miércoles, 24 de mayo de 2017

Estimado Diario, (1 de septiembre de 1984)

He descubierto algo sobre mí. 
¿Te acuerdas de esa noche que te conté que me había despertado con una sensación maravillosa? 
¡Pues bien! Hay un sitio especial en mi cuerpo que me permite sentirme de ese modo cuantas veces quiera. Un lugar cálido y maravilloso donde todo lo demás se derrite y soy libre de sentirme bien y de sentirme bien. Mi pequeño botón rojo secreto. Es todo mío. Por fin algo que me transportará lejos, junto con mis fantasías. Puedo hacerlo en mi cama, muy suavemente con la punta de mi dedo, y es de lo más delicioso. Puedo hacerlo en la bañera, mientras el agua va saliendo del grifo. (¡No sabía que un baño pudiera ser tan placentero!). O en la ducha, con un chorrito de agua que viene de arriba. 
Me muevo y salto y a veces tengo que coger una almohada y taparme la cabeza para que todo esté oscuro y nadie pueda oírme hacer los pequeños ruidos que hago. 
Al fin y al cabo, es un secreto, y esté bien o esté mal, me siento muy bien cuando lo hago y nadie
tiene por qué enterarse, salvo tú, querido diario.

Ha sido una semana bastante movida, con la regla que me acaba de venir, y con este descubrimiento dulce como la miel que acabo de hacer. Ahora empiezo a sentirme verdaderamente mujer, y algún día, muy pronto, a lo mejor lo compartiré con alguien especial.
¡Buenas noches! ¡Buenas noches! ¡Buenas noches!

Laura


P.D. Espero de corazón no estar haciendo algo mal por tocarme. Espero que esto sea algo que todas las chicas hagan, y que no me castiguen por ello.

Estimado Diario, (9 de septiembre de 1984)

He descubierto algo sobre mí. 
¿Te acuerdas de esa noche que te conté que me había despertado con una sensación maravillosa? 
¡Pues bien! Hay un sitio especial en mi cuerpo que me permite sentirme de ese modo cuantas veces quiera. Un lugar cálido y maravilloso donde todo lo demás se derrite y soy libre de sentirme bien y de sentirme bien. Mi pequeño botón rojo secreto. Es todo mío. Por fin algo que me transportará lejos, junto con mis fantasías. Puedo hacerlo en mi cama, muy suavemente con la punta de mi dedo, y es de lo más delicioso. Puedo hacerlo en la bañera, mientras el agua va saliendo del grifo. (¡No sabía que un baño pudiera ser tan placentero!). O en la ducha, con un chorrito de agua que viene de arriba. 
Me muevo y salto y a veces tengo que coger una almohada y taparme la cabeza para que todo esté oscuro y nadie pueda oírme hacer los pequeños ruidos que hago. 
Al fin y al cabo, es un secreto, y esté bien o esté mal, me siento muy bien cuando lo hago y nadie
tiene por qué enterarse, salvo tú, querido diario.

Ha sido una semana bastante movida, con la regla que me acaba de venir, y con este descubrimiento dulce como la miel que acabo de hacer. Ahora empiezo a sentirme verdaderamente mujer, y algún día, muy pronto, a lo mejor lo compartiré con alguien especial.
¡Buenas noches! ¡Buenas noches! ¡Buenas noches!

Laura


P.D. Espero de corazón no estar haciendo algo mal por tocarme. Espero que esto sea algo que todas las chicas hagan, y que no me castiguen por ello.

martes, 23 de mayo de 2017

(15 de septiembre de 1984)

A la persona que se mete en mi vida privada: 

No puedo creer la desconfianza que siento hacia mi familia y mis amigos. Me consta que alguien ha estado leyendo mi diario, quizá por varias personas. No escribiré más en este diario durante mucho tiempo, si es que lo retomo alguna vez.. Has destruido mi confianza y mi sensación de seguridad. ¡Te odio por haberlo hecho, quienquiera que seas!.

En estas páginas he escrito cosas demasiado aterradoras o demasiado embarazosas como para que incluso yo misma volviera a leerlas... Confío en que sea sólo yo quien vuelva estas páginas, cuando me dé la gana. Hay muchas cosas que me lastiman y me confunden. Necesito estas páginas íntimas para ver mi mente fuera de mí, para sacar todo eso fuera de mí.

Por favor, mantente alejado de este diario.
Lo digo en serio.

Laura.

Estimado Diario, (3 de octubre de 1985)

He decidido, después de más de doce meses, volver a hablar contigo. He encontrado un lugar dónde esconderte, del que no pienso decirle nada a nadie, por si llegan a encontrarte fuera de él, y a alguien curioso que quisiera averiguar de su paradero.

Sé que tú no tienes la culpa de que alguien te encontrara y decidiera echarte un vistazo, pero he tardado mucho en volver a sentirme segura como para volver a escribir en tus páginas. Desde la última vez han ocurrido muchísimas cosas, y muchas de estas cosas han demostrado que mis pensamientos sobre el mundo siendo en su mayoría un lugar cruel y triste son verdaderos y han sido confirmados como tales.

