me acuerdo de nada más, supongo que no es una pérdida.
Estoy tan cansado de esperar para crecer. Algún día me ocurrirá que seré la única persona que pueda hacerme sentir bien o mal por todo lo que hago.
Mañana seguiré contando cosas. Ahora estoy bastante cansada.
Laura
Estimado diario, (23 de julio de 1984)
Mi prima Maddy llegará estará aquí en cualquier momento. Papá se fue solo a recogerla a la estación,
porque mamá no dejó que me despertara. Dormí hasta hace un cuarto de hora. No soñé nada en absoluto, pero mamá dice que me oyó llamarla a gritos, y que después ululé como un búho! Estoy muy avergonzada. Dice que entró en mi habitación y que me encontró medio dormida pero yo... volví a gritar, y dijo que después me eché a reír, me di media vuelta y volví a dormirme.
Espero que no se lo cuente a nadie. Ella siempre le dice a la gente cosas como esas cuando tenemos cenas con los Haywards o algo así. Siempre empieza. Con "Laura hizo algo de lo más extraño ..."
Y entonces ya sé lo que viene después.
Como una noche, cuando dijo delante de todo el mundo que soy sonámbula y que había aparecido en la cocina antes de que se fuera a dormir. Me quité toda la ropa, la metí en el horno y volví a la cama. Ahora, cada vez que estoy en casa de los Hayward, y cuando echamos una mano con Donna en la cocina, cuando me acerco al horno, la señora Hayward me pregunta en broma si me doy cuenta de que un horno es un horno y no una lavadora.
Mamá había estado bebiendo la noche que ella lo dijo, así que la perdoné. Pero si le dice a alguien que había ululado como una lechuza, me moriré. No creo que haya un momento en que los padres dejen dejen de poner en ridículo a sus hijos. Los míos no son una excepción.
Quizá si dejara de hacer estupideces cuando duermo, mi madre no tendría nada que decir a la gente.
Hasta luego.
Laura
(Bravo! Bravo!)
jueves, 25 de mayo de 2017
Estimado Diario, (27 de julio de 1984)
Tengo un montón de cosas que contarte. Te escribo estas palabras desde el interior de un fuerte que Donna, Maddy y yo hemos construido. Papá y mamá dijeron que todo iría bien con tal de que nos alojásemos justo fuera. Utilizamos la madera que Ed Hurley nos dió, y papá se encargó de ensamblar todo. Donna dice que si empezara una tormenta, se nos caería todo encima, pero tengo la sensación de que, pase lo que pase, no se caerá.
Maddy está guapísima ahora. Ya ha cumplido los dieciséis y tengo celos de la vida que lleva!. ¡Ojalá yo tuviera dieciséis! Tiene novio en casa que ya lo echa de menos. Hace un rato él la telefoneó para saber cómo había llegado. Papá se burló con ella por lo linda que sonaba, cuando hablaba por teléfono, pero Maddy no le hizo caso. Donna piensa que cree que cuando le salga un novio, lo más probable es que haya cumplido los cuarenta años y esté medio sorda. Le dije que está loca porque a ambas ya nos gustan los chicos, pero somos demasiado listas como para salir con ellos. Me pregunto cómo será cuando alguien, además de mis padres, me ame, y si me llamará cuando viaje para asegurarme de que estoy bien.
De todos modos, hoy fuimos a ver a Troy a los establos y lo cepillamos y le dimos de comer. Tanto Donna como Maddy dijeron que en su vida habían visto un pony más hermoso. Me pregunto qué habré hecho para merecérmelo. Donna lleva años deseando que le regalen uno, pero su padre nunca se lo ha comprado. Me pregunto cuánto tiempo vivirá Troy y si lloraré cuando se
muera.
Donna acaba de ver lo que escribí acerca de la muerte de Troy, y dice que tengo demasiados pensamientos tristes, y que si sigo así, quién sabe qué pasará. Donna no sabe todo lo que sé. No puedo evitar pensar en cosas tristes. A veces son las cosas más íntimas que llevo dentro.
Mamá nos trajo sándwiches y dos termos. Uno lleno de leche, muy fría. El otro con chocolate caliente. Maddy no tomará más de una taza de chocolate caliente, porque dice que le sale acné. No veo acné en ninguna parte de su cara. Hace tres años que le vino la regla y dice que es una pesadilla. Que le da acné y calambres y está cansada y enojada todo el tiempo que la tiene. Estupendo. Algo más por lo que sufrir. Hace tres años que le vino la regla y dice que es una lata. Ahora que Maddy me ha contado que se siente, he perdido totalmente el interés.
Estamos comiendo bocadillos, bebiendo leche, y escribiendo en nuestros diarios. ¡El de Maddy es enorme y está súper lleno! El de Donna está más lleno que el mío, pero voy a escribir más que Maddy. Me gusta la idea de guardar mis pensamientos en un solo lugar, como un cerebro en el que puedes mirar. Colgamos una linterna en lo alto del fuerte para tener luz y poder ver. De las ventanas de la casa nos llegaba un poco de luz, pero la tapamos porque decidimos que eso estropearía la sensación de estar solas en el bosque. Todas las mantas y la comida nos hacen sentir como si estuviéramos exactamente donde estamos: ¡En el patio trasero!
Maddy dice que ha traído un paquete de cigarrillos y que más tarde, cuando mamá y papá se hayan dormido, si queremos, podremos probar uno. Dice que están un poco rancios, porque hace meses que los guarda y que no los ha fumado porque tiene miedo de que sus padres se enteren. A lo mejor pruebo uno. Donna dice que no quiere, y Maddy y yo no hemos querido presionarla, porque las verdaderas amigas no hacen eso. Pero te apuesto a que puedo hacer que Donna se fume uno si le echo la mirada correcta. ¿Te apuestas algo?
Hasta luego.
Ya estoy de vuelta.
Nos hemos reído tanto que nos duelela tripa. Maddy nos explicó cómo besa a su novio con la lengua, y a Donna y a mí nos dio un ataque. Donna hizo una mueca y dijo que no le gustaba la idea de los besos de lengua. Yo fingí que pensaba igual que ella... pero la verdad, querido diario, cuando me enteré de cómo se hace, me entró una cosa en el estómago que... no sé. Distinto a... bueno, da igual. Me dio la sensación de que quizá me guste besar con lengua, y voy a intentarlo con algún chico en cuanto pueda. Maddy dijo que la primera vez tuvo miedo, pero que lleva un año haciéndolo y que le encanta. Yo les conté que el mes pasado, un día que no fui al colegio porque tenía fiebre, entré en la habitación de mis padres y los pillé desnudos, y papá estaba encima de mamá. Me fui de la habitación, y al cabo de unos minutos, mamá vino a mi cuarto con una aspirina y un 7-Up. No dijo ni una palabra sobre lo ocurrido. Donna dice que definitivamente estaban haciendo el amor; yo ya lo sabía, pero no daban la impresión de estar pasándoselo bien. Sólo se movían muy despacio y ni siquiera se miraban.
Maddy cree que lo más probable es que estuvieran «echando un polvete rápido». ¡Puuaaj! Mis padres haciendo el amor. Qué asco. Ya sé que así fue como me hicieron, pero la verdad es que no me importaría nada si no tuviera que volver a verlos. Prometo ahora mismo que el día que haga el amor con alguien, será mucho más divertido que lo que vi.
Mamá y papá vinieron a darnos las buenas noches y a contarle a Donna que sus padres telefonearon para decir que no tenía que ir a la iglesia mañana para que pudiera quedarse a dormir con nosotras. Todos nos alegramos de oír eso.
Papá nos pidió que cerrásemos los ojos y que tendiéramos las manos, entonces nos dio unas barra de chocolate y nos pidió que no se lo contáramos a mamá. Después vino mamá y me dio una bolsita y me pidió que no le dijera nada a papá. ¡En la bolsita había tres barras de chocolate más! Maddy miró sus barritas de chocolates y suspiró. «acné», fue todo lo que pudo decir. Pero les quitó el papel y las tres nos metimos las barritas de chocolate en la boca e intentamos cantar "Row, Row, Row Your Boat" con la boca llena. Donna dijo que la barrita mordida se parecía a algo que Troy nos dejaría de regalo, y las tres las escupimos enseguida.
Maddy nos contó una historia bastante buena, de miedo, sobre una familia que se va de paseo una noche y, cuando vuelven a casa, encuentran a unas personas escondidas en su casa esperando para matarlos a todos.
La historia no termina ahí, pero la verdad es que no sé si quiero acordarme de eso. No quiero alimentar mis sueños. Donna salió del fuerte para hacer pis, entonces Maddy también me dijo que también había tenido algunas pesadillas. Dijo que no quería hablar de ellas delante de Donna porque tal vez no la entendería. Dice que ha estado soñando conmigo en el bosque. Donna volvió y Maddy no dijo nada más. ¿Me pregunto si Maddy ha visto al hombre del pelo largo? ¿O el viento? Maddy escribe poemas en su diario, porque dice que a veces es más divertido que escribir las cosas viejas aburridas de siempre, y que si algún día alguien llegara a ver su diario, a lo mejor no entendería todo lo que ponen las poesías. Lo probaré mañana.
