viernes, 26 de mayo de 2017

Clip detrás de las escenas de la narración Diario Secreto De Laura Palmer por SHERYL LEE


cr audible.com

Ya a la venta en:
https://www.audible.com/pd/Arts-Entertainment/The-Secret-Diary-of-Laura-Palmer-Twin-Peaks-Audiobook/B01M11U23O?ref_=a_search_c4_1_


Entrevista con la autora del libro JENNIFER LYNCH (subtitulada al inglés)


En este clip, se muestra una entrevista con la autora del libro (la hija de Lynch), en el que se muestra el proceso creativo en el que se basó para escribir el diario de Laura.





Estimado Diario (22 de julio de 1984)

Me llamo Laura Palmer, y hace tres minutos he cumplido oficialmente doce años. ¡Es 22 de julio de 1984 y ha sido un día estupendo! Fuiste el último regalo que abrí y no veía la hora de subir a mi cuarto para empezar a contártelo todo sobre mí y mi familia. Tú serás en quien yo más confíe. Prometo contarte todo lo que ocurra, todo lo que sienta, todo lo que desee. absolutamente todo lo que pienso. Existen ciertas cosas que no puedo contarle a nadie. Pero prometo contártelas a ti.

En fin, esta mañana cuando bajé a desayunar, vi que mamá había colgado guirnaldas por toda la casa. Papá llegó incluso a ponerse un sombrerito de papel y estuvo un rato tocando un silbato. ¡ No creí que Donna y yo pudiésemos parar de reír!

Oh, Donna es mi mejor amiga, la mejor en todo el mundo. Se apellida Hayward, y su padre,el doctor Hayward, me trajo al mundo hace doce años. No puedo creer que por fin haya llegado este día. En la mesa, mamá se echó a llorar y dijo que cuando menos me lo espere yo me habré hecho mujer. Sí, ya... Seguro que pasarán años antes de que me venga la regla, lo sé. Está loca si se cree que me haré mayor enseguida, ¡sobre todo si para mi cumpleaños sigue regalándome
peluches!

Hoy todo ha sido tal y como yo quería; sólo estaban Donna, mamá y papá. Y Júpiter, mi gato, claro está. Desayunamos pancackes de manzana, que son mis preferidas, con un montón de tostadas y miel de arce.

Donna me regaló la blusa que vi en el escaparate de los Almacenes Horne, y sé que la compró con sus pagas semanales, porque estuvo ahorrándolas durante mucho tiempo, y no quiso decirme para qué. ¡Es la blusa más bonita del mundo! Es blanca y sedosa, y tiene rositas bordadas por todas partes, pero no tantas como para que esté recargada. Es perfecta. Cuando sea el cumpleaños de Donna también le voy a regalar algo super especial.

Mi prima Madeline, Maddy para abreviar, vendrá mañana a visitarnos y se quedará una semana entera. Ella, Donna y yo vamos a construir un fuerte en el bosque y acamparemos allí si mamá nos deja. Sé que papá nos dará permiso. A él le gusta el bosque tanto como a mí. Una noche, soñé que papá nos llevaba a vivir a una casa en pleno bosque, y que delante de la ventana de mi dormitorio había un árbol enorme en el que anidaban dos pájaros cantores.

Querido diario, vuelvo dentro de un ratito, papá me ha pedido que baje. ¡Dice que tiene una sorpresa! ¡Te lo contaré todo en cuanto vuelva!

Con todo mi cariño, Laura

Estimado Diario (22 de julio de 1984 más tarde)

¡Jamás adivinarás lo que acaba de ocurrir! Bajé las escaleras  y papá nos pidió a mamá y a mí que subiésemos al coche y que no hiciéramos preguntas hasta que llegásemos adonde íbamos a ir. Pero mamá hizo preguntas durante todo el camino. A mí no me importó, porque pensé que a lo mejor de
ese modo a papá se le escaparía alguna informaión, pero no fue así. Yo me quedé callada para no echar a perder la sorpresa. Cuando llegamos a los establos de Broken Circle, lo adiviné. ¡Papá me ha
comprado un pony! Querido diario, no sabes lo hermoso que es, mucho más hermoso de lo que jamás podría haber soñado. Es de color rojo canela y marrón oscuro, y tiene unos ojos dulces y enormes. Mamá no se lo podía creer cuando lo vio, y empezó a preguntarle a papá cómo había logrado salirse con la suya sin que nadie se enterara. Papá dijo que si ella lo hubiera sabido, habría echado a perder la sorpresa, y tiene razón.

A mamá casi le dio un ataque al corazón cuando vio que me metía debajo de las patas del pony para averiguar si era macho o hembra. Apenas tuve que echar un vistazo para darme cuenta de que era un macho. Jamás había visto una de esas antes. Mamá no conoce a su niña tan bien como cree, ¿mhhh?

Volvamos al pony. Decidí llamarlo Troy, como el pony que sale en el álbum de fotos de la señora Larkin. Zippy, que trabaja en los establos, dijo que me hará una placa  bien grande donde ponga Troy,
y que la colgará justo en la parte frontal para que todo el mundo sepa su nombre cuando lo vean. Troy
es todavía muy joven para montarlo, pero dentro de dos meses podré cabalgar con él por los campos. Hoy lo paseé un poco y le di zanahorias (papá las llevaba en el maletero) y un terrón de azúcar que Zippy me dio. A Troy le gustó mucho todo. Antes de irme, le susurré bajito en su oreja caliente y suave, y le dije que me gustaría verle mañana  y que iba a escribir todo sobre él aquí, en mi diario. ¡No puedo esperar a que Donna lo vea! ¡Ah, casi se me olvidaba, Maddy también lo verá!