No me fío de nadie, y rara vez de mí misma. Me paso las mañanas, las tardes y las noches
luchando para discernir lo que está bien y lo que está mal. No entiendo si me están castigando por algo
malo que he hecho, algo que no recuerdo, o si esto le pasa a todo el mundo, y yo soy demasiado
estúpida como para entenderlo.

En primer lugar, me enteré de que papá no me regaló a Troy. Fue Benjamin Horne quién lo hizo. Los detalles no importan, pero digamos que escuché a Audrey discutiendo con su papá al respecto, cuando estaba en el Gran Norte visitando a Johnny. Johnny es el hermano de Audrey, el otro hijo de Benjamin. Johnny es retrasado. Él es mayor que yo, pero tiene la mentalidad de un niño pequeño. Eso es al menos lo que los doctores dicen.

A veces creo que simplemente ha decidido no hablar porque a veces es mucho más interesante escuchar a la gente que hablar con ellos. Nunca habla más que para decir «sí» o «indio». Le encantan los indios.Lleva todo el día un tocado en la cabeza. Uno hecho de plumas maravillosamente coloreadas y con tiras de cuero teñido. A sus ojos el mundo es una mezcla extraña de felicidad y dolor, y creo que comprendo a Johnny mucho mejor que a otras personas. Tal vez podría encontrar una manera de pasar más tiempo con él. Casi siempre lo dejan solo.

Me alegro de que Troy sea mi caballo, y me encanta cabalgar con él, caminar con él, o simplemente verle pastar. Pero ahora me siento incómoda con papá. Ya no es una persona fiable por haberme dicho que Troy era un regalo suyo. Tal vez Benjamin lo quiera así, no lo sé. Sea como fuere, ahora me siento de alguna manera más intrigada por Benjamin, y siento que le debo más a él que papá. A veces pienso que preferiría no haber conseguido un pony, porque de esa manera no le habría perdido el respeto a papá, y Benjamin habría seguido siendo Benjamin. Y aún peor, Audrey y yo probablemente nunca nos llevaremos bien. Me siento un poco mal por ser yo la causante de todo esto. Pero al mismo tiempo, esto me da una sensación de poder. ¿Por qué me suceden estas cosas?

¿Sabes? Creo que de todos los hombres que conozco, el doctor Hayward es el que más
cariñoso se ha mostrado conmigo. Es generoso, desinteresado, amable, y siempre me mira con una sonrisa gentil de inspiración o de perdón ...   o cualquier cosa que llene el vacío que no sé, de un modo que llena el vacío que siento por dentro. 

Hace trece años, me trajo al mundo y abrazó con fuerza mi cuerpecito durante un momento. Cuando sueño despierta, me imagino ese momento como el más cálido de toda mi vida. Me encanta que me abrace así, una pobre criatura asustada que respiraba  el fresco aire y veía la luz por primera vez, y por hacerme creer sin palabras que me abrazaría de  nuevo si alguna vez llegaba a necesitarlo.

Me recuerda a una persona que no me importaría ver cada día de mi vida. La dulzura de un
abuelo, y la mano amiga de un padre.

 Regresaré después de la cena. Hay muchas más noticias.

Con amor, Laura


Estimado Diario, (3 de octubre de 1985, más tarde)

La cena ha estado bastante buena. Uno de mis platos favoritos, tortitas de patata con crema de maíz y
guarnición de verduras. Tendré que cambiar pronto de dieta, de lo contrario, o sino, empezaré a inflarme como un globo. Mamá lo hizo especialmente para mí, porque sabe que sigo triste por lo
de Júpiter. Ella y papá en vez de eso, han comido pollo.

Júpiter es la otra novedad. Normalmente, suele salir por la parte de atrás y juega en el patio. No está cercado, pero nunca se había alejado mucho. Supongo que era demasiado listo como para alejarse de una casa en la que lo querían tanto y le alimentaban tan bien. Aunque no te haya escrito mucho sobre él, para mí él era una de las cosas más especiales del mundo, siempre dulce y apacible. Siempre me quiso sin importarle ni mi apariencia, ni si había hecho algo bueno o malo.

A veces, las noches en las que no podía dormir, los dos jugábamos abajo con una bola de cuerda, sólo a la luz del foco colgado de la diminuta pared. Después, nos gustaba irnos a la cocina a tomar helado. Era un verdadero fanático de la vainilla. La casa estaba toda a oscuras, y los dos merodeábamos juntos hasta que nos vencía el sueño, horas después de que hubiéramos dejado de intentar conseguir dormirnos. Todavía conservo una foto que papá nos sacó a Júpiter y a mí en el sofá, después de una de esas noches. No llegamos a subir a mi cuarto, porque nos quedamos dormidos en el sofá.