Hasta dentro de un rato.
Más tarde.
¡Ahá! Te dije que podría hacer que Donna probara un cigarrillo. Maddy los sacó y encendió uno de ellos, luego me lo pasó a mí para intentarlo. Me gusta échar el humo de mi boca. Un poco como un espíritu que sale de mí, un baile, danzarín, y pequeñito. Como si yo fuera una mujer adulta rodeada de gente a mi alrededor, que me mira como si quisiera ser yo. Incluso Donna dijo que parecía una persona madura cuando fumaba. Ni siquiera he inhalado el humo, así que me pregunto que habría pasado si lo hubiera hecho.
Donna fue la siguiente, y antes de que ella pudiera decir que no, simplemente dije: «Me alegro de haberlo probado, así no tendré que volver a hacerlo nunca si no quiero». así que tomó el cigarrillo, le dio unas caladas y el fuerte se llenó de humo. Le quedaba bien fumar, pero se asustó un poco, tragó humo, y empezó a toser muy fuerte, así que apagamos el cigarrillo y ventilamos el fuerte a toda pastilla por si mamá y papá se despertaban. Creo que algún día, me compraré un paquete de cigarrillos, y me los voy a guardar como lo hace Maddy. No pienso engancharme al tabaco ni nada parecido. Soy muy cuidadosa.
Bueno, ahora nos vamos a la cama y todas estamos escribiendo en nuestros diarios. Buenas noches. Creo que tú y yo seremos maravillosos compañeros.
Con amor, Laura
miércoles, 24 de mayo de 2017
Estimado Diario, (29 de julio de 1984)
Ahí va un poema.
Desde la luz de mi ventana él puede ver en mí
Pero no puedo verlo hasta que esté cerca
Respirando, con una sonrisa en mi ventana
El viene a llevarme
Dame la vuelta
Ven y juega Vamos a jugar
Quédate quieta, quédate quieta, quédate.
Pequeñas rimas y pequeñas canciones
Restos del bosque en mi pelo y en mi ropa
A veces lo veo cerca de mí
Cuando sé que no puede estar allí
A veces lo siento cerca de mí
Y sé que es algo que tengo que soportar.
Desde la luz de mi ventana él puede ver en mí
Pero no puedo verlo hasta que esté cerca
Respirando, con una sonrisa en mi ventana
El viene a llevarme
Dame la vuelta
Ven y juega Vamos a jugar
Quédate quieta, quédate quieta, quédate.
Pequeñas rimas y pequeñas canciones
Restos del bosque en mi pelo y en mi ropa
A veces lo veo cerca de mí
Cuando sé que no puede estar allí
A veces lo siento cerca de mí
Y sé que es algo que tengo que soportar.
Cuando grito
Nadie me oye
Cuando susurro, él cree que el mensaje
Es sólo para él.
Mi pequeña voz dentro de mi garganta
Siempre pienso que debe haber algo
Que lo hice
O algo que pueda hacer
Pero nadie viene a ayudar,
Él dice,
Una niña como tú.
Estimado Diario, (30 de julio de 1984)
Maddy trajo un montón de ropa, y ella me hizo que la probara toda delante del espejo. Supongo que se daría cuenta de que andaba un poco deprimida...Tiene algunas cosas realmente hermosas. Me gustó cómo me hicieron sentir. Especialmente la falda corta y los tacones altos con este pequeño suéter blanco esponjoso.
Maddy me dijo que me parecía a Audrey Horne. Es la hija de Benjamín Horne, el hombre para el que trabaja mi padre. Benjamín es muy, pero que muy rico. Audrey es una chica bonita, pero es tranquila y a veces mala. Su padre no le presta mucha atención, y es probable que ese sea el motivo por el que actúe así. Pero sin embargo, él siempre ha sido siempre muy atento conmigo. Cada vez que hay una fiesta o una reunión en el Gran Norte, Benjamin me pone en su regazo o en sus rodillas, y me canta suavemente al oído. Algunas veces me siento muy mal por Audrey, porque cuando ella lo ve cantar para mí, debe de sentirse triste, porque sale corriendo y no vuelve hasta que su madre le obliga. Otras veces, me siento bien cuando ella huye. Como si yo fuese el centro de atención, como si fuese para él más especial que su propia hija. Sé que no está bien que lo diga, pero lo hago porque soy sincera.Se que no es agradable decirlo, pero sólo estoy siendo sincera
Para ser muy sincera, creo que me gusta mucho el aspecto que tenía con la ropa de Maddy. Dentro de mí, algo empezó a moverse como una burbuja. Es lo mismo que sientes en el tiovivo cuando no estás acostumbrada al sube y baja. Apuesto a que si me vistiera siempre así las cosas serían muy distintas. Cuando terminamos, Maddy y yo nos fuimos a caminar, pero en camiseta y vaqueros, claro.
Maddy y yo nos fuimos a pasear, pero por supuesto, en jeans y camiseta. En Twin Peaks no se ven muchos tacones altos y faldas cortas a menos que por todas partes aparezcan
carteles anunciando algún baile o fiesta del pueblo. Fuimos hasta Easter Park y nos sentamos en el mirador un rato. Maddy dijo que en su casa la vida marcha bien, «exceptuando la increíble indiscreción de
mis padres».
Procuro repetir exactamente sus mismas palabras, porque me parece que lo expresó de maravilla. Dijo que, hay muchas cosas en la vida, que al principio no parecen correctas pero que después una se acostumbra a ellas.
Quizá debería empezar a pensar así. Tal vez debería ser una persona mejor y no pensar todo el tiempo acerca de lo que me está sucediendo. Espero que pronto llegue el día en que esto se me dé lo bastante
bien como para deshacerme de todas las cosas que tanto me preocupan. Cosas que sólo puedo
describir en parte. Si soy una mejor persona, y si cada día me esfuerzo más y más, quizá todo esto
funcione.
Con todo cariño, Laura
(30 de julio de 1984, más tarde)
ALGÚN DÍA ESTO DE CRECER SERÁ MÁS FÁCIL.
En lo más profundo hay colinas de mujer
a punto de surgir
Para ver el cielo
y la luna y el sol
Y las pequeñas estrellas en la mano negra de un hombre
Algunas mañanas
Me miro y
Veo formarse colinas y valles
Pienso en ríos subterráneos.
Por fuera
Florezco
Por dentro estoy seca
Ojalá lograra entender
El porqué de mis lloros
Ojalá pudiera acabar con este miedo
Soñar que me estoy muriendo
En lo más profundo hay colinas de mujer
a punto de surgir
Para ver el cielo
y la luna y el sol
Y las pequeñas estrellas en la mano negra de un hombre
Algunas mañanas
Me miro y
Veo formarse colinas y valles
Pienso en ríos subterráneos.
Por fuera
Florezco
Por dentro estoy seca
Ojalá lograra entender
El porqué de mis lloros
Ojalá pudiera acabar con este miedo
Soñar que me estoy muriendo
Estimado Diario, (Agosto, 1984)
Desde hace mucho tiempo que no te escribo, por eso, me siento muy mal. Maddy se marchó hace tres días, y me siento muy asustada por algo que aun no entiendo.
Me ocurrió algo bueno. Anoche, en plena noche, tuve una sensación de lo más maravillosa dentro de mí. Como algo caliente en mi pecho y entre las piernas. Fue como si el cuerpo se me hubiera
vuelto del revés, y sentí como si pudiera flotar lejos. Creo que tuve uno de esos orgasmos mientras dormía. Fue horrible y embarazo escribirlo, pero al mismo tiempo es algo agradable.
Después, soñé que un chico entraba en mi cuarto y me metía la mano debajo del camisón y me tocaba suavemente. Me susurraba cosas bonitas al oído, y después me dijo que tenía que quedarme muy quieta o si no se marcharía.
Entonces me agarró de los pies y tiró de mí hasta
dejarme en el borde de la cama, con las piernas colgando; me pidió que cerrase los ojos y sentí que me abría más y más, entonces tuve que abrir los ojos para ver qué pasaba, y cuando lo hice,
él ya no estaba. Entonces miré mi tripa y vi que estaba embarazada. Él estaba dentro de mí,
pero pequeñito como un bebé. Ojalá no hubiese terminado así. No sé por qué mi cerebro hizo eso. Lo que más me gustó fue cuando tiraba de mí con suavidad y dominaba la situación.
