viernes, 19 de mayo de 2017

Estimado Diario, (10 de noviembre de 1985)

Anoche, por primera vez en mucho tiempo, dormí a pierna suelta. Al despertarme, no logré acordarme de lo que había soñado, ni siquiera sé si soñé algo. Sé que dicen que todos soñamos todo el tiempo, pero por lo general, me acuerdo de mis sueños. De todos modos, hoy estaba cepillando a Troy en los establos, y de repente me surgió una imagen en la cabeza con esta dirección: River Road 1400, River Road. Lo había soñado. De repente sentí que tenía que estar allí. Que tenía que encontrar ese lugar y ver lo que era. Decidí llamar a mamá desde los establos y le avisé que me iba a cabalgar con Troy y que volvería pronto.

Más o menos tenía idea de dónde se encontraba River Road 1400, pero se lo pregunté a Zippy para estar más segura. Me dijo que no estaba muy lejos, pero que en esa zona no había mucho ahí. Le dije que quería salir a dar un paseo con Troy hasta un lugar donde no hubiera estado nunca. No quise decirle que había soñado con esa dirección y que tenía que averiguar si existía. Tenía miedo de que me mirara con cara rara, y además, ni siquiera estaba segura de por qué me sentía tan atraída por ese lugar. Supongo que con todo lo que había estado sucediendo, sentí que debía callarme. Mantenerlo en secreto, como tantas otras cosas. Zippy me dijo que girara a la izquierda cuando el camino de
tierra se bifurcara, porque de lo contrario terminaría en un camino asfaltado, y  eso sería malo para los cascos y las herraduras de Troy. Prometí seguir sus instrucciones, y nos marchamos.

Me pasaron por la cabeza todo tipo de pensamientos, incluso lloré un poco porque empecé a
pensar en Josh, Tim y en Rick, y en que probablemente no volvería a verles nunca más. Pensé también que hoy Donna todavía no me ha telefoneado; y me preocupaba que pensara que era sucia o mala o algo así y sentí una increíble necesidad de hablar con ella. Espero que no me deje de lado.


No sé qué haría si eso ocurriera. 



Cada vez que terminaba de pensar en algo, me volvía a la mente la dirección, y de pronto, me encontré delante de una vieja gasolinera abandonada. Me bajé de Troy y lo até a un marco que todavía estaba allí. El marco que rodea la parte superior de los surtidores. El que sostiene los carteles que indican el tipo de gasolina. Había hierba debajo, así que dejé que pastara y me fui a echar un vistazo.


Cuando caminé alrededor de Troy, para quedar completamente de cara a la gasolinera, vi a la Señora del Leño  de pie, muy tranquila con su tronco, justo debajo del cartel de madera que decía River
Road 1400. Ella me sonrió, y entonces me di cuenta de que había visto su rostro en mi sueño. No nos
dijimos nada durante mucho tiempo. Sólo nos miramos, sonriendo. No me sentí incómoda, pero tenía
curiosidad por saber qué estaba haciendo yo ahí, y justo cuando pensé en esto, la mujer me habló
y me dijo:
«Sé que sientes curiosidad por este sitio y por mí.»
Asentí.
«Un sueño me dijo que tenía que encontrarme aquí contigo, para pasar un rato aquí contigo.»
Sentí un vuelco en el estómago y me quedé boquiabierta.
«A veces, sueño  como otras personas», dijo tranquilamente. «Son cosas
que pasan.»

Nunca me dí cuenta de que Margaret, la Señora del Leño, fuera tan agradable. Nos sentamos en la hierba, frente a la gasolinera, y me contó que sabía muchas cosas sobre mí, cosas especiales. Me dijo que no debía preocuparme tanto. Que si presto atención a las cosas que me rodean, estas cosas especiales me pasarán.

A menudo tocaba su  tronco, callada mientras se inclinaba sobre él para escucharlo. La mayoría de las veces, ella sonría como si le hiciera gracia algo, o como si estuviera satisfecha por algo. Otras veces, le decía al leño que no quería oír hablar de eso, que no era el momento adecuado.