Le di la foto de Júpiter al sheriff Truman para que pudiera publicarla en la comisaría. Espero que
encuentren a quien golpeó a Júpiter. Sé que probablemente fue un accidente, porque unos minutos antes de que ocurriera, había encontrado un pequeño ratón o algo por el estilo...  Yo no había prestado mucha atención, pero él salió corriendo con el ratoncito y le atropellaron en el camino.... Mamá oyó el ruido y me pidió que me quedara donde estaba hasta que ella supiera lo que había sucedido. Pero a veces, mamá y yo tenemos los mismos pensamientos, y los mismos sueños, y ella sabe mejor que no me iba a quedar en mi cuarto cuando ya lo sabía. Así que no escuché y salí a verlo. Todavía respiraba, unos momentos después, y sangraba por los ojos y la tripa.

No puedo creer que alguien pueda atropellar así a un gato, en pleno día, y no avisar a nadie. No pensar en parase y venir a la casa más próxima a informar de lo ocurrido. Mamá oyó el chirrido del coche, y papá dice que deseaba haber estado en casa, porque podría haber podido decir que tipo de coche le había pegado, sólo por el ruido. Yo tengo mis dudas, pero fue un detalle de su parte.

Ahora está enterrado fuera. Se me ha ido un buen amigo, cuando atesoro tanto a los pocos que tengo. Ojalá se hubiera muerto otro en lugar de Júpiter.

Para ser honesta contigo, como siempre, muchas personas en Twin Peaks me quieren. Muchos conocen mi nombre, y especialmente en la escuela me siento bastante popular. El único problema es que realmente no conozco a ninguna de estas personas de la forma en que piensan que me conocen. Y creo que estoy en lo cierto si digo, que no me conocen en absoluto. Donna es quien me conoce más a fondo.

Pero todavía tengo miedo de contarle mis fantasías y mis pesadillas, porque a veces, es buena en eso de comprenderme, y otras veces solo se ríe, y no tengo el valor de preguntar por qué estas cosas que le cuento le parecen graciosas. Así que me siento mal de nuevo y vuelvo a callarme durante un largo tiempo. Quiero mucho a Donna, pero a veces me preocupa que, si se llega a enterar de cómo soy en realidad, dejaría de ser mi amiga. Porque soy chica sucia y oscura, estoy llena de sueños en los que aparecen hombres enormes y los veo que me agarran de distintas maneras hasta dominarme. Una princesa que cree que ha sido rescatad de la torre, pero descubre que el hombre  hombre que la lleva lejos no está allí para salvarla, sino para meterse dentro de ella, muy hondo. Para montarla como si fuera un animal, burlarse de ella y hacerle cerrar los ojos, y escuchar como él le dice todo lo que hace. Paso a paso. Espero que no sea malo cosa pensar.


Con todo cariño, Laura

Estimado Diario,(12 de octubre de 1985)

La otra noche probé un porro de marihuana. Donna y yo dormimos en su casa; sus padres habían salido con los míos al Gran Norte, a una fiesta que daba Benjamin. Donna y yo realmente queríamos ir,sobre todo yo, por Audrey. Convencí a Donna de que fuéramos en bici hasta el Book House a conocer gente nueva. Tardé un siglo en convencerla de que no se lo contaría a nadie, y de que volveríamos antes que nuestros padres. Al final dijo que sí, porque las dos hemos estado terriblemente aburridas viendo siempre las mismas caras todo el tiempo.


Llevábamos apenas media hora cuando esos chicos, Josh y Tim, y otro más que no recuerdo cómo se llamaba, se nos acercaron. Yo me estaba fumando un cigarrillo que robé un día en  la recepción del Gran Norte cuando le llevé a Johnny un libro de cuentos de hadas indios. Pensaron que éramos mayores porque una de nosotras fumaba.Entonces se nos acercaron Josh y Tim y el otro chico. Nos dijeron que eran de Canadá, y no había duda de ello porque se pasaban to el rato diciendo «eh». «¿Quieres un cigarrillo mejor, eh?» A Tim le gustó Donna de inmediato, lo que  ella, le asustó un poco porque los tres aparentaban por los menos veinte años. Ninguno de ellos me hizo estremecer. Todos parecían buenos tíos. Me sentí bastante cómoda, pero no entusiasmada... ¿Sabes a lo que me refiero?



 En fin, mejor les dije que me gustaría probar un cigarrillo mejor, y Donna y les seguimos a la parte trasera del Book Housepara hacerlo. Donna se inventó una historia muy elaborada sobre por qué estábamos aquí en Twin Peaks por la noche, y que teníamos que volver al autobús en menos de una hora. Dijo formábamos parte de una excursión llamada «Un paseo por los bosques». Supongo que se lo creyeron, porque se dieron prisa y encendieron eso. Josh dijo que quizá la primera vez no sintiéramos nada, pero Donna y yo le demostramos  que estaba equivocado. Nos dijo «teneís que aguantar, ¿eh?». Y aguantamos el humo... ¡Seis veces! Querido diario, fue algo increíble.

Qué sensación más relajada y cálida y... sexy.