Laura
Estimado Diario, (7 de agosto de 1984)
Hoy pasé la tarde con Troy hoy, limpiándolo, cepillándolo y alimentándolo. Estaba fascinada por lo mucho que parece entender cómo me siento. Mientras le cepillaba las crines y la cabeza, se pasó todo el rato restregándose contra mí, y cuando me senté en un rincón de su pesebre, él bajó la cabeza y dejé que me olisqueara el cuello y la cara. Me pregunto si la gente se enamora profundamente de los caballos de la manera en que amo al mío, o si estoy equivocado al pensar o sentir alguna de estas cosas.
Ojalá Donna estuviera aquí. Realmente me gustaría que Maddy estuviera aquí. Llamaré a Donna para
ver si quiere venir a hacer una fiesta de pijamas o algo así. Quizá vaya yo a la suya. Eso sería incluso mejor. A veces mi habitación es el mejor lugar del mundo, y otras veces es como un lugar que se cierra y me ahoga.
Me pregunto si cuándo mueres, sientes una sensación así de sofocante. O si es como dicen que es cuando estás en la iglesia. Que flotas y te elevas hasta que Jesús te ve y te toma la mano. No estoy segura de querer estar cerca de Jesús cuando muera. Podría cometer algún error, aunque fuera pequeño, y a lo mejor a el le parecería molesto. No le conozco lo suficiente para saber lo que podría volverle loco. Claro que la Biblia dice que él lo perdona todo. y que murió por por mis pecados y que ama a todos sin importar nuestras faltas. . . Pero la gente dice que soy la hija perfecta, la chica más feliz del mundo, y una chica sin problemas. Y eso no es cierto en absoluto. Entonces, ¿cómo sabré si Jesús es realmente como yo? ¿Un ser asustado y malvado aunque la gente no sepa cómo y cuándo?
A veces miedo y mal aunque la mayoría de la gente no puede saber cómo y cuándo? Probablemente seré un regalo de Satanás si no tengo cuidado. Algunas veces, cuando tengo que ver a Bob, pienso que estoy con Satanás, y que nunca podré salir fuera de los bosques a tiempo para seguir siendo Laura, la buena, la pura y sincera nunca más.
A veces pienso que la vida sería mucho más fácil si no tuviéramos que pensar en ser chicos o chicas o hombres o mujeres o viejos o jóvenes, gordos o delgados. . . Si pudiéramos todos estar seguros de que somos iguales. Podríamos estar aburridos, pero el peligro de la vida y de la vida se habrían ido. . .
Seguiré cuando haya llamado a Donna.
Donna ha dicho que le gustaría que nos viésemos, Donna dijo que le gustaría que hicieramos algo juntas esta noche, pero que su familia quiere pasar tiempo juntos. Querido diario, supongo que tendremos que conformarnos con estar solos. Tal vez, dentro de un rato, podamos ir al bosque pronto y fumar uno de los cigarrillos que Maddy dejó para mí. Tengo cuatro, y los escondí con cuidado en la cabecera de la cama. Ahí suelo esconder las notas de la escuela cuando no quiero que mamá las encuentre cuando viene a limpiar/fisgonear... ya sabes, cosas de madres. La quiero, pero no siempre logra entender lo que intento contarle. Probablemente, Seguramente le daría un ataque si se enterara de todo lo que me pasa por la cabeza. En fin, que en la cabecera hay una especie de pomo y al sacarlo queda un agujero. Papá lo llamaría un «hueco». Tiene unos diez centímetros de profundidad y resulta un escondite ideal. Ni siquiera se advierte que el pomo se sale, siempre y cuando de la cabecera cuelgue un bolso o un jersey.
De modo que a lo mejor podíaemos salir, sólo tú y yo, con una linterna y un cigarrillo, y así
podremos hablar. Sé que tú sabes guardar secretos, incluso mejor que Donna. Jamás podría
contarle a mamá las cosas que pienso sobre el sexo. Tengo miedo de que Dios pueda oírme si se lo
cuento a alguien, o que alguien llegue a saber lo mala que soy y entonces digan... ¡Eres la única que piensa cosas como ésas!
Apuesto a que no. Apuesto a que nunca conseguiré al hombre que quiero, porque cuando intentamos besarnos o tontear, pensará que estoy loca y que estoy una enferma y soy una rara. Ojalá no sea eso. Sería muy triste si fuera cierto. ¿Cómo podría dejar de pensar de la manera que lo hago? No puedo pedir que mi mente piense cosas así. Los pensamientos que hacen que mi cuerpo se caliente, y mi pecho se hinche , llenándose de aire y dejándolo ir, tal como ocurre en los libros y en las películas, pero aún diferente, porque ellos nunca hablan de las fantasías que tengo.
Ahora voy a cenar. Ojalá pudiera esconderte en la cabecera de la cama. De momento,
te pegaré con cinta adhesiva en la pared, detrás de mi pizarra. ¡Espero que no te caigas!
Hasta dentro de un rato,
Laura
Bien, Diario, (11 de agosto de 1984)
Aquí estamos. A una milla de casa, justo antes de que oscurezca. En los meses de verano, el bosque tarda más en volverse peligroso, porque oscurece más tarde. Hace calor, y tú y yo estamos sentados aquí, juntos, apoyados contra el tronco de un árbol enorme. Un pino Douglas. Mi favorito, y el de Donna. Cuando miro hacia arriba, es como si el árbol me estuviera acunando.
Me parece que me voy a fumar el cigarrillo. Me he traído un refresco sólo para poder echar las cenizas y la colilla en la lata y no incendiar todo el pueblo de T. P.. En el colegio, a veces a Twin Peaks lo llamamos T. P. El mundo se limpia el trasero con T. P. Bobby Briggs es quien lo repite con más frecuencia. Después nos tira del pelo a todas las chicas y nos eructa en la cara. A él le gustamos todas nosotras. Un día, después de la escuela, me fui al Doble R. y él entró detrás de mí y me tiró del pelo muy fuerte.
Norma me guiñó el ojo y me preguntó si habíamos fijado fecha para la boda. Está chiflada si piensa que yo salgo con él. El chico con el que yo salga no me tirará del pelo de esa manera... Creo que me tiraría del pelo como lo hace en mis fantasías. Con su mano entera, y cerrando lentamente el puño en la parte posterior de mi cabeza, para acercarme y besarme con la lengua
Me pregunto si todos los penes serán como el de papá. Todavía me acuerdo de cómo mamá trataba de tapárselo con la sábana aquella noche. No sé, me recordaba a algo crudo. Algo que podía estar bien al cabo de un rato, o que había estado bien hacía un rato, antes de que alguien le echara para atrás toda la piel y lo dejara con ese aspecto tan rosado y raro. A lo mejor algún día veré uno más bonito. Dios mío, espero que sí. Y no pienso quedarme ahí acostada como hizo mamá. Como si fuera un pez en un muelle, tratando de aprender a respirar fuera del agua. Pequeños sonidos pequeñas onomatopeyas, pero nada más. Si llego a encontrar al hombre adecuado, quizá me sienta lo bastante cómoda como para comportarme del modo que creo que deben comportarse las chicas cuando se acuestan con alguien. Medio controlándose y medio... no sé cómo definirlo.
A lo mejor me estoy volviendo muy desagradable. Me moriría si alguien leyera lo que acabo de
escribir.
Los búhos han comenzado a ulular. Hay uno que está justo encima de mí en el árbol... Es algo extraño. Sé que es macho, y siento que me observa. Cada vez que miro hacia arriba, él vuelve la
cabeza como si quisiera disimular. Me pregunto si sabe lo que he estado escribiendo. Dios mío, será mejor que empiece a ser una chic muy buena. Inmediatamente.
A lo mejor es un pájaro como el de ese cuento que leo. Ese gran pájaro podía descender y descansar sobre el hombro de alguien, y se mostraba muy cariñoso, pero entonces le leería el pensamiento a esa persona. Si la persona tenía malos pensamientos, el pájaro le arrancaría los ojos y las orejas a picotazos, para que en la mente de esa persona sólo hubiera pensamientos relacionados con el sonido y la vista, en vez de pensamientos malos y desagradables.
A veces sueño con volar. Me pregunto si las aves sueñan con que van al colegio o a trabajar, o con que llevan trajes y vestidos en lugar de las plumas con las que nosotros soñamos. Yo sobre Twin Peaks y me alejaría volando. Y no volvería a menos que fuera necesario.
Escribiré un poema y después volveré a casa.
Dentro de mí hay algo
Que nadie conoce
Como un secreto
A veces se apodera de mí
Y yo me sumerjo
En la oscuridad.
Este secreto me dice
Que nunca me haré mayor
Ni me reiré con mis amigos
Que nunca seré quien debo ser si llego
A revelar su nombre.
No sé si es real
O si lo soñé
Porque cuando me toca
Me alejo flotando
Sin lágrimas
Sin gritos
Estoy como envuelta
En una pesadilla de manos
Y dedos
Y voces diminutas del bosque.
Tan equivocada
Tan hermosa
Muy mala.