Cuando volvíamos de los establos, papá me dijo que Troy y yo compartimos el mismo cumpleaños, porque cuando se regala un pony a alguien que lo va a querer, lo han de compartir todo. Así que feliz cumpleaños para ti también, Troy!

Me alegra no saber de dónde viene, porque de este modo, es como si el cielo me lo hubiese enviado para mí sola.
En fin, querido diario, mañana será un gran día y esta noche voy a dormir muy bien.
Soñaré con Troy y en todo el tiempo que pasaremos juntos. Soy la chica más afortunada del mundo.
Con todo mi cariño, Laura
P.D.: Espero que esta noche BOB no venga.



Estimado diario, 23 de julio de 1984

Es muy tarde por la noche y no puedo dormir. He tenido una pesadilla tras otra y al final he decidido que no voy a dormir más. Supongo que mañana, cuando Maddy llegue, estará cansada del viaje y querrá dormir la siesta, así que yo también voy a aprovechar para recuperarme. A lo mejor duermo cuando es de día, así mis sueños no serán tan negros.

Tuve una simplemente horrenda. Me desperté llorando, y temí que si mamá me oía viniera a verme, porque ahora mismo quiero estar sola y ella no lo entendería. Cuando no puedo
dormir o cuando tengo pesadillas como esta noche, siempre viene y me canta «Waltzing Matilda». No es que no quiera que ella me cante, pero es que aparecía un extraño que en mi sueño cantaba esa misma canción con la voz de mamá, y me asustó tanto que apenas podía moverme. 

En el sueño yo caminaba por el bosque, cerca de Pearl Lakes, y soplaba un viento muy fuerte, pero sólo a mi alrededor. El viento estaba caliente. Y a unos veinte pies de donde yo estaba apareció este hombre extraño de pelo largo y unas manos enormes y callosas. Eran muy ásperas y las tendía hacia mí mientras cantaba. La barba no le volaba al viento, porque el viento sólo soplaba alrededor de mi cuerpo. Tenía las puntas de los dedos negros como el carbón, y los movía en círculos a medida que sus manos se iban acercando a mí. Yo caminaba hacia él, aunque no quería hacerlo porque el hombre me asustaba mucho.

El dijo: «Tengo a tu gato». Y Júpiter salió corriendo detrás de él y se metió en el bosque como
si fuese una pequeña mancha blanca sobre una hoja de papel negro. El hombre seguía cantando y yo trataba de decirle que quería irme a casa y que quería que Júpiter se fuera conmigo, pero no podía hablar. 
Luego, levantó las manos en el aire, muy, muy alto, como si estuviera creciendo más grande y más alto cada minuto que pasaba, y cuando sus manos se levantaron, sentí que el viento en torno a mí dejó de soplar, y todo se quedó en silencio. Yo pensaba que me estaba dejando ir porque podía leer mi mente, al menos yo lo sentía de esa manera. Y por eso cuando paró el viento con las manos así, pensé que me estaba dejando libre, dejando que me vaya a casa.

En ese momento, tuve que bajar la vista porque sentí calor entre las piernas. No era un calor agradable, sino que me quemaba. Me quemaba tanto que tuve que abrirme de piernas para que se me enfriasen. Para que no me quemaran tanto. Y entonces se me empezaron a separar las piernas por sí solas, como si se me fueran a salir de mi cuerpo, y pensé, me voy a morir así,  y no sé cómo nadie va a darse cuenta de que traté de mantener las piernas cerradas, pero no pude porque me quemaban. Y entonces, el hombre me miró y sonrió con una sonrisa asquerosa, y se puso a cantar con la voz de mamá: «Vendrás al vals de Matilda, conmigo...». Intenté hablar otra vez, pero no pude, y traté de moverme, pero tampoco pude, y entonces me dijo: «.Laura, estás en casa». Y me desperté.

Algunas veces, cuando sueño, me siento atrapada en mi sueño y tengo mucho miedo. Pero ahora, cuando leo lo que acabo de escribir, no me parece tan aterrador. Si a partir de ahora escribo todos mis sueños, a lo mejor ya no me darán tanto miedo.

Una noche, el año pasado, tuve una pesadilla tan horrible que al día siguiente, en el colegio, no pude trabajar. Donna creyó que me estaba volviendo loca porque, cuando estábamos en clase, cada vez que me llamaba o me ponía la mano en el hombro para pasarme una nota, yo pegaba un bote. No me estaba volviendo majara, como Nadine Hurley, claro que no, pero sentía como si todavía me encontrara dentro de un sueño. Del sueño no me acuerdo muy bien; de lo único que me acuerdo es que en el sueño yo estaba metida en un verdadero lío porque no había pasado un examen de lo más raro, en el que tenía que ayudar a un cierto número de personas a cruzar un río en barca, y no podía hacerlo, porque lo que yo quería era nadar o algo por el estilo, y entonces esas personas enviaban a alguien a por mí, para que me tocaran de malas maneras. Y no me acuerdo de nada más, supongo que no es una pérdida.

Estoy tan cansado de esperar para crecer. Algún día me ocurrirá que seré la única persona que pueda hacerme sentir bien o mal por todo lo que hago.
Mañana seguiré contando cosas. Ahora estoy bastante cansada.