Yo llamaba a Donna «Trisha» y ella me llamaba a mí «Bernice» (Por si acaso alguna vez regresaban y preguntaban por nosotras... por lo que fuese, no queríamos que nadie se enterase.) Así que nos reímos como locas, no recuerdo haberme reído tanto en mi vida. Cada cosa que veía me hacía volver medio histérica. Todo estaba medio borroso y ondulante, como si estuviera mirando el mundo a través del fondo de un vaso de agua vacío. Soplaba un cálido viento de verano y los árboles olían muy bien.


Tim nos trajo una taza de café con chocolate, y los cinco nos sentamos a hablar de todo tipo de cosas,
como si tal vez nuestro universo fuera sólo una  pequeñísima mota de pelusa que un enorme gigante no había notado en su suéter, y que quizá, algún día, ese gigante podía eliminarnos de un manotazo, o meternos en una lavadora y ahogarnos a todos hasta matarnos. Donna dijo que tal vez lo que para nosotros son cientos de años, para este gigante sería un segundo, y que pronto tendría que ocurrir algo, porque, ¿cuánto tiempo puede una persona llevar el mismo jersey?

A todos nos gustó la idea de que podría haber otros pequeños universos o "pelotas de pelusa" en este suéter, y pensamos que algún día nos gustaría conocer a algunas personas de estos otros lugares, siempre y cuando fueran amables con nosotros. Oímos la música que venía del Road House y yo no pude resistir el impulso de levantarme y bailar. Me sentí tan bien, como no me he sentido en mucho tiempo. Era como si flotara en la noche y estuviera caliente por dentro.

Donna incluso bailó conmigo durante unos minutos hasta que se dio cuenta de que teníamos que ir a volver a. . . NUESTRO TOUR BUS! Tuvimos que mentir y decirles que habíamos alquilado las bicicletas en la oficina de objetos perdidos del sheriff, pero no creo que los chicos no se tragaron esa historia en absoluto. Si sospecharon algo, tuvieron la delicadeza de no hacernos ningún comentario al
respecto. Tal vez también añadió entusiasmo a su noche. Pero a lo mejor no, porque son mayores y probablemente hayan tenido noches mucho más emocionantes que ésa.

Cuando estábamos volviendo a casa, tuvimos que parar un montón de veces porque nos reíamos como locas. Después, tuve un deseo incontenible de tomar leche con galletas, sentí que memoriría si no tomaba leche con galletas, y Donna estuvo completamente de acuerdo en queteníamos que comer algo dulce. Dijo que en su casa tenían tarta, pero eso no le parecía lo correcto. Así que vaciamos nuestros bolsillos y nos fuimos a la tienda a gastar nuestro dinero para comprar golosinas. Compramos tantas porquerías que tuvimos que volver andando con las bicis hasta la casa de Donna, porque llevábamos una bolsa cada una. Durante el trayecto de vuelta estábamos medio paranoicas, tal como nos dijeron los chicos que nos ocurriría; teníamos los ojos inyectados en sangre y queríamos llegar a casa antes de que lo hicieran nuestros padres.

Tuvimos mucha suerte porque justo cuando entramos en la casa, llamó el doctor Hayward para avisar de que iban a quedarse un rato más porque Benjamín iba a mostrar unas diapositivas o algo así.
¡Gracias a Dios! Subimos las escaleras corriendo para ponernos gotas en los ojos, y después
encendimos el estéreo, y comimos, bailamos y nos reímos mucho, y estábamos totalmente dormidas cuando  regresaron.

Sé que las drogas son malas, pero estoy empezando a tener la sensación de que me gusta ser así. Un poco mala.


Seguiré mañana, Laura


lunes, 22 de mayo de 2017

Estimado Diario, (20 de octubre de 1985)

Ha pasado algo más de una semana y tengo más noticias. Lo siento, no te he escrito, pero realmente ha sido una locura... bueno, al menos aquí, dentro de mí. Aquí en casa, todo está como de costumbre. Más que nada, es irritante. Dios mío, a veces me siento atrapada, como si tuviese la obligación de usar una sonrisa permanente en la cara,  o de lo contrario, todo el mundo iba a dejarme plantada.

Me pregunto si el dolor, pero no me refiero al dolor que sientes cuando se te muere el gato, o cuando se te muere una tía, sino el dolor con el que tienes que vivir... me pregunto ¿se puede llegar a ser un amigo?. El dolor como sombra o compañero. Me pregunto si es posible... 


De todos modos, la noticia es un poco extraña. Estoy un poco nerviosa por lo mucho que disfruté del

peligro de todo, pero te lo contaré y me quitaré un peso de encima. Tal vez sea como en mis sueños, tal vez menos difícil de entender si lo veo escrito en papel. Ahí va.


El viernes por la noche, o sea, anteayer, Donna y yo volvimos al Book House a eso de las cuatro de la tarde. Supongo que volvimos con la esperanza de ver otra vez a Josh, Tim y su amigo, para poder colocarnos con otro cigarrillo divertido de ésos. 



Nos arreglamos un poco, no demasiado elegante o loco, porque conocemos a casi todo el pueblo, y no queríamos que nuestros padres se enterasen. Pero llevábamos unas faldas bastante cortas y ajustadas de lo que lo que la mayoría de la gente aprobaría, a excepción de los chicos, claro, y nos pintamos con el maquillaje que la señora Hayward, la madre de Donna, le había regalado para Pascua, porque Donna quería empezar a pintarse y su madre quiso que tuviera su propio maquillaje. 