Tan Laura.
Tengo que volver a casa ahora mismo. Está muy oscuro. Este lno me parece un buen lugar para mí.
Laura
Estimado Diario, (16 de agosto de 1984)
Nunca antes en toda mi vida me había sentido tan confundida. Son exactamente las cinco y
media de la mañana, y tiemblo de tal manera que apenas logro sujetar el bolígrafo. He estado en el bosque otra vez. Perdida. Pero me condujeron de vuelta. Creo que soy una persona muy mala.
Mañana empezaré una nueva forma de vida. No volveré a tener malos pensamientos. No volveré a
pensar en el sexo. Tal vez él dejará de venir si me esfuerzo por ser buena. Tal vez podría ser como
Donna. Ella es una buena persona.
Yo soy mala.
Laura
P.D.: ¡Prometo ser buena, lo prometo de verdad!
Estimado Diario, (31 de agosto de 1984)
Hace siglos que no te escribo porque he intentado con todas mis fuerzas ser feliz y buena y estar alrededor de la gente todo el rato para no quedarme sola y pensar en cosas malas. Pero hoy tengo que escribirte para contarte las novedades.
Me ha venido la regla. No es en absoluto lo que pensé que sería. La escuela comienza la próxima semana y ahora esto. Me estaba levantando de la cama esta mañana y vi la sangre. Llamé a mamá, y ella, claro está, montó un cirio. Llamó a papá cuando le dije que no se lo dijera a nadie. Y ahora, lo más seguro, es que todo el Gran Norte lo sepa. Yo lo único que quería eran unas malditas compresas o algo así, y ella va y tiene que montar ese lío porque ahora ya soy mujer y demás. Bueno. Vale. Así que es algo especial. Pero esto no hace más que empeorar las cosas si no tengo cuidado. Ahora estoy en cama con calambres.
Mamá ha traído la tele a mi cuarto, todo un detalle, y ahora tengo una bolsa de agua caliente en la tripa y una tonelada de aspirinas en mi mesita de noche. La tele no me interesa mucho, así que vuelvo de nuevo a mis pensamientos extraños sobre la vida y sobre... otras cosas. Supongo que lo que sale de mí debería haber sido la fuente de vida de algún nuevo ser. Me alegro de que no haya nadie dentro de mí ahora mismo. Por lo menos, no un niño.
A veces, creo que llevo a alguien dentro de mí, pero se trata de de la otra parte de mí, mi parte más extraña. Algunas veces la veo en el espejo. No sé si alguna vez querré tener hijos. Algo le sucede a los padres, y la gente que se convierte en padres se transforman.
Creo que se olvidan de que alguna vez fueron niños y de que hacen cosas que a veces puedan avergonzar a sus propios hijos, pero han decidido olvidarse, o decido ignorarlo.
Demasiadas cosas malas ocurren a altas horas de la mañana, así que probablemente es que no fuera una buena madre. En el fondo, me pone triste.
Me alegro de una cosa. Júpiter está a mi lado en la cama, y ronronea suavemente. Como tú, nunca me criticaría.
Laura
Estimado Diario, (1 de septiembre de 1984)
Me duelen los pechos, algo irónica, porque son muy pequeñitos. Reconozco que los tengo más grandes que la semana pasada, y sin duda, más agradables.Siempre duros y con las pequeñas puntas rosadas. Pero Dios mío, cómo me dolieron.
Mamá vino hace un rato y hasta tuvimos una charla agradable. Le dije que me habría gustado no haberle dicho nada a papá sobre lo de la regla. Ella se disculpó, pero dijo que lo había hecho porque sabía lo orgulloso que estaría de que su hija se estuviese volviendo mujer. Ella cambió el agua de la bolsa, y se estuvo mucho rato dándome friegas en el estómago. Estuvimos un buen rato sin decirnos palabra, pero de todos modos tuve la sensación de estar hablando con ella.
Ella se arrastró en la cama conmigo durante aproximadamente una hora. después de eso me dejó dormir en su hombro. Compartimos una soda cuando me desperté, y por primera vez en mucho tiempo, me sentí como si estuviéramos muy unidas.
Esta noche espero dormir de un tirón.
Con todo mi cariño, Laura
Estimado Diario, (1 de septiembre de 1984)
He descubierto algo sobre mí.
¿Te acuerdas de esa noche que te conté que me había despertado con una sensación maravillosa?
¡Pues bien! Hay un sitio especial en mi cuerpo que me permite sentirme de ese modo cuantas veces quiera. Un lugar cálido y maravilloso donde todo lo demás se derrite y soy libre de sentirme bien y de sentirme bien. Mi pequeño botón rojo secreto. Es todo mío. Por fin algo que me transportará lejos, junto con mis fantasías. Puedo hacerlo en mi cama, muy suavemente con la punta de mi dedo, y es de lo más delicioso. Puedo hacerlo en la bañera, mientras el agua va saliendo del grifo. (¡No sabía que un baño pudiera ser tan placentero!). O en la ducha, con un chorrito de agua que viene de arriba.
Me muevo y salto y a veces tengo que coger una almohada y taparme la cabeza para que todo esté oscuro y nadie pueda oírme hacer los pequeños ruidos que hago.
Al fin y al cabo, es un secreto, y esté bien o esté mal, me siento muy bien cuando lo hago y nadie
tiene por qué enterarse, salvo tú, querido diario.
Ha sido una semana bastante movida, con la regla que me acaba de venir, y con este descubrimiento dulce como la miel que acabo de hacer. Ahora empiezo a sentirme verdaderamente mujer, y algún día, muy pronto, a lo mejor lo compartiré con alguien especial.
¡Buenas noches! ¡Buenas noches! ¡Buenas noches!
Laura
P.D. Espero de corazón no estar haciendo algo mal por tocarme. Espero que esto sea algo que todas las chicas hagan, y que no me castiguen por ello.
P.D. Espero de corazón no estar haciendo algo mal por tocarme. Espero que esto sea algo que todas las chicas hagan, y que no me castiguen por ello.
Estimado Diario, (9 de septiembre de 1984)
He descubierto algo sobre mí.
¿Te acuerdas de esa noche que te conté que me había despertado con una sensación maravillosa?
¡Pues bien! Hay un sitio especial en mi cuerpo que me permite sentirme de ese modo cuantas veces quiera. Un lugar cálido y maravilloso donde todo lo demás se derrite y soy libre de sentirme bien y de sentirme bien. Mi pequeño botón rojo secreto. Es todo mío. Por fin algo que me transportará lejos, junto con mis fantasías. Puedo hacerlo en mi cama, muy suavemente con la punta de mi dedo, y es de lo más delicioso. Puedo hacerlo en la bañera, mientras el agua va saliendo del grifo. (¡No sabía que un baño pudiera ser tan placentero!). O en la ducha, con un chorrito de agua que viene de arriba.
Me muevo y salto y a veces tengo que coger una almohada y taparme la cabeza para que todo esté oscuro y nadie pueda oírme hacer los pequeños ruidos que hago.
Al fin y al cabo, es un secreto, y esté bien o esté mal, me siento muy bien cuando lo hago y nadie
tiene por qué enterarse, salvo tú, querido diario.
Ha sido una semana bastante movida, con la regla que me acaba de venir, y con este descubrimiento dulce como la miel que acabo de hacer. Ahora empiezo a sentirme verdaderamente mujer, y algún día, muy pronto, a lo mejor lo compartiré con alguien especial.
¡Buenas noches! ¡Buenas noches! ¡Buenas noches!
Laura
P.D. Espero de corazón no estar haciendo algo mal por tocarme. Espero que esto sea algo que todas las chicas hagan, y que no me castiguen por ello.
P.D. Espero de corazón no estar haciendo algo mal por tocarme. Espero que esto sea algo que todas las chicas hagan, y que no me castiguen por ello.
martes, 23 de mayo de 2017
(15 de septiembre de 1984)
A la persona que se mete en mi vida privada:
No puedo creer la desconfianza que siento hacia mi familia y mis amigos. Me consta que alguien ha estado leyendo mi diario, quizá por varias personas. No escribiré más en este diario durante mucho tiempo, si es que lo retomo alguna vez.. Has destruido mi confianza y mi sensación de seguridad. ¡Te odio por haberlo hecho, quienquiera que seas!.
En estas páginas he escrito cosas demasiado aterradoras o demasiado embarazosas como para que incluso yo misma volviera a leerlas... Confío en que sea sólo yo quien vuelva estas páginas, cuando me dé la gana. Hay muchas cosas que me lastiman y me confunden. Necesito estas páginas íntimas para ver mi mente fuera de mí, para sacar todo eso fuera de mí.
Por favor, mantente alejado de este diario.
Lo digo en serio.
Laura.