Laura










Estimado diario, (23 de julio de 1984)

Mi prima Maddy llegará estará aquí en cualquier momento. Papá se fue solo a recogerla a la estación,
porque mamá no dejó que me despertara. Dormí hasta hace un cuarto de hora. No soñé nada en absoluto, pero mamá dice que me oyó llamarla a gritos, y que después ululé como un búho! Estoy muy avergonzada. Dice que entró en mi habitación y que me encontró medio dormida pero yo... volví a gritar, y dijo que después me eché a reír, me di media vuelta y volví a dormirme.
Espero que no se lo cuente a nadie. Ella siempre le dice a la gente cosas como esas cuando tenemos cenas con los Haywards o algo así. Siempre empieza. Con "Laura hizo algo de lo más extraño ..." 
Y entonces ya sé lo que viene después.

Como una noche, cuando dijo delante de todo el mundo que soy sonámbula  y  que había aparecido en la cocina antes de que se fuera a dormir. Me quité toda la ropa, la metí en el horno y volví a la cama. Ahora, cada vez que estoy en casa de los Hayward, y  cuando echamos una mano con Donna en la cocina, cuando me acerco al horno, la señora Hayward me pregunta en broma si me doy cuenta de que un horno es un horno y no una lavadora.

Mamá había estado bebiendo la noche que ella lo dijo, así que la perdoné. Pero si le dice a alguien que había ululado como una lechuza, me moriré. No creo que haya un momento en que los padres dejen dejen de poner en ridículo a sus hijos. Los míos no son una excepción.
Quizá si dejara de hacer estupideces cuando duermo, mi madre no tendría nada que decir a la gente.
Hasta luego.

Laura
(Bravo! Bravo!)

jueves, 25 de mayo de 2017

Estimado Diario, (27 de julio de 1984)

Tengo un montón de cosas que contarte. Te escribo estas palabras desde el interior de un fuerte que Donna, Maddy y yo hemos construido. Papá y mamá dijeron que todo iría bien con tal de que nos alojásemos justo fuera. Utilizamos la madera que Ed Hurley nos dió, y papá se encargó de ensamblar todo. Donna dice que si  empezara una tormenta, se nos caería todo encima, pero tengo la sensación de que, pase lo que pase, no se caerá.


Maddy está guapísima ahora. Ya ha cumplido los dieciséis y tengo celos de la vida que lleva!. ¡Ojalá yo tuviera dieciséis! Tiene novio en casa que ya lo echa de menos. Hace un rato él la telefoneó para saber cómo había llegado. Papá se burló con ella por lo linda que sonaba, cuando hablaba por teléfono, pero Maddy no le hizo caso. Donna piensa que cree que cuando le salga un novio, lo más probable es que haya cumplido los cuarenta años y esté medio sorda. Le dije que está loca porque a ambas ya nos gustan los chicos, pero somos demasiado listas como para salir con ellos. Me pregunto cómo será cuando alguien, además de mis padres, me ame, y ​​si me llamará cuando viaje para asegurarme de que estoy bien.


De todos modos, hoy fuimos a ver a Troy a los establos y lo cepillamos y le dimos de comer. Tanto Donna como Maddy dijeron que en su vida habían visto un pony más hermoso. Me pregunto qué habré hecho para merecérmelo. Donna lleva años deseando que le regalen uno, pero su padre nunca se lo ha comprado. Me pregunto cuánto tiempo vivirá Troy y si lloraré cuando se
muera.

Donna acaba de ver lo que escribí acerca de la muerte de Troy, y dice que tengo demasiados pensamientos tristes, y que si sigo así, quién sabe qué pasará. Donna no sabe todo lo que sé. No puedo evitar pensar en cosas tristes. A veces son las cosas más íntimas que llevo dentro.

Mamá nos trajo sándwiches y dos termos. Uno lleno de leche, muy fría. El otro con chocolate caliente. Maddy no tomará más de una taza de chocolate caliente, porque dice que le sale acné. No veo acné en ninguna parte de su cara. Hace tres años que le vino la regla y dice que es una pesadilla. Que le da acné y calambres y está cansada y enojada todo el tiempo que la tiene. Estupendo. Algo más por lo que sufrir. Hace tres años que le vino la regla y dice que es una lata. Ahora que Maddy me ha contado que se siente, he perdido totalmente el interés.

Estamos comiendo bocadillos, bebiendo leche, y escribiendo en nuestros diarios. ¡El de Maddy es enorme y está súper lleno! El de Donna está más lleno que el mío, pero voy a escribir más que Maddy. Me gusta la idea de guardar mis pensamientos en un solo lugar, como un cerebro en el que puedes mirar. Colgamos una linterna en lo alto del fuerte para tener luz y poder ver. De las ventanas de la casa nos llegaba un poco de luz, pero la tapamos porque decidimos que eso estropearía la sensación de estar solas en el bosque. Todas las mantas y la comida nos hacen sentir como si estuviéramos exactamente donde estamos: ¡En el patio trasero!

Maddy dice que ha traído un paquete de cigarrillos y que más tarde, cuando mamá y papá se hayan dormido, si queremos, podremos probar uno. Dice que están un poco rancios, porque hace meses que los guarda y que no los ha fumado porque tiene miedo de que sus padres se enteren. A lo mejor pruebo uno. Donna dice que no quiere, y Maddy y yo no hemos querido presionarla, porque las verdaderas amigas no hacen eso. Pero te apuesto a que puedo hacer que Donna se fume uno si le echo la mirada correcta. ¿Te apuestas algo?
Hasta luego.


Ya estoy de vuelta.