De todos modos, llegamos al Book House y sólo estaba Big Jake Morrissey. Es el tipo que lleva el local. Supongo que debo decirle algo que pueda imaginar dónde estaba. Es una cafetería sobre todo para chicos — también se le permite la entrada a las chicas— pero es más bien un local donde van chicos. Hay libros por todas partes, en las mesas y en los estantes que tapizan las tres paredes, hasta el fondo. Huele a tabaco, a loción after shave y a café. Siempre hay cerveza y café. Y la vez que estuve dentro, ¡vi una foto del hombre que veo en mis fantasías! No dije nada, claro está, pero es idéntico. Rudo y fuerte, pero con ojos de cachorrito y la piel suave.


La foto es de él en vaqueros y en una chaqueta de cuero, sosteniendo un libro en su moto, leyendo. ¡Estoy enamorada! Así que éramos las únicas en el local, y Jake nos dio café y nos dijo que la gente no tardaría en empezar a llegar, y que lo mejor que podíamos hacer era marcharnos antes de que empezaran a llegar, sobre todo vestidas como íbamos. Medio en serio, medio en broma, nos preguntó: «Chicas, ¿estáis buscando líos de pantalones?». 


Donna se puso roja, y le dije lo que les contaría a mamá o papá si llegaban a enterarse. "Solo estamos jugando y fingiendo, solo por diversión, no para meternos en líos" Él lo entendió, o al menos se lo tragó, y después de tomarnos el café, nos fuimos. A la salida, le dije a Jake que hacía más o menos una semana, tres muchachos canadienses realmente muy majos habían estado por ahí, y nos habían ayudado a Donna y a mí a arreglar un pinchazo cuando pasamos sobre los vidrios rotos de botella que hay delante del Road House. Le pedí que si los veía — a Josh, a Tim y al otro chico rubio— que les dijera que queríamos darles las gracias invitándoles a café o a algo así. Entonces le dije probablemente regresaríamos, hablando, si aparecieran. Jake, dijo que, si aparecieran, les transmitiría el mensaje.


¡Lo adivinaste! Aparecieron. Jake debió de darles mi mensaje, porque salieron muertos de risa y nos lo hicieron pasar mal por haberles mentido. Donna fue muy rápida y muy lista cuando les dijo: «Es que queríamos asegurarnos de que fuerais vosotras antes de contaros quiénes éramos».

Nos dijeron que estábamos guapísimas. Averigüé que el tercer chico se llama Rick, ¡y  que los trestienen veintidós años! Les dijimos que nuestra edad no era importante y que no sería un impedimento para que nos divirtiésemos, con tal de que estuviéramos en casa a las diez. Si nos íbamos a quedar hasta más tarde, tendríamos que llamar a casa. Josh dijo que había traído algo de alcohol, y que si sabíamos de algún lugar en el bosque donde hacer una fogata, así podríamos organizar una pequeña fiesta. Por aquél entonces, eran más o menos las cinco y media de la tarde.

Esta vez iban en una camioneta en lugar de en bici, así que Donna y yo nos subimos a la parte de atrás que estaba abierta, y les indicamos que cruzasen la autopista 21 y se dirigieran al bosque, detrás de Low Town. Las dos pensamos que allí estaríamos más seguras, y que si pasara algo, diría que me habría perdido con Donn . Esos chicos parecían de lo más amables, así que nos fiamos de ellos por segunda vez.

Llegamos a un sitio donde había un arroyo, y en el suelo apenas había aguja, así que lo de la fogata sería una idea segura. Tim y Rick fueron a buscar leña para encenderla, mientras que Josh abría la botella de... supongo que era ginebra. 


El único alcohol que Donna y yo habíamos probado fue una copa de champán en una ocasión, una copa de champán, una sóla copa, en la fiesta de cumpleaños del Dr. Hayward del año pasado. Esto era nuevo para nosotras dos.  Donna parecía emocionada, pero al mismo tiempo, nerviosa. Yo estaba simplemente emocionada, y fui la primera en beber un sorbo después de Josh. Nos fuimos pasando la botella... hasta que la vaciamos.



Donna y yo nos emborrachamos que no veas. Rick no paraba de repetir: «Están como cubas, tío».Tanto a Donna como a mí nos entraron ganas de orinar; así que nos alejarnos del fuego unos cuantos metros y nos agachamos detrás de un árbol. Por un momento, nos asustamos. Nos entró mucho miedo. No sabíamos cómo comportarnos, y las dos no hacíamos más que pensar que estábamos diciendo estupideces o sonando demasiado jovenes o algo así.



Cuando me levanté, la cabeza empezó a darme vueltas. Y pensé: «Ya es demasiado tarde, estás borracha, será mejor que lo disfrutes, y no te olvides de controlar todo el rato la hora». Donna estuvo de acuerdo en que debíamos seguir la corriente y estar muy cerca por si  nos asustábamos de nuevo.