Estimado Diario, (3 de octubre de 1985)
He decidido, después de más de doce meses, volver a hablar contigo. He encontrado un lugar dónde esconderte, del que no pienso decirle nada a nadie, por si llegan a encontrarte fuera de él, y a alguien curioso que quisiera averiguar de su paradero.
Sé que tú no tienes la culpa de que alguien te encontrara y decidiera echarte un vistazo, pero he tardado mucho en volver a sentirme segura como para volver a escribir en tus páginas. Desde la última vez han ocurrido muchísimas cosas, y muchas de estas cosas han demostrado que mis pensamientos sobre el mundo siendo en su mayoría un lugar cruel y triste son verdaderos y han sido confirmados como tales.
No me fío de nadie, y rara vez de mí misma. Me paso las mañanas, las tardes y las noches
luchando para discernir lo que está bien y lo que está mal. No entiendo si me están castigando por algo
malo que he hecho, algo que no recuerdo, o si esto le pasa a todo el mundo, y yo soy demasiado
estúpida como para entenderlo.
En primer lugar, me enteré de que papá no me regaló a Troy. Fue Benjamin Horne quién lo hizo. Los detalles no importan, pero digamos que escuché a Audrey discutiendo con su papá al respecto, cuando estaba en el Gran Norte visitando a Johnny. Johnny es el hermano de Audrey, el otro hijo de Benjamin. Johnny es retrasado. Él es mayor que yo, pero tiene la mentalidad de un niño pequeño. Eso es al menos lo que los doctores dicen.
A veces creo que simplemente ha decidido no hablar porque a veces es mucho más interesante escuchar a la gente que hablar con ellos. Nunca habla más que para decir «sí» o «indio». Le encantan los indios.Lleva todo el día un tocado en la cabeza. Uno hecho de plumas maravillosamente coloreadas y con tiras de cuero teñido. A sus ojos el mundo es una mezcla extraña de felicidad y dolor, y creo que comprendo a Johnny mucho mejor que a otras personas. Tal vez podría encontrar una manera de pasar más tiempo con él. Casi siempre lo dejan solo.
Me alegro de que Troy sea mi caballo, y me encanta cabalgar con él, caminar con él, o simplemente verle pastar. Pero ahora me siento incómoda con papá. Ya no es una persona fiable por haberme dicho que Troy era un regalo suyo. Tal vez Benjamin lo quiera así, no lo sé. Sea como fuere, ahora me siento de alguna manera más intrigada por Benjamin, y siento que le debo más a él que papá. A veces pienso que preferiría no haber conseguido un pony, porque de esa manera no le habría perdido el respeto a papá, y Benjamin habría seguido siendo Benjamin. Y aún peor, Audrey y yo probablemente nunca nos llevaremos bien. Me siento un poco mal por ser yo la causante de todo esto. Pero al mismo tiempo, esto me da una sensación de poder. ¿Por qué me suceden estas cosas?
¿Sabes? Creo que de todos los hombres que conozco, el doctor Hayward es el que más
cariñoso se ha mostrado conmigo. Es generoso, desinteresado, amable, y siempre me mira con una sonrisa gentil de inspiración o de perdón ... o cualquier cosa que llene el vacío que no sé, de un modo que llena el vacío que siento por dentro.
Hace trece años, me trajo al mundo y abrazó con fuerza mi cuerpecito durante un momento. Cuando sueño despierta, me imagino ese momento como el más cálido de toda mi vida. Me encanta que me abrace así, una pobre criatura asustada que respiraba el fresco aire y veía la luz por primera vez, y por hacerme creer sin palabras que me abrazaría de nuevo si alguna vez llegaba a necesitarlo.
Me recuerda a una persona que no me importaría ver cada día de mi vida. La dulzura de un
abuelo, y la mano amiga de un padre.
Regresaré después de la cena. Hay muchas más noticias.
Con amor, Laura
Estimado Diario, (3 de octubre de 1985, más tarde)
La cena ha estado bastante buena. Uno de mis platos favoritos, tortitas de patata con crema de maíz y
guarnición de verduras. Tendré que cambiar pronto de dieta, de lo contrario, o sino, empezaré a inflarme como un globo. Mamá lo hizo especialmente para mí, porque sabe que sigo triste por lo
de Júpiter. Ella y papá en vez de eso, han comido pollo.
Júpiter es la otra novedad. Normalmente, suele salir por la parte de atrás y juega en el patio. No está cercado, pero nunca se había alejado mucho. Supongo que era demasiado listo como para alejarse de una casa en la que lo querían tanto y le alimentaban tan bien. Aunque no te haya escrito mucho sobre él, para mí él era una de las cosas más especiales del mundo, siempre dulce y apacible. Siempre me quiso sin importarle ni mi apariencia, ni si había hecho algo bueno o malo.
A veces, las noches en las que no podía dormir, los dos jugábamos abajo con una bola de cuerda, sólo a la luz del foco colgado de la diminuta pared. Después, nos gustaba irnos a la cocina a tomar helado. Era un verdadero fanático de la vainilla. La casa estaba toda a oscuras, y los dos merodeábamos juntos hasta que nos vencía el sueño, horas después de que hubiéramos dejado de intentar conseguir dormirnos. Todavía conservo una foto que papá nos sacó a Júpiter y a mí en el sofá, después de una de esas noches. No llegamos a subir a mi cuarto, porque nos quedamos dormidos en el sofá.
Le di la foto de Júpiter al sheriff Truman para que pudiera publicarla en la comisaría. Espero que
encuentren a quien golpeó a Júpiter. Sé que probablemente fue un accidente, porque unos minutos antes de que ocurriera, había encontrado un pequeño ratón o algo por el estilo... Yo no había prestado mucha atención, pero él salió corriendo con el ratoncito y le atropellaron en el camino.... Mamá oyó el ruido y me pidió que me quedara donde estaba hasta que ella supiera lo que había sucedido. Pero a veces, mamá y yo tenemos los mismos pensamientos, y los mismos sueños, y ella sabe mejor que no me iba a quedar en mi cuarto cuando ya lo sabía. Así que no escuché y salí a verlo. Todavía respiraba, unos momentos después, y sangraba por los ojos y la tripa.
No puedo creer que alguien pueda atropellar así a un gato, en pleno día, y no avisar a nadie. No pensar en parase y venir a la casa más próxima a informar de lo ocurrido. Mamá oyó el chirrido del coche, y papá dice que deseaba haber estado en casa, porque podría haber podido decir que tipo de coche le había pegado, sólo por el ruido. Yo tengo mis dudas, pero fue un detalle de su parte.
Ahora está enterrado fuera. Se me ha ido un buen amigo, cuando atesoro tanto a los pocos que tengo. Ojalá se hubiera muerto otro en lugar de Júpiter.
Para ser honesta contigo, como siempre, muchas personas en Twin Peaks me quieren. Muchos conocen mi nombre, y especialmente en la escuela me siento bastante popular. El único problema es que realmente no conozco a ninguna de estas personas de la forma en que piensan que me conocen. Y creo que estoy en lo cierto si digo, que no me conocen en absoluto. Donna es quien me conoce más a fondo.
Pero todavía tengo miedo de contarle mis fantasías y mis pesadillas, porque a veces, es buena en eso de comprenderme, y otras veces solo se ríe, y no tengo el valor de preguntar por qué estas cosas que le cuento le parecen graciosas. Así que me siento mal de nuevo y vuelvo a callarme durante un largo tiempo. Quiero mucho a Donna, pero a veces me preocupa que, si se llega a enterar de cómo soy en realidad, dejaría de ser mi amiga. Porque soy chica sucia y oscura, estoy llena de sueños en los que aparecen hombres enormes y los veo que me agarran de distintas maneras hasta dominarme. Una princesa que cree que ha sido rescatad de la torre, pero descubre que el hombre hombre que la lleva lejos no está allí para salvarla, sino para meterse dentro de ella, muy hondo. Para montarla como si fuera un animal, burlarse de ella y hacerle cerrar los ojos, y escuchar como él le dice todo lo que hace. Paso a paso. Espero que no sea malo cosa pensar.
Con todo cariño, Laura
Estimado Diario,(12 de octubre de 1985)
La otra noche probé un porro de marihuana. Donna y yo dormimos en su casa; sus padres habían salido con los míos al Gran Norte, a una fiesta que daba Benjamin. Donna y yo realmente queríamos ir,sobre todo yo, por Audrey. Convencí a Donna de que fuéramos en bici hasta el Book House a conocer gente nueva. Tardé un siglo en convencerla de que no se lo contaría a nadie, y de que volveríamos antes que nuestros padres. Al final dijo que sí, porque las dos hemos estado terriblemente aburridas viendo siempre las mismas caras todo el tiempo.