Nos hemos reído tanto que nos duelela tripa. Maddy nos explicó cómo besa a su novio con la lengua, y a Donna y a mí nos dio un ataque. Donna hizo una mueca y dijo que no le gustaba la idea de los besos de lengua. Yo fingí que pensaba igual que ella... pero la verdad, querido diario, cuando me enteré de cómo se hace, me entró una cosa en el estómago que... no sé. Distinto a... bueno, da igual. Me dio la sensación de que quizá me guste besar con lengua, y voy a intentarlo con algún chico en cuanto pueda. Maddy dijo que la primera vez tuvo miedo, pero que lleva un año haciéndolo y que le encanta. Yo les conté que el mes pasado, un día que no fui al colegio porque tenía fiebre, entré en la habitación de mis padres y los pillé desnudos, y papá estaba encima de mamá. Me fui de la habitación, y al cabo de unos minutos, mamá vino a mi cuarto con una aspirina y un 7-Up. No dijo ni una palabra sobre lo ocurrido. Donna dice que definitivamente estaban haciendo el amor; yo ya lo sabía, pero no daban la impresión de estar pasándoselo bien. Sólo se movían muy despacio y ni siquiera se miraban.

Maddy cree que lo más probable es que estuvieran «echando un polvete rápido». ¡Puuaaj! Mis padres haciendo el amor. Qué asco. Ya sé que así fue como me hicieron, pero la verdad es que no me importaría nada si no tuviera que volver a verlos. Prometo ahora mismo que el día que haga el amor con alguien, será mucho más divertido que lo que vi.

Mamá y papá vinieron a darnos las buenas noches y a contarle a Donna que sus padres telefonearon para decir que no tenía que ir a la iglesia mañana para que pudiera quedarse a dormir con nosotras. Todos nos alegramos de oír eso.


Papá nos pidió que cerrásemos los ojos y  que tendiéramos las manos, entonces nos dio unas barra de chocolate y nos pidió que no se lo contáramos a mamá. Después vino mamá y me dio una bolsita y me pidió que no le dijera nada a papá. ¡En la bolsita había tres barras de chocolate más! Maddy miró sus barritas de chocolates y suspiró. «acné», fue todo lo que pudo decir. Pero les quitó el papel y las tres nos metimos las barritas de chocolate en la boca e intentamos cantar  "Row, Row, Row Your Boat" con la boca llena. Donna dijo que la barrita mordida se parecía a algo que Troy nos dejaría de regalo, y las tres las escupimos enseguida.

Maddy nos contó una historia bastante buena, de miedo, sobre una familia que se va de paseo una noche y, cuando vuelven a casa, encuentran a unas personas escondidas en su casa esperando para matarlos a todos.

La historia no termina ahí, pero la verdad es que no sé si quiero acordarme de eso. No quiero alimentar mis sueños. Donna salió del fuerte para hacer pis, entonces Maddy también me dijo que también había tenido algunas pesadillas. Dijo que no quería hablar de ellas delante de Donna porque tal vez no la entendería. Dice que ha estado soñando conmigo en el bosque. Donna volvió y Maddy no dijo nada más. ¿Me pregunto si Maddy ha visto al hombre del pelo largo? ¿O el viento? Maddy escribe poemas en su diario, porque dice que a veces es más divertido que escribir las cosas viejas aburridas de siempre, y que si algún día alguien llegara a ver su diario, a lo mejor no entendería todo lo que ponen las poesías. Lo probaré mañana. 
Hasta dentro de un rato.

Más tarde.

¡Ahá! Te dije que podría hacer que Donna probara un cigarrillo. Maddy los sacó y encendió uno de ellos, luego me lo pasó a mí para intentarlo. Me gusta échar el humo de mi boca. Un poco como un espíritu que sale de mí, un baile, danzarín, y pequeñito. Como si yo fuera una mujer adulta rodeada de gente a mi alrededor, que me mira como si quisiera ser yo. Incluso Donna dijo que parecía una persona madura cuando fumaba. Ni siquiera he inhalado el humo, así que me pregunto que habría pasado si lo hubiera hecho.


Donna fue la siguiente, y antes de que ella pudiera decir que no, simplemente dije: «Me alegro de haberlo probado, así no tendré que volver a hacerlo nunca si no quiero». así que tomó el cigarrillo, le dio unas caladas y el fuerte se llenó de humo. Le quedaba bien fumar, pero se asustó un poco, tragó humo, y  empezó a toser muy fuerte, así que apagamos el cigarrillo y ventilamos el fuerte a toda pastilla por si mamá y papá se despertaban. Creo que algún día, me compraré un paquete de cigarrillos, y me los voy a guardar como lo hace Maddy. No pienso engancharme al tabaco ni nada parecido. Soy muy cuidadosa.
Bueno, ahora nos vamos a la cama y todas estamos escribiendo en nuestros diarios. Buenas noches. Creo que tú y yo seremos maravillosos compañeros.


Con amor, Laura











miércoles, 24 de mayo de 2017

Estimado Diario, (29 de julio de 1984)

Ahí va un poema.


Desde la luz de mi ventana él puede ver en mí
Pero no puedo verlo hasta que esté cerca
Respirando, con una sonrisa en mi ventana
El viene a llevarme
Dame la vuelta
Ven y juega Vamos a jugar
Quédate quieta, quédate quieta, quédate.

Pequeñas rimas y pequeñas canciones
Restos del bosque en mi pelo y en mi ropa
A veces lo veo cerca de mí
Cuando sé que no puede estar allí
A veces lo siento cerca de mí
Y sé que es algo que tengo que soportar.