Tim encendió el estéreo de la camioneta, y yo pregunté si  sería una tontería que yo bailara un rato, porque me gustaba la canción. Los tres dijeron que estaba bien, y Donna se sentó a mirar el fuego un rato. Tim fue y se sentó muy cerca de ella y le dijo algo al oído. Se le pusieron los ojos como platos y se echó a reír y después se quedó tranquila. Supongo que la hizo sentir bien o guapa o algo por el estilo. Tendré que preguntarle que fue lo que le dijo Tim.

Así que, me puse a bailar y Josh y Rick no pudieron dejar de mirarme... Y me sentía muy cómoda, o confiada, o ambas cosas; me puse un poco loca y empecé a bailar de una forma más sexy. Un baile
que había practicado sola en mi cuarto, delante del espejo. Moví las caderas en círculos y dejé que mis brazos se movieran lentamente, y de vez en cuando me tocaba las caderas como si me sintiera bien al tocarme.
¡Mierda! Mamá me  está llamando para que baje para que lave los platos. Ya vuelvo. ¡Hay mucho más!


Con Amor, Laura


Diario, estoy de vuelta. Siento haber tenido que parar.
Así que, yo estaba bailando, y cuando Donna vio llo que estaba haciendo, me miró como si yo me hubiera vuelto loca. Ella miró a su alrededor durante un momento; y supongo que también quería ser el centro de atención, porque echó un vistazo a su reloj y dijo: «¡Vamos a bañarnos desnudos!».


Con eso te darás cuenta de lo borracha que estaba Donna.Todo el mundo se calló, y escuchó la música durante un segundo, y luego dijo: "Sí, está bien"



Así que Donna y yo nos quitamos la ropa. . . toda. Casi dejamos nuestras bragas puestas, pero temíamos miedo de que nos consideraran unas niñas estúpidas. Ellos se habían metido en el arroyo y estaban sentados en las rocas cuando nosotras volvimos a la fogata. 



La corriente no tiene más de tres pies y y medio de profundidad en la parte más honda. Así que los tres estaban ahí sentados, y nosotras nos pusimos la ropa y nos quedamos un momento junto al fuego. Cuando nos dirigimos hacia el agua, Josh dijo: «Parad ahí, sólo un minuto».



Así que lo hicimos. Y después de esperar un minuto, le preguntó a Tim y a Rick: «¿Alguna vez habíais visto algo tan hermoso como estas dos chicas?». Los dos contestaron con unos ruidos que daban a entender que les gustábamos. Donna y yo nos movimos un poco y nos dimos cuenta de que nos miraban muy de cerca, ¿sabes? Tim dijo: «Mira cómo el fuego hace sombras en su piel». Donna y yo nos miramos y después nos volvimos a mirarlos a ellos. Fue difícil distinguirlos porque nos encontrábamos muy cerca del fuego y ellos estaban en la oscuridad del arroyo. Rick nos dijo entonces: «Por favor, por favor venid al agua con nosotros». Y fuimos. 



Fue increíble. Cuando nos acercamos a ellos bajo del agua, estaban suaves y resbaladizos, aquello fue como estar soñando. Nunca había sentido nada nada tan agradable y tan parecido a mis fantasías. Todos tenían... la... la... la polla tiesa... supongo que voy a llamarla polla, porque «pene» suena a libro de educación sexual. Los tres estaban empalmados.



Entonces dije (principalmente porque sabía que Donna estaba más asustada que yo por todo esto): "Hagamos de esta noche una noche de juegos... así todos podemos irnos a casa con esa sensación agradable de desear que hubiera pasado más. Donna y yo no vamos a ir hasta el final con ninguno de vosotros".


Cuando lo dije, no pude creerlo por un segundo.¿Quién era la que estaba hablando? ¿Qué estaba haciendo yo haciendo aquí, Laura Palmer  - de trece años - en un bosque como este con tres muchachos desnudos nueve años mayor que yo?


Todos dijeron que estaba bien, pero Josh nos preguntó: «¿Podemos al menos tocarte, y tal vez conseguir besarte?». Donna me miró del mismo modo que lo hizo hace un año cuando Maddy nos enseñó a besar. Les contesté que a mí no me importaba, pero que si Donna no lo hacía, no podían obligarla. Algo me dice que, ahora, hay algo que me dice que es un combustible probablemente la primera vez que. Esos chicos se ponen así de cachondos. Algo me dice ahora, cuando miro hacia atrás, que éste ha sido el momento más apasionante que han vivido estos tipo, que esos chicos se ponían así de cachondos. No creo que hubiesen llegado a hacer nada malo, aunque se lo hubiéramos pedido, porque estaban tan asustados como nosotras. Fue una noche muy extraña y muy extraña. Era como si los bosques nos hubiera hecho actuar como locos, como si los árboles y de que había caído la noche nos hizo olvidar que había algo más. Eran las ocho y media y faltaba apenas una hora para regresar a casa.