Llevábamos apenas media hora cuando esos chicos, Josh y Tim, y otro más que no recuerdo cómo se llamaba, se nos acercaron. Yo me estaba fumando un cigarrillo que robé un día en la recepción del Gran Norte cuando le llevé a Johnny un libro de cuentos de hadas indios. Pensaron que éramos mayores porque una de nosotras fumaba.Entonces se nos acercaron Josh y Tim y el otro chico. Nos dijeron que eran de Canadá, y no había duda de ello porque se pasaban to el rato diciendo «eh». «¿Quieres un cigarrillo mejor, eh?» A Tim le gustó Donna de inmediato, lo que ella, le asustó un poco porque los tres aparentaban por los menos veinte años. Ninguno de ellos me hizo estremecer. Todos parecían buenos tíos. Me sentí bastante cómoda, pero no entusiasmada... ¿Sabes a lo que me refiero?
En fin, mejor les dije que me gustaría probar un cigarrillo mejor, y Donna y les seguimos a la parte trasera del Book Housepara hacerlo. Donna se inventó una historia muy elaborada sobre por qué estábamos aquí en Twin Peaks por la noche, y que teníamos que volver al autobús en menos de una hora. Dijo formábamos parte de una excursión llamada «Un paseo por los bosques». Supongo que se lo creyeron, porque se dieron prisa y encendieron eso. Josh dijo que quizá la primera vez no sintiéramos nada, pero Donna y yo le demostramos que estaba equivocado. Nos dijo «teneís que aguantar, ¿eh?». Y aguantamos el humo... ¡Seis veces! Querido diario, fue algo increíble.
Qué sensación más relajada y cálida y... sexy.
Yo llamaba a Donna «Trisha» y ella me llamaba a mí «Bernice» (Por si acaso alguna vez regresaban y preguntaban por nosotras... por lo que fuese, no queríamos que nadie se enterase.) Así que nos reímos como locas, no recuerdo haberme reído tanto en mi vida. Cada cosa que veía me hacía volver medio histérica. Todo estaba medio borroso y ondulante, como si estuviera mirando el mundo a través del fondo de un vaso de agua vacío. Soplaba un cálido viento de verano y los árboles olían muy bien.
Tim nos trajo una taza de café con chocolate, y los cinco nos sentamos a hablar de todo tipo de cosas,
como si tal vez nuestro universo fuera sólo una pequeñísima mota de pelusa que un enorme gigante no había notado en su suéter, y que quizá, algún día, ese gigante podía eliminarnos de un manotazo, o meternos en una lavadora y ahogarnos a todos hasta matarnos. Donna dijo que tal vez lo que para nosotros son cientos de años, para este gigante sería un segundo, y que pronto tendría que ocurrir algo, porque, ¿cuánto tiempo puede una persona llevar el mismo jersey?
A todos nos gustó la idea de que podría haber otros pequeños universos o "pelotas de pelusa" en este suéter, y pensamos que algún día nos gustaría conocer a algunas personas de estos otros lugares, siempre y cuando fueran amables con nosotros. Oímos la música que venía del Road House y yo no pude resistir el impulso de levantarme y bailar. Me sentí tan bien, como no me he sentido en mucho tiempo. Era como si flotara en la noche y estuviera caliente por dentro.
Donna incluso bailó conmigo durante unos minutos hasta que se dio cuenta de que teníamos que ir a volver a. . . NUESTRO TOUR BUS! Tuvimos que mentir y decirles que habíamos alquilado las bicicletas en la oficina de objetos perdidos del sheriff, pero no creo que los chicos no se tragaron esa historia en absoluto. Si sospecharon algo, tuvieron la delicadeza de no hacernos ningún comentario al
respecto. Tal vez también añadió entusiasmo a su noche. Pero a lo mejor no, porque son mayores y probablemente hayan tenido noches mucho más emocionantes que ésa.
Cuando estábamos volviendo a casa, tuvimos que parar un montón de veces porque nos reíamos como locas. Después, tuve un deseo incontenible de tomar leche con galletas, sentí que memoriría si no tomaba leche con galletas, y Donna estuvo completamente de acuerdo en queteníamos que comer algo dulce. Dijo que en su casa tenían tarta, pero eso no le parecía lo correcto. Así que vaciamos nuestros bolsillos y nos fuimos a la tienda a gastar nuestro dinero para comprar golosinas. Compramos tantas porquerías que tuvimos que volver andando con las bicis hasta la casa de Donna, porque llevábamos una bolsa cada una. Durante el trayecto de vuelta estábamos medio paranoicas, tal como nos dijeron los chicos que nos ocurriría; teníamos los ojos inyectados en sangre y queríamos llegar a casa antes de que lo hicieran nuestros padres.
Tuvimos mucha suerte porque justo cuando entramos en la casa, llamó el doctor Hayward para avisar de que iban a quedarse un rato más porque Benjamín iba a mostrar unas diapositivas o algo así.
¡Gracias a Dios! Subimos las escaleras corriendo para ponernos gotas en los ojos, y después
encendimos el estéreo, y comimos, bailamos y nos reímos mucho, y estábamos totalmente dormidas cuando regresaron.
Sé que las drogas son malas, pero estoy empezando a tener la sensación de que me gusta ser así. Un poco mala.
Seguiré mañana, Laura
lunes, 22 de mayo de 2017
Estimado Diario, (20 de octubre de 1985)
Ha pasado algo más de una semana y tengo más noticias. Lo siento, no te he escrito, pero realmente ha sido una locura... bueno, al menos aquí, dentro de mí. Aquí en casa, todo está como de costumbre. Más que nada, es irritante. Dios mío, a veces me siento atrapada, como si tuviese la obligación de usar una sonrisa permanente en la cara, o de lo contrario, todo el mundo iba a dejarme plantada.
Me pregunto si el dolor, pero no me refiero al dolor que sientes cuando se te muere el gato, o cuando se te muere una tía, sino el dolor con el que tienes que vivir... me pregunto ¿se puede llegar a ser un amigo?. El dolor como sombra o compañero. Me pregunto si es posible...
De todos modos, la noticia es un poco extraña. Estoy un poco nerviosa por lo mucho que disfruté del
peligro de todo, pero te lo contaré y me quitaré un peso de encima. Tal vez sea como en mis sueños, tal vez menos difícil de entender si lo veo escrito en papel. Ahí va.
El viernes por la noche, o sea, anteayer, Donna y yo volvimos al Book House a eso de las cuatro de la tarde. Supongo que volvimos con la esperanza de ver otra vez a Josh, Tim y su amigo, para poder colocarnos con otro cigarrillo divertido de ésos.
Nos arreglamos un poco, no demasiado elegante o loco, porque conocemos a casi todo el pueblo, y no queríamos que nuestros padres se enterasen. Pero llevábamos unas faldas bastante cortas y ajustadas de lo que lo que la mayoría de la gente aprobaría, a excepción de los chicos, claro, y nos pintamos con el maquillaje que la señora Hayward, la madre de Donna, le había regalado para Pascua, porque Donna quería empezar a pintarse y su madre quiso que tuviera su propio maquillaje.
De todos modos, llegamos al Book House y sólo estaba Big Jake Morrissey. Es el tipo que lleva el local. Supongo que debo decirle algo que pueda imaginar dónde estaba. Es una cafetería sobre todo para chicos — también se le permite la entrada a las chicas— pero es más bien un local donde van chicos. Hay libros por todas partes, en las mesas y en los estantes que tapizan las tres paredes, hasta el fondo. Huele a tabaco, a loción after shave y a café. Siempre hay cerveza y café. Y la vez que estuve dentro, ¡vi una foto del hombre que veo en mis fantasías! No dije nada, claro está, pero es idéntico. Rudo y fuerte, pero con ojos de cachorrito y la piel suave.
La foto es de él en vaqueros y en una chaqueta de cuero, sosteniendo un libro en su moto, leyendo. ¡Estoy enamorada! Así que éramos las únicas en el local, y Jake nos dio
café y nos dijo que la gente no tardaría en empezar a llegar, y que lo mejor que podíamos hacer era
marcharnos antes de que empezaran a llegar, sobre todo vestidas como íbamos. Medio en
serio, medio en broma, nos preguntó: «Chicas, ¿estáis buscando líos de pantalones?».
Donna se puso roja, y le dije lo que les contaría a mamá o papá si llegaban a enterarse. "Solo estamos jugando y fingiendo, solo por diversión, no para meternos en líos" Él lo entendió, o al menos se lo tragó, y después de tomarnos el café, nos fuimos. A la salida, le dije a Jake que hacía más o menos una semana, tres muchachos canadienses realmente muy majos habían estado por ahí, y nos habían ayudado a Donna y a mí a arreglar un pinchazo cuando pasamos sobre los vidrios rotos de botella que hay delante del Road House. Le pedí que si los veía — a Josh, a Tim y al otro chico rubio— que les dijera que queríamos darles las gracias invitándoles a café o a algo así. Entonces le dije probablemente regresaríamos, hablando, si aparecieran. Jake, dijo que, si aparecieran, les transmitiría el mensaje.