Cuando grito
Nadie me oye
Cuando susurro, él cree que el mensaje
Es sólo para él.
Mi pequeña voz dentro de mi garganta
Siempre pienso que debe haber algo
Que lo hice
O algo que pueda hacer
Pero nadie viene a ayudar,
Él dice,
Una niña como tú.



Estimado Diario, (30 de julio de 1984)

Maddy trajo un montón de ropa, y ella me hizo que la probara toda delante del espejo. Supongo que se daría cuenta de que andaba un poco deprimida...Tiene algunas cosas realmente hermosas. Me gustó cómo me hicieron sentir. Especialmente la falda corta y los tacones altos con este pequeño suéter blanco esponjoso.

Maddy me dijo que me parecía a Audrey Horne. Es la hija de Benjamín Horne, el hombre para el que trabaja mi padre. Benjamín es muy, pero que muy rico. Audrey es una chica bonita, pero es tranquila y a veces mala. Su padre no le presta mucha atención, y es probable que ese sea el motivo por el que actúe así. Pero sin embargo, él siempre ha sido siempre muy atento conmigo. Cada vez que hay una fiesta o una reunión en el Gran Norte, Benjamin me pone en su regazo o en sus rodillas, y me canta suavemente al oído. Algunas veces me siento muy mal por Audrey, porque cuando ella lo ve cantar para mí, debe de sentirse triste, porque sale corriendo y no vuelve hasta que su madre le obliga. Otras veces, me siento bien cuando ella huye. Como si yo fuese el centro de atención, como si fuese para él más especial que su propia hija. Sé que no está bien que lo diga, pero lo hago porque soy sincera.Se que no es agradable decirlo, pero sólo estoy siendo sincera

Para ser muy sincera, creo que me gusta mucho el aspecto que tenía con la ropa de Maddy. Dentro de mí, algo empezó a moverse como una burbuja. Es lo mismo que sientes en el tiovivo cuando no estás acostumbrada al sube y baja. Apuesto a que si me vistiera siempre así las cosas serían muy distintas. Cuando terminamos, Maddy y yo nos fuimos a caminar, pero en camiseta y vaqueros, claro.

Maddy y yo nos fuimos a pasear, pero por supuesto, en jeans y camiseta. En Twin Peaks no se ven muchos tacones altos y faldas cortas a menos que por todas partes aparezcan carteles anunciando algún baile o fiesta del pueblo. Fuimos hasta Easter Park y nos sentamos en el mirador un rato. Maddy dijo que en su casa la vida marcha bien, «exceptuando la increíble indiscreción de
mis padres».

Procuro repetir exactamente sus mismas palabras, porque me parece que lo expresó de maravilla. Dijo que, hay muchas cosas en la vida, que al principio no parecen correctas pero que después una se acostumbra a ellas.

Quizá debería empezar a pensar así. Tal vez debería ser una persona mejor y no pensar todo el tiempo acerca de lo que me está sucediendo. Espero que pronto llegue el día en que esto se me dé lo bastante
bien como para deshacerme de todas las cosas que tanto me preocupan. Cosas que sólo puedo
describir en parte. Si soy una mejor persona, y si cada día me esfuerzo más y más, quizá todo esto
funcione.


Con todo cariño, Laura














(30 de julio de 1984, más tarde)

ALGÚN DÍA ESTO DE CRECER SERÁ MÁS FÁCIL.

En lo más profundo hay colinas de mujer
a punto de surgir
Para ver el cielo
y la luna y el sol
Y las pequeñas estrellas en la mano negra de un hombre

Algunas mañanas
Me miro y
Veo formarse colinas y valles
Pienso en ríos subterráneos.

Por fuera
Florezco
Por dentro estoy seca

Ojalá lograra entender
El porqué de mis lloros
Ojalá pudiera acabar con este miedo
Soñar que me estoy muriendo

Estimado Diario, (Agosto, 1984)

Desde hace mucho tiempo que no te escribo,  por eso, me siento muy mal. Maddy se marchó hace tres días, y me siento muy asustada por algo que aun no entiendo. 

Me ocurrió algo bueno. Anoche, en plena noche,  tuve una sensación de lo más maravillosa dentro de mí. Como algo caliente en mi pecho y entre las piernas. Fue como si el cuerpo se me hubiera vuelto del revés, y sentí como si pudiera flotar lejos. Creo que tuve uno de esos orgasmos mientras dormía. Fue horrible y embarazo escribirlo, pero al mismo tiempo es algo agradable. 

Después, soñé que un chico entraba en mi cuarto y me metía la mano debajo del camisón y me tocaba suavemente. Me susurraba cosas bonitas al oído, y después me dijo que tenía que quedarme muy quieta o si no se marcharía.

Entonces me agarró de los pies y tiró de mí hasta dejarme en el borde de la cama, con las piernas colgando; me pidió que cerrase los ojos y sentí que me abría más y más, entonces tuve que abrir los ojos para ver qué pasaba, y cuando lo hice, él ya no estaba. Entonces miré mi tripa y vi que estaba embarazada. Él estaba dentro de mí, pero pequeñito como un bebé. Ojalá no hubiese terminado así. No sé por qué mi cerebro hizo eso. Lo que más me gustó fue cuando tiraba de mí con suavidad y dominaba la situación. 