Me arrodillé en el arroyo, delante de Josh y me mojé el pelo. Después, lo miré y le dije:«Puedes tocármelos si quieres». Así que fue muy lento y puso sus manos en mis pechos, que ya me han crecido bastante y tienen un buen tamaño para mi edad, y se estremeció un poco, como si estuviese asombrado. Me sentí en la gloria. ¡Estaba volviendo loco a aquel tipo de veintidós años! Los tocó, luego tocó mis pezones, y me costó mucho no decir lo bien que me sentía, así que me reí.



Tim empezó a tocar los pechos de Donna, y ella lo observó en silencio mientras lo hacía. Rick no tenía a nadie con quien estar, así que le dije: "Tú también puedes tocarme ... pero recuerda que todos hicimos un trato ... ¿cierto?" Él asintió y se arrastró en el agua hasta mí y puso su boca en mi pezón. 

Tuve que cerrar los ojos para que no me explotara la cabeza. Qué bien me sentía! No pude evitar pensar en el tipo de la foto del Book House, y aunque parezca raro, voy a decirlo.

Tuve un pensamiento muy sexy, pensé que le estaba dando el pecho. Como si yo llevara dentro todo el calor y el alimento que iba a hacerle falta durante toda su vida... ese hombre mayor que yo... me necesitaba. Me sentí fuerte y casi como si estuviese construyendo una fantasía para ellos. Josh me besó el otro pezón, y Tim y Donna se alejaron de nosotros y se pusieron a hablar. Después, Donna salió con Tim y salió con Tim y se vistió y se sentó junto al fuego para seguir hablando. A mí no me importó, es más, me dio igual. No iba a parar hasta que no tuviera que hacerlo, esto era demasiado delicioso como para estropearlo.

Le susurré a Josh y a Rick que tenía ganas de que uno de ellos me besara, muy suave y lento. . . 
mientras que el otro, tal vez siguiera tal siguiera tocándome como ya lo estaban haciendo. Rick dijo que Josh podía besarme primero, con tal de que él también pudiera hacerlo después.


Así que Josh se inclinó hacia mí y se acercó mucho, y justo antes de que me fuera a besar me dijo, muy tranquilo - "Suavemente, ¿no?" Y le dije que sí. Y él dijo, "suave y lento ...". Abrió su boca, y yo abrí la mía, y nuestras lenguas empezaron a moverse juntas como si estuviéramos deseando más y más. . . Pero no fue rápido, fue lento. . . Muy agradable y lento. Y Rick estaba chupando mis pezones haciendo ruidos como si estuviera hambriento y alimentándose, o como si estuviera comiendo un helado delicioso. No sé lo que sentía, pero te juro que yo me sentí diez veces mejor que él.



Me sumí en un sueño porque no sé cuánto tiempo mientras esto sucedía, y era como si nada malo me hubiera pasado nunca. Todo desapareció y de repente no me importó si nunca volvía a ver más a Donna, a mamá, a papá, ni a nadie. . . Nunca más. Esa cálida sensación de que me necesitaran, de sentirme querida y especial, como si yo fuera un tesoro. . . Era todo lo que quería sentir, para siempre. No tenía edad,  y el tiempo no existía ni existían los deberes, ni los problemas, ni los recados ni nada que me nublara mi mente o me trajera de vuelta a la pequeña Laura. Yo era eterna, y era todo lo que esos chicos querían. ¡Era parte de sus sueños!


Rick empezó a besarme a continuación, y fue tan dulce como Josh, pero besaba de una forma diferente. Movía la lengua y los labios de otra manera, y de vez en cuando, se detenía y mordía muy suavemente mis labios, como burlándose de mí .

Ya sé que me estoy extendiendo mucho, querido diario, pero tengo que contárselo a alguien, y aunque Donna estuvo allí, no estuvo del mismo modo que yo. No estaba lista para eso, o para lo que aquello iba a hacerle sentir. No es que haya nada de malo en ello, pero Donna todavía está interesada en ser una buena chica... pero todo ha cambiado. Yo, creo que estoy siendo todo lo buena que puedo, y tal vez más que la mayoría de la gente lo es, pero hace mucho tiempo que necesito olvidar ciertas cosas... y ésta fue una solución increíble.


En cuanto ocurrió en el arroyo no pasó más que lo que acabo de contarte, excepto que yo también los toqué entre las piernas. Yo fui suave con ellos, igual que ellos lo fueron conmigo, y pensé que fue maravilloso que la tuvieran tan dura, y que les flotara en el agua... algo que podía sentir y tocar sin ver. Justo como yo quería. Hubiera sido capaz de más, pero también fui capaz de disfrutar de lo que tenía.