¡Lo adivinaste! Aparecieron. Jake debió de darles mi mensaje, porque salieron muertos de risa y nos lo hicieron pasar mal por haberles mentido. Donna fue muy rápida y muy lista cuando les dijo: «Es que queríamos asegurarnos de que fuerais vosotras antes de contaros quiénes éramos».
Nos dijeron que estábamos guapísimas. Averigüé que el tercer chico se llama Rick, ¡y que los trestienen veintidós años! Les dijimos que nuestra edad no era importante y que no sería un impedimento para que nos divirtiésemos, con tal de que estuviéramos en casa a las diez. Si nos íbamos a quedar hasta más tarde, tendríamos que llamar a casa. Josh dijo que había traído algo de alcohol, y que si sabíamos de algún lugar en el bosque donde hacer una fogata, así podríamos organizar una pequeña fiesta. Por aquél entonces, eran más o menos las cinco y media de la tarde.
Esta vez iban en una camioneta en lugar de en bici, así que Donna y yo nos subimos a la parte de atrás que estaba abierta, y les indicamos que cruzasen la autopista 21 y se dirigieran al bosque, detrás de Low Town. Las dos pensamos que allí estaríamos más seguras, y que si pasara algo, diría que me habría perdido con Donn . Esos chicos parecían de lo más amables, así que nos fiamos de ellos por segunda vez.
Llegamos a un sitio donde había un arroyo, y en el suelo apenas había aguja, así que lo de la fogata sería una idea segura. Tim y Rick fueron a buscar leña para encenderla, mientras que Josh abría la botella de... supongo que era ginebra.
El único alcohol que Donna y yo habíamos probado fue una copa de champán en una ocasión, una copa de champán, una sóla copa, en la fiesta de cumpleaños del Dr. Hayward del año pasado. Esto era nuevo para nosotras dos. Donna parecía emocionada, pero al mismo tiempo, nerviosa. Yo estaba simplemente emocionada, y fui la primera en beber un sorbo después de Josh. Nos fuimos pasando la botella... hasta que la vaciamos.
Donna y yo nos emborrachamos que no veas. Rick no paraba de repetir: «Están como cubas, tío».Tanto a Donna como a mí nos entraron ganas de orinar; así que nos alejarnos del fuego unos cuantos metros y nos agachamos detrás de un árbol. Por un momento, nos asustamos. Nos entró mucho miedo. No sabíamos cómo comportarnos, y las dos no hacíamos más que pensar que estábamos diciendo estupideces o sonando demasiado jovenes o algo así.
Cuando me levanté, la cabeza empezó a darme vueltas. Y pensé: «Ya es demasiado tarde, estás borracha, será mejor que lo disfrutes, y no te olvides de controlar todo el rato la hora». Donna estuvo de acuerdo en que debíamos seguir la corriente y estar muy cerca por si nos asustábamos de nuevo.
Tim encendió el estéreo de la camioneta, y yo pregunté si sería una tontería que yo bailara un rato, porque me gustaba la canción. Los tres dijeron que estaba bien, y Donna se sentó a mirar el fuego un rato. Tim fue y se sentó muy cerca de ella y le dijo algo al oído. Se le pusieron los ojos como platos y se echó a reír y después se quedó tranquila. Supongo que la hizo sentir bien o guapa o algo por el estilo. Tendré que preguntarle que fue lo que le dijo Tim.
Así que, me puse a bailar y Josh y Rick no pudieron dejar de mirarme... Y me sentía muy cómoda, o confiada, o ambas cosas; me puse un poco loca y empecé a bailar de una forma más sexy. Un baile
que había practicado sola en mi cuarto, delante del espejo. Moví las caderas en círculos y dejé que mis brazos se movieran lentamente, y de vez en cuando me tocaba las caderas como si me sintiera bien al tocarme.
¡Mierda! Mamá me está llamando para que baje para que lave los platos. Ya vuelvo. ¡Hay mucho más!
Con Amor, Laura
Diario, estoy de vuelta. Siento haber tenido que parar.
Así que, yo estaba bailando, y cuando Donna vio llo que estaba haciendo, me miró como si yo me hubiera vuelto loca. Ella miró a su alrededor durante un momento; y supongo que también quería ser el centro de atención, porque echó un vistazo a su reloj y dijo: «¡Vamos a bañarnos desnudos!».
Con eso te darás cuenta de lo borracha que estaba Donna.Todo el mundo se calló, y escuchó la música durante un segundo, y luego dijo: "Sí, está bien"
Así que Donna y yo nos quitamos la ropa. . . toda. Casi dejamos nuestras bragas puestas, pero temíamos miedo de que nos consideraran unas niñas estúpidas. Ellos se habían metido en el arroyo y estaban sentados en las rocas cuando nosotras volvimos a la fogata.
La corriente no tiene más de tres pies y y medio de profundidad en la parte más honda. Así que los tres estaban ahí sentados, y nosotras nos pusimos la ropa y nos quedamos un momento junto al fuego. Cuando nos dirigimos hacia el agua, Josh dijo: «Parad ahí, sólo un minuto».
Así que lo hicimos. Y después de esperar un minuto, le preguntó a Tim y a Rick: «¿Alguna vez habíais visto algo tan hermoso como estas dos chicas?». Los dos contestaron con unos ruidos que daban a entender que les gustábamos. Donna y yo nos movimos un poco y nos dimos cuenta de que nos miraban muy de cerca, ¿sabes? Tim dijo: «Mira cómo el fuego hace sombras en su piel». Donna y yo nos miramos y después nos volvimos a mirarlos a ellos. Fue difícil distinguirlos porque nos encontrábamos muy cerca del fuego y ellos estaban en la oscuridad del arroyo. Rick nos dijo entonces: «Por favor, por favor venid al agua con nosotros». Y fuimos.
Fue increíble. Cuando nos acercamos a ellos bajo del agua, estaban suaves y resbaladizos, aquello fue como estar soñando. Nunca había sentido nada nada tan agradable y tan parecido a mis fantasías. Todos tenían... la... la... la polla tiesa... supongo que voy a llamarla polla, porque «pene» suena a libro de educación sexual. Los tres estaban empalmados.
Entonces dije (principalmente porque sabía que Donna estaba más asustada que yo por todo esto): "Hagamos de esta noche una noche de juegos... así todos podemos irnos a casa con esa sensación agradable de desear que hubiera pasado más. Donna y yo no vamos a ir hasta el final con ninguno de vosotros".
Cuando lo dije, no pude creerlo por un segundo.¿Quién era la que estaba hablando? ¿Qué estaba haciendo yo haciendo aquí, Laura Palmer - de trece años - en un bosque como este con tres muchachos desnudos nueve años mayor que yo?
Todos dijeron que estaba bien, pero Josh nos preguntó: «¿Podemos al menos tocarte, y tal vez conseguir besarte?». Donna me miró del mismo modo que lo hizo hace un año cuando Maddy nos enseñó a besar. Les contesté que a mí no me importaba, pero que si Donna no lo hacía, no podían obligarla. Algo me dice que, ahora, hay algo que me dice que es un combustible probablemente la primera vez que. Esos chicos se ponen así de cachondos. Algo me dice ahora, cuando miro hacia atrás, que éste ha sido el momento más apasionante que han vivido estos tipo, que esos chicos se ponían así de cachondos. No creo que hubiesen llegado a hacer nada malo, aunque se lo hubiéramos pedido, porque estaban tan asustados como nosotras. Fue una noche muy extraña y muy extraña. Era como si los bosques nos hubiera hecho actuar como locos, como si los árboles y de que había caído la noche nos hizo olvidar que había algo más. Eran las ocho y media y faltaba apenas una hora para regresar a casa.
Me arrodillé en el arroyo, delante de Josh y me mojé el pelo. Después, lo miré y le dije:«Puedes tocármelos si quieres». Así que fue muy lento y puso sus manos en mis pechos, que ya me han crecido bastante y tienen un buen tamaño para mi edad, y se estremeció un poco, como si estuviese asombrado. Me sentí en la gloria. ¡Estaba volviendo loco a aquel tipo de veintidós años! Los tocó, luego tocó mis pezones, y me costó mucho no decir lo bien que me sentía, así que me reí.
Tim empezó a tocar los pechos de Donna, y ella lo observó en silencio mientras lo hacía. Rick no tenía a nadie con quien estar, así que le dije: "Tú también puedes tocarme ... pero recuerda que todos hicimos un trato ... ¿cierto?" Él asintió y se arrastró en el agua hasta mí y puso su boca en mi pezón.
Tuve que cerrar los ojos para que no me explotara la cabeza. Qué bien me sentía! No pude evitar pensar en el tipo de la foto del Book House, y aunque parezca raro, voy a decirlo.