Laura



Estimado Diario, (7 de agosto de 1984)

 Hoy pasé la tarde con Troy hoy, limpiándolo, cepillándolo y alimentándolo. Estaba fascinada por lo mucho que parece entender cómo me siento. Mientras le cepillaba las crines y la cabeza, se pasó todo el rato restregándose contra mí, y cuando me senté en un rincón de su pesebre, él bajó la cabeza y dejé que me olisqueara el cuello y la cara. Me pregunto si la gente se enamora profundamente de los caballos de la manera en que amo al mío, o si estoy equivocado al pensar o sentir alguna de estas cosas.

Ojalá Donna estuviera aquí. Realmente me gustaría que Maddy estuviera aquí. Llamaré a Donna para
ver si quiere venir a hacer una fiesta de pijamas o algo así. Quizá vaya yo a la suya. Eso sería incluso mejor. A veces mi habitación es el mejor lugar del mundo, y otras veces es como un lugar que se cierra y me ahoga.

Me pregunto si  cuándo mueres, sientes una sensación así de sofocante. O si es como dicen que es cuando estás en la iglesia. Que flotas  y te elevas hasta que Jesús te ve y te toma la mano. No estoy segura de querer estar cerca de Jesús cuando muera. Podría cometer algún error, aunque fuera pequeño, y a lo mejor a el le parecería molesto. No le conozco lo suficiente para saber lo que podría volverle loco. Claro que la Biblia dice que él lo perdona todo. y que murió por por mis pecados y que ama a todos sin importar nuestras faltas. . . Pero la gente dice que soy la hija perfecta, la chica más feliz del mundo, y una chica sin problemas. Y eso no es cierto en absoluto. Entonces, ¿cómo sabré si Jesús es realmente como yo? ¿Un ser asustado y malvado aunque la gente no sepa cómo y cuándo? 
A veces miedo y mal aunque la mayoría de la gente no puede saber cómo y cuándo? Probablemente seré un regalo de Satanás si no tengo cuidado. Algunas veces, cuando tengo que ver a Bob,  pienso que estoy con Satanás, y que nunca podré salir fuera de los bosques a tiempo para seguir siendo  Laura,  la buena, la pura y sincera nunca más.

A veces pienso que la vida sería mucho más fácil si no tuviéramos que pensar en ser chicos o chicas o hombres o mujeres o viejos o jóvenes, gordos o delgados. . . Si pudiéramos todos estar seguros de que somos iguales. Podríamos estar aburridos, pero el peligro de la vida y de la vida se habrían ido. . .

Seguiré cuando haya llamado a Donna.
Donna ha dicho que le gustaría que nos viésemos, Donna dijo que le gustaría que hicieramos algo juntas esta noche, pero que su familia quiere pasar tiempo juntos. Querido diario, supongo que tendremos que conformarnos con estar solos. Tal vez, dentro de un rato, podamos ir al bosque pronto y fumar uno de los cigarrillos que Maddy dejó para mí. Tengo cuatro, y los escondí  con cuidado en la cabecera de la cama. Ahí suelo esconder las notas de la escuela cuando no quiero que mamá las encuentre cuando viene a limpiar/fisgonear... ya sabes, cosas de madres. La quiero, pero no siempre logra entender lo que intento contarle. Probablemente, Seguramente le daría un ataque si se enterara de todo lo que me pasa por la cabeza. En fin, que en la cabecera hay una especie de pomo y al sacarlo queda un agujero. Papá lo llamaría un «hueco». Tiene unos diez centímetros de profundidad y resulta un escondite ideal. Ni siquiera se advierte que el pomo se sale, siempre y cuando de la cabecera cuelgue un bolso o un jersey.

De modo que a lo mejor podíaemos salir, sólo tú y yo, con una linterna y un cigarrillo, y así
podremos hablar. Sé que tú sabes guardar secretos, incluso mejor que Donna. Jamás podría
contarle a mamá las cosas que pienso sobre el sexo. Tengo miedo de que Dios pueda oírme si se lo
cuento a alguien, o que alguien llegue a saber lo mala que soy y entonces digan... ¡Eres la única que piensa cosas como ésas!

Apuesto a que no. Apuesto a que nunca conseguiré al hombre que quiero, porque cuando intentamos besarnos o tontear, pensará que estoy loca y que estoy una enferma y soy una rara. Ojalá no sea eso. Sería muy triste si fuera cierto. ¿Cómo podría dejar de pensar de la manera que lo hago? No puedo pedir que mi mente piense cosas así. Los pensamientos que hacen que mi cuerpo se caliente, y mi pecho se hinche , llenándose de aire y dejándolo ir, tal como ocurre en los libros y en las películas, pero aún diferente, porque ellos nunca hablan de las fantasías que tengo.

Ahora voy a cenar. Ojalá pudiera esconderte en la cabecera de la cama. De momento,
te pegaré con cinta adhesiva en la pared, detrás de mi pizarra. ¡Espero que no te caigas!

Hasta dentro de un rato,

Laura





Bien, Diario, (11 de agosto de 1984)

Aquí estamos. A una milla de casa, justo antes de que oscurezca.  En los meses de verano, el bosque tarda más en volverse peligroso, porque oscurece más tarde. Hace calor, y tú y yo estamos sentados aquí, juntos, apoyados contra el tronco de un árbol enorme. Un pino Douglas.  Mi favorito, y el de Donna. Cuando miro hacia arriba, es como si el árbol me estuviera acunando.