Tim y Donna intercambiaron sus números de teléfono mientras yo me vestía, y  a mí lo único que me preocupaba es que estaba realmente borracha y empezaba a tener el estómago revuelto. Supongo que a Donna también le pasaba lo mismo porque Tim dijo: "Tal vez deberíamos ayudarlas a vomitar, para que no les pase cuando lleguen a casa... Donna, ya sabes, está preocupada,  porque no sabría como explicárselo a sus padres. "

No podía creer que esos chicos se portaran tan bien con nosotras. No hicieron un solo chiste ni nos hicieron sentir como si fuésemos unas inútiles al lado de ellos. Sé que no lo somos, pero fue agradable, especialmente en el estado en que nos encontrábamos, al no tener que oír nada parecido. Rick nos dijo que en la guantera del camión llevaba goma de mascar, y que si queríamos, podíamos cogerla. Intenté imaginarme volviendo a casa en ese estado, borracha y aturdida. Lo de vomitar no me parecía apropiado, pero Tim sugirió que quizá se nos pasaría la borrachera, así que Donna y yo nos alejamos un poco y nos metimos los dedos en la garganta. Y lo echamos todo. Fue horrible,
me sentí mejor. Donna dijo que después de devolver, le resultaría más fácil caminar. Entonces dije que probablemente deberíamos ponernos en marcha, y que si no les importaba, tal vez podrían dejarnos a una manzana de casa. Pensé que el paseo en camión, y el aire fresco, también ayudarían a despejarme.

Espera un segundo, Diario - Mamá quiere  darme un  beso de buenas noches.

Bien estoy de vuelta. Gracias a Dios que no te vio.
Cuando los chicos nos dejaron en casa, saltamos de la parte trasera, y Tim le besó la mano a Donna de un modo muy romántico. Rick y Josh le dijeron que estaban encantados de haberla conocido. Yo fui hacia la ventanilla del conductor donde estaba Josh, y estuve a punto de darle las gracias... y no sé, decirle lo que se me ocurriera... pero él me detuvo. (Un escalofrío recorrió mi espalda.). Puso su dedo en miss labios y dijo: «Creo que nunca jamás podré olvidarte, Laura». Me sonrió y Rick me dijo: «Gracias por confiar en nosotros como lo hiciste». Y se fueron. Donna y yo casi nos echamos a llorar.

Estábamos a una manzana de la casa de Donna; y cada una de nosotras nos metimos otro trozo de chicle en la boca y ensayamos nuestra historia. Estuvimos en el bosque, charlando. Nos pasamos toda la tarde inventando historias y hablando de nuestros sueños y... y del futuro.

Donna dijo que no sentía que estaba mintiendo, porque eso es lo que ella y Tim hicieron. Se besaron un par de veces, y antes de entrar en su casa, Donna reconoció que le había gustado mucho.

Decidí que no debíamos explicar nada de lo que hicimos mientras estuvimos fuera, a menos que alguien nos lo pidiera. Tengo comprobado que cuando la gente da demasiadas explicaciones parece como si estuviera mintiendo u ocultando algo, y ése habría sido nuestro caso.

Los padres de Donna estaban durmiendo en el sofá cuando entramos, y pasamos junto a ellos y llegamos a la habitación de Donna. Nos cepillamos los dientes y nos arreglamos un poco el cabello, y antes de bajar nos abrazamos. No dijimos una palabra. Sólo nos abrazamos. Creo que era nuestra manera de decir que era nuestro secreto, y que todavía éramos amigas, y que estábamos en casa, sanas y salvas.

Donna despertó a su padre y le dijo que no habíamos querido despertarlo, porque parecía dormido muy relajado sobre el hombro de la señora Hayward. Se ofreció a llevarme a casa, así que telefoneé a mamá, y me dijo que ni siquiera se había dado cuenta de la hora, ni siquiera se había dado cuenta del tiempo porque estaba leyendo un libro realmente bueno. Me dijo que papá ya se había ido a la cama y que me esperaría levantada.

Donna despertó a su padre y le dijo que habíamos estado esperando para despertarlo porque él parecía tan pacífico, durmiendo allí apoyando su cabeza en el hombro de la señora Hayward. Se ofreció a llevarme a casa, así que llamé a mamá, y ella dijo que  Dijo que papá ya estaba en la cama. Ella dijo que me esperaría.

No me siento culpable por lo ocurrido, pero creo que es porque nadie se preocupó, y porque los chicos se portaron muy bien. Simplemente no puedo evitar sentirme triste cuando me doy cuenta de que se acabó. Esa noche ha pasado, y yo vuelvo a ser Laura. La de trece años, la niña de los ojitos de su papá. No veo la hora de ser mayor, lo digo sin rabia, con expectación, para poder arreglármelas sola, sin tener que responder ante nadie.

Dios bendiga a mamá ya a papá, Troy, Júpiter - el resto de su alma - y los chicos. Josh, Tim y a Rick. Gracias, Dios mío, por darme esas pocas horas de. . . FELICIDAD.

P.D.: Me he dado cuenta de que cada vez que pienso en lo de esta noche, lo cambio un poco. Cada vez los chicos se ponen un poco más brutos conmigo. Me siento más seductora, y les hago que me cuenten lo que sienten cuando me tocan. Les obligo a que me cuenten sus impresiones. No sé por qué lo cambié... me encantó La forma en que fue, pero cuando vuelvo a pasar la película dentro de mi cabeza, les obligo a hacer cosas un poco desagradables. Me encanta esa sensación, me encanta que ellos sientan más que yo.

Hasta pronto, L