Tuve un pensamiento muy sexy, pensé que le estaba dando el pecho. Como si yo llevara dentro todo el calor y el alimento que iba a hacerle falta durante toda su vida... ese hombre mayor que yo... me necesitaba. Me sentí fuerte y casi como si estuviese construyendo una fantasía para ellos. Josh me besó el otro pezón, y Tim y Donna se alejaron de nosotros y se pusieron a hablar. Después, Donna salió con Tim y salió con Tim y se vistió y se sentó junto al fuego para seguir hablando. A mí no me importó, es más, me dio igual. No iba a parar hasta que no tuviera que hacerlo, esto era demasiado delicioso como para estropearlo.
Le susurré a Josh y a Rick que tenía ganas de que uno de ellos me besara, muy suave y lento. . .
mientras que el otro, tal vez siguiera tal siguiera tocándome como ya lo estaban haciendo. Rick dijo que Josh podía besarme primero, con tal de que él también pudiera hacerlo después.
Así que Josh se inclinó hacia mí y se acercó mucho, y justo antes de que me fuera a besar me dijo, muy tranquilo - "Suavemente, ¿no?" Y le dije que sí. Y él dijo, "suave y lento ...". Abrió su boca, y yo abrí la mía, y nuestras lenguas empezaron a moverse juntas como si estuviéramos deseando más y más. . . Pero no fue rápido, fue lento. . . Muy agradable y lento. Y Rick estaba chupando mis pezones haciendo ruidos como si estuviera hambriento y alimentándose, o como si estuviera comiendo un helado delicioso. No sé lo que sentía, pero te juro que yo me sentí diez veces mejor que él.
Me sumí en un sueño porque no sé cuánto tiempo mientras esto sucedía, y era como si nada malo me hubiera pasado nunca. Todo desapareció y de repente no me importó si nunca volvía a ver más a Donna, a mamá, a papá, ni a nadie. . . Nunca más. Esa cálida sensación de que me necesitaran, de sentirme querida y especial, como si yo fuera un tesoro. . . Era todo lo que quería sentir, para siempre. No tenía edad, y el tiempo no existía ni existían los deberes, ni los problemas, ni los recados ni nada que me nublara mi mente o me trajera de vuelta a la pequeña Laura. Yo era eterna, y era todo lo que esos chicos querían. ¡Era parte de sus sueños!
Rick empezó a besarme a continuación, y fue tan dulce como Josh, pero besaba de una forma diferente. Movía la lengua y los labios de otra manera, y de vez en cuando, se detenía y mordía muy suavemente mis labios, como burlándose de mí .
Ya sé que me estoy extendiendo mucho, querido diario, pero tengo que contárselo a alguien, y aunque Donna estuvo allí, no estuvo del mismo modo que yo. No estaba lista para eso, o para lo que aquello iba a hacerle sentir. No es que haya nada de malo en ello, pero Donna todavía está interesada en ser una buena chica... pero todo ha cambiado. Yo, creo que estoy siendo todo lo buena que puedo, y tal vez más que la mayoría de la gente lo es, pero hace mucho tiempo que necesito olvidar ciertas cosas... y ésta fue una solución increíble.
En cuanto ocurrió en el arroyo no pasó más que lo que acabo de contarte, excepto que yo también los toqué entre las piernas. Yo fui suave con ellos, igual que ellos lo fueron conmigo, y pensé que fue maravilloso que la tuvieran tan dura, y que les flotara en el agua... algo que podía sentir y tocar sin ver. Justo como yo quería. Hubiera sido capaz de más, pero también fui capaz de disfrutar de lo que tenía.
Tim y Donna intercambiaron sus números de teléfono mientras yo me vestía, y a mí lo único que me preocupaba es que estaba realmente borracha y empezaba a tener el estómago revuelto. Supongo que a Donna también le pasaba lo mismo porque Tim dijo: "Tal vez deberíamos ayudarlas a vomitar, para que no les pase cuando lleguen a casa... Donna, ya sabes, está preocupada, porque no sabría como explicárselo a sus padres. "
No podía creer que esos chicos se portaran tan bien con nosotras. No hicieron un solo chiste ni nos hicieron sentir como si fuésemos unas inútiles al lado de ellos. Sé que no lo somos, pero fue agradable, especialmente en el estado en que nos encontrábamos, al no tener que oír nada parecido. Rick nos dijo que en la guantera del camión llevaba goma de mascar, y que si queríamos, podíamos cogerla. Intenté imaginarme volviendo a casa en ese estado, borracha y aturdida. Lo de vomitar no me parecía apropiado, pero Tim sugirió que quizá se nos pasaría la borrachera, así que Donna y yo nos alejamos un poco y nos metimos los dedos en la garganta. Y lo echamos todo. Fue horrible,
me sentí mejor. Donna dijo que después de devolver, le resultaría más fácil caminar. Entonces dije que probablemente deberíamos ponernos en marcha, y que si no les importaba, tal vez podrían dejarnos a una manzana de casa. Pensé que el paseo en camión, y el aire fresco, también ayudarían a despejarme.
Espera un segundo, Diario - Mamá quiere darme un beso de buenas noches.
Bien estoy de vuelta. Gracias a Dios que no te vio.
Cuando los chicos nos dejaron en casa, saltamos de la parte trasera, y Tim le besó la mano a Donna de un modo muy romántico. Rick y Josh le dijeron que estaban encantados de haberla conocido. Yo fui hacia la ventanilla del conductor donde estaba Josh, y estuve a punto de darle las gracias... y no sé, decirle lo que se me ocurriera... pero él me detuvo. (Un escalofrío recorrió mi espalda.). Puso su dedo en miss labios y dijo: «Creo que nunca jamás podré olvidarte, Laura». Me sonrió y Rick me dijo: «Gracias por confiar en nosotros como lo hiciste». Y se fueron. Donna y yo casi nos echamos a llorar.
Estábamos a una manzana de la casa de Donna; y cada una de nosotras nos metimos otro trozo de chicle en la boca y ensayamos nuestra historia. Estuvimos en el bosque, charlando. Nos pasamos toda la tarde inventando historias y hablando de nuestros sueños y... y del futuro.
Donna dijo que no sentía que estaba mintiendo, porque eso es lo que ella y Tim hicieron. Se besaron un par de veces, y antes de entrar en su casa, Donna reconoció que le había gustado mucho.
Decidí que no debíamos explicar nada de lo que hicimos mientras estuvimos fuera, a menos que alguien nos lo pidiera. Tengo comprobado que cuando la gente da demasiadas explicaciones parece como si estuviera mintiendo u ocultando algo, y ése habría sido nuestro caso.
Los padres de Donna estaban durmiendo en el sofá cuando entramos, y pasamos junto a ellos y llegamos a la habitación de Donna. Nos cepillamos los dientes y nos arreglamos un poco el cabello, y antes de bajar nos abrazamos. No dijimos una palabra. Sólo nos abrazamos. Creo que era nuestra manera de decir que era nuestro secreto, y que todavía éramos amigas, y que estábamos en casa, sanas y salvas.
Donna despertó a su padre y le dijo que no habíamos querido despertarlo, porque parecía dormido muy relajado sobre el hombro de la señora Hayward. Se ofreció a llevarme a casa, así que telefoneé a mamá, y me dijo que ni siquiera se había dado cuenta de la hora, ni siquiera se había dado cuenta del tiempo porque estaba leyendo un libro realmente bueno. Me dijo que papá ya se había ido a la cama y que me esperaría levantada.
Donna despertó a su padre y le dijo que habíamos estado esperando para despertarlo porque él parecía tan pacífico, durmiendo allí apoyando su cabeza en el hombro de la señora Hayward. Se ofreció a llevarme a casa, así que llamé a mamá, y ella dijo que Dijo que papá ya estaba en la cama. Ella dijo que me esperaría.
No me siento culpable por lo ocurrido, pero creo que es porque nadie se preocupó, y porque los chicos se portaron muy bien. Simplemente no puedo evitar sentirme triste cuando me doy cuenta de que se acabó. Esa noche ha pasado, y yo vuelvo a ser Laura. La de trece años, la niña de los ojitos de su papá. No veo la hora de ser mayor, lo digo sin rabia, con expectación, para poder arreglármelas sola, sin tener que responder ante nadie.
Dios bendiga a mamá ya a papá, Troy, Júpiter - el resto de su alma - y los chicos. Josh, Tim y a Rick. Gracias, Dios mío, por darme esas pocas horas de. . . FELICIDAD.
P.D.: Me he dado cuenta de que cada vez que pienso en lo de esta noche, lo cambio un poco. Cada vez los chicos se ponen un poco más brutos conmigo. Me siento más seductora, y les hago que me cuenten lo que sienten cuando me tocan. Les obligo a que me cuenten sus impresiones. No sé por qué lo cambié... me encantó La forma en que fue, pero cuando vuelvo a pasar la película dentro de mi cabeza, les obligo a hacer cosas un poco desagradables. Me encanta esa sensación, me encanta que ellos sientan más que yo.
Hasta pronto, L
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