Me parece que me voy a fumar el cigarrillo.  Me he traído un refresco sólo para poder echar las cenizas y la colilla en la lata y no incendiar todo el pueblo de T. P.. En el colegio, a veces a Twin Peaks lo llamamos T. P. El mundo se limpia el trasero con T. P. Bobby Briggs es quien lo repite con más frecuencia. Después nos tira del pelo a todas las chicas y nos eructa en la cara. A él le gustamos todas nosotras. Un día, después de la escuela, me fui al Doble R. y él entró detrás de mí y me tiró del pelo muy fuerte.

Norma me guiñó el ojo y me preguntó si habíamos fijado fecha para la boda. Está chiflada si piensa que yo salgo con él. El chico con el que yo salga no me tirará del pelo de esa manera... Creo que me tiraría del pelo como lo hace en mis fantasías. Con su mano entera, y cerrando lentamente el puño  en la parte posterior de mi cabeza, para acercarme y besarme con la lengua 

Me pregunto si todos los penes serán como el de papá. Todavía me acuerdo de cómo mamá trataba de tapárselo con la sábana aquella noche. No sé, me recordaba a algo crudo. Algo que podía estar bien al cabo de un rato, o que había estado bien hacía un rato, antes de que alguien le echara para atrás toda la piel y lo dejara con ese aspecto tan rosado y raro. A lo mejor algún día veré uno más bonito. Dios mío, espero que sí. Y no pienso quedarme ahí acostada como hizo mamá. Como si fuera un pez en un muelle, tratando de aprender a respirar fuera del agua. Pequeños sonidos pequeñas onomatopeyas, pero nada más. Si llego a encontrar al hombre adecuado, quizá me sienta lo bastante cómoda como para comportarme del modo que creo que deben comportarse las chicas cuando se acuestan con alguien. Medio controlándose y medio... no sé cómo definirlo.

A lo mejor me estoy volviendo muy desagradable. Me moriría si alguien leyera lo que acabo de
escribir.

Los búhos han comenzado a ulular. Hay uno que está justo encima de mí en el árbol...  Es algo extraño. Sé que es macho, y siento que me observa. Cada vez que miro hacia arriba, él vuelve la
cabeza como si quisiera disimular. Me pregunto si sabe lo que he estado escribiendo. Dios mío, será mejor que empiece a ser una chic muy buenaInmediatamente. 

A lo mejor es un pájaro como el de ese cuento que leo. Ese gran pájaro podía descender y descansar sobre el hombro de alguien, y se mostraba muy cariñoso, pero entonces le leería el pensamiento a esa persona. Si la persona tenía malos pensamientos, el pájaro le arrancaría los ojos y las orejas a picotazos, para que en la mente de esa persona sólo hubiera pensamientos relacionados con el sonido y la vista, en vez de pensamientos malos y desagradables.

A veces sueño con volar. Me pregunto si las aves sueñan con que van al colegio o a trabajar, o con que llevan trajes y vestidos en lugar de las plumas con las que nosotros soñamos. Yo sobre Twin Peaks y me alejaría volando. Y no volvería a menos que fuera necesario.
Escribiré un poema y después volveré a casa.


Dentro de mí hay algo
Que nadie conoce
Como un secreto
A veces se apodera de mí
Y yo me sumerjo
En la oscuridad.
Este secreto me dice
Que nunca me haré mayor
Ni me reiré con mis amigos
Que nunca seré quien debo ser si llego

A revelar su nombre.

No sé si es real
O si lo soñé
Porque cuando me toca
Me alejo flotando
Sin lágrimas
Sin gritos
Estoy como envuelta
En una pesadilla de manos
Y dedos
Y voces diminutas del bosque.
Tan equivocada
Tan hermosa
Muy mala.
Tan Laura.

Tengo que volver a casa ahora mismo. Está muy oscuro. Este lno me parece un buen lugar para mí.

Laura








Estimado Diario, (16 de agosto de 1984)

Nunca antes en toda mi vida me había sentido tan confundida. Son exactamente las cinco y media de la mañana, y tiemblo de tal manera que apenas logro sujetar el bolígrafo. He estado en el bosque otra vez. Perdida. Pero me condujeron de vuelta. Creo que soy una persona muy mala. Mañana empezaré una nueva forma de vida. No volveré a tener malos pensamientos. No volveré a pensar en el sexo. Tal vez él dejará de venir si me esfuerzo por ser buena. Tal vez podría ser como Donna. Ella es una buena persona.

Yo soy mala.

Laura
P.D.: ¡Prometo ser buena, lo prometo de verdad!


Estimado Diario, (31 de agosto de 1984)

Hace siglos que no te escribo porque he intentado con todas mis fuerzas ser feliz y buena y estar alrededor de la gente todo el rato para no quedarme sola y pensar en cosas malas. Pero hoy tengo que escribirte para contarte las novedades.

Me ha venido la regla. No es en absoluto lo que pensé que sería. La escuela comienza la próxima semana y ahora esto. Me estaba levantando de la cama esta mañana y vi la sangre. Llamé a mamá, y ella, claro está, montó un cirio. Llamó a papá cuando le dije que no se lo dijera a nadie. Y ahora, lo más seguro, es que todo el Gran Norte lo sepa. Yo lo único que quería eran unas malditas compresas o algo así, y ella va y tiene que montar ese lío porque ahora ya soy mujer y demás. Bueno. Vale. Así que es algo especial. Pero esto no hace más que empeorar las cosas si no tengo cuidado. Ahora estoy en cama con calambres.

Mamá ha traído la tele a mi cuarto, todo un detalle, y ahora tengo una bolsa de agua caliente en la tripa y una tonelada de aspirinas en mi mesita de noche. La tele no me interesa mucho, así que vuelvo de nuevo a mis pensamientos extraños sobre la vida y sobre... otras cosas. Supongo que lo que sale de mí debería haber sido la fuente de vida de algún nuevo ser. Me alegro de que no haya nadie dentro de  mí ahora mismo. Por lo menos, no un niño.

A veces, creo que llevo a alguien dentro de mí, pero se trata de de la otra parte de mí, mi parte más extraña. Algunas veces la veo en el espejo. No sé si alguna vez querré tener hijos. Algo le sucede a los padres, y la gente que se convierte en padres se transforman. 

Creo que se olvidan de que  alguna vez fueron niños y de que hacen cosas que a veces puedan avergonzar a sus propios hijos, pero han decidido olvidarse, o decido ignorarlo.

Demasiadas cosas malas ocurren a altas horas de la mañana, así que probablemente es que no fuera una buena madre. En el fondo, me pone triste.


Me alegro de una cosa. Júpiter está a mi lado en la cama, y ronronea suavemente. Como tú, nunca me criticaría.

Laura











Estimado Diario, (1 de septiembre de 1984)

Me duelen los pechos, algo irónica, porque son muy pequeñitos. Reconozco que los tengo más grandes que la semana pasada, y sin duda, más agradables.Siempre duros y con las pequeñas puntas rosadas. Pero Dios mío, cómo me dolieron.

Mamá vino hace un rato y hasta tuvimos una  charla agradable. Le dije que me habría gustado no haberle dicho nada a papá sobre lo de la regla. Ella se disculpó, pero dijo que lo había hecho porque sabía lo orgulloso que estaría de que su hija se estuviese volviendo mujer. Ella cambió el agua de la bolsa, y se estuvo mucho rato dándome friegas en el estómago. Estuvimos un buen rato sin decirnos palabra, pero de todos modos tuve la sensación de estar hablando con ella. 

Ella se arrastró en la cama conmigo durante aproximadamente una hora. después de eso me dejó dormir en su hombro. Compartimos una soda cuando me desperté, y por primera vez en mucho tiempo, me sentí como si estuviéramos muy unidas.
Esta noche espero dormir de un tirón. 

Con todo mi cariño, Laura

Estimado Diario, (1 de septiembre de 1984)

He descubierto algo sobre mí. 
¿Te acuerdas de esa noche que te conté que me había despertado con una sensación maravillosa? 
¡Pues bien! Hay un sitio especial en mi cuerpo que me permite sentirme de ese modo cuantas veces quiera. Un lugar cálido y maravilloso donde todo lo demás se derrite y soy libre de sentirme bien y de sentirme bien. Mi pequeño botón rojo secreto. Es todo mío. Por fin algo que me transportará lejos, junto con mis fantasías. Puedo hacerlo en mi cama, muy suavemente con la punta de mi dedo, y es de lo más delicioso. Puedo hacerlo en la bañera, mientras el agua va saliendo del grifo. (¡No sabía que un baño pudiera ser tan placentero!). O en la ducha, con un chorrito de agua que viene de arriba. 
Me muevo y salto y a veces tengo que coger una almohada y taparme la cabeza para que todo esté oscuro y nadie pueda oírme hacer los pequeños ruidos que hago. 
Al fin y al cabo, es un secreto, y esté bien o esté mal, me siento muy bien cuando lo hago y nadie
tiene por qué enterarse, salvo tú, querido diario.

Ha sido una semana bastante movida, con la regla que me acaba de venir, y con este descubrimiento dulce como la miel que acabo de hacer. Ahora empiezo a sentirme verdaderamente mujer, y algún día, muy pronto, a lo mejor lo compartiré con alguien especial.
¡Buenas noches! ¡Buenas noches! ¡Buenas noches!

Laura


P.D. Espero de corazón no estar haciendo algo mal por tocarme. Espero que esto sea algo que todas las chicas hagan, y que no me castiguen por ello.

Estimado Diario, (9 de septiembre de 1984)

He descubierto algo sobre mí. 
¿Te acuerdas de esa noche que te conté que me había despertado con una sensación maravillosa? 
¡Pues bien! Hay un sitio especial en mi cuerpo que me permite sentirme de ese modo cuantas veces quiera. Un lugar cálido y maravilloso donde todo lo demás se derrite y soy libre de sentirme bien y de sentirme bien. Mi pequeño botón rojo secreto. Es todo mío. Por fin algo que me transportará lejos, junto con mis fantasías. Puedo hacerlo en mi cama, muy suavemente con la punta de mi dedo, y es de lo más delicioso. Puedo hacerlo en la bañera, mientras el agua va saliendo del grifo. (¡No sabía que un baño pudiera ser tan placentero!). O en la ducha, con un chorrito de agua que viene de arriba. 
Me muevo y salto y a veces tengo que coger una almohada y taparme la cabeza para que todo esté oscuro y nadie pueda oírme hacer los pequeños ruidos que hago. 
Al fin y al cabo, es un secreto, y esté bien o esté mal, me siento muy bien cuando lo hago y nadie
tiene por qué enterarse, salvo tú, querido diario.

Ha sido una semana bastante movida, con la regla que me acaba de venir, y con este descubrimiento dulce como la miel que acabo de hacer. Ahora empiezo a sentirme verdaderamente mujer, y algún día, muy pronto, a lo mejor lo compartiré con alguien especial.
¡Buenas noches! ¡Buenas noches! ¡Buenas noches!

Laura


P.D. Espero de corazón no estar haciendo algo mal por tocarme. Espero que esto sea algo que todas las chicas hagan, y que no me castiguen por ello.