La última vez que ocurrió esto, se volvió hacia mí y me dijo en voz baja:
«Las cosas no son lo que parecen.»


Ella apartó la vista, después volvió a mirarme con una expresión diferente en su rostro, como si estuviera aliviada de que todavía estuviéramos solas. Me dijo que sabía que yo había soñado con ser mujer, y que eso era algo bueno, porque las chicas siempre sueñan esas cosas. Después, empezó a hablar de un modo confuso... dijo muchas cosas sobre el bosque, y traté de escucharla atentamente, porque me inspiraba confianza y creí que quizá sabría algo queme ayudaría. Mucho de lo que decía parecía algo sin sentido. Lo recuerdo todo, así que lo anotaré, pero no sé lo que significa. Tal vez lo entienda más adelante. Lo poco que comprendí me hizo sentir muy bien por dentro, como si durante todo este tiempo no hubiese sido mala, y que podré seguir esperando cosas sin temor a ser egoísta.

He aquí algunas de las cosas que me dijo. Dijo que el bosque suele ser un lugar que te enseña cosas sobre el mundo y sobre ti misma. Otras veces, el bosque es un lugar para otras criaturas, y no para nosotros. Dijo que a veces la gente se va a acampar y aprender cosas que no deberían. A veces los niños son presas... Creo que así fue como lo dijo. ¿Qué más...? Me esforcé tanto para recordar todo. Oh... A ver... Ah, síElla me dijo que estaría vigilando, y que algún día la gente descubriría que ve las cosas y las recuerda

Dijo que es importante recordar las cosas que uno ve y siente. A veces los búhos son grandes. ¡Eso es! Se me había olvidado por completo. Algunas veces los búhos son grandes. Espero que esto no signifique que mi madre haya estado hablando de este "sueño de Búhos" que tuve. No lo creo, pero es lo único que tendría sentido para mí. Espero que pronto pueda entender todo esto. En fin, de cualquier manera, nos quedamos ahí sentados, juntos, y escuché cómo tarareaba esta canción que nunca había escuchado antes, pero pensé que era muy agradable. Me hizo sentir segura, creo que eso es lo que ella pretendía. Lo siento por ella, porque la gente piensa que es extraña y rara. Pero no lo es en absoluto.

Podía ver en sus ojos que algo la había herido, pero no logré entender qué era hasta que mamá me lo contó cuando volví a casa. Me dijo que Margaret (la Señora del Leño) había estado casada con un bombero. Y que había muerto, luchando en un incendio, y mamá me contó que fue horrible, porque tropezó con una raíz o algo así y cayó de cabeza sobre unas brasas, y se abrasó hasta morir, la cara primero. Llevaban poco tiempo casados cuando él murió, y desde entonces, Margaret ha estado muy retraída y se ha guardado su dolor. Mamá también me contó que no tuvo el leño hasta después de la muerte de su marido.Yo no sabía nada de esto cuando estuve allí en 1400 River Road con ella, pero realmente no importa, supongo. Le dije que la consideraba una persona muy amable y especial, y que me alegré de haber prestado atención a mi sueño, porque no me habría gustado perderme la ocasión de hablar con ella. También le dije que esperaba que  ella tuviera razón sobre mi vida, que estaría llena de cosas especiales, y que intentaría buscarlas, porque quiero que mi vida sea buena.

Después le conté algo que ojalá nunca repita. Ni siquiera esperaba decírselo, y la verdad es que ni sé de dónde me salió. Le dije que a veces ocurren cosas de las que nadie se entere. Ocurren en el bosque, cuando está muy oscuro. Le dije que a veces ni siquiera estaba segura segura de que estas cosas fueran reales, ya que a veces pienso que son son más reales que el amanecer, y que la sola idea pensar en ellas me asustaba mucho. Recuerdo que cuando terminé, ella se apartó de mí. Pensé que había dicho algo que la molestaba. Agarró con fuerza su leño, y luego volvió a mirarme y me dijo que era una chica muy hermosa, y que en la vida había mucha gente que iba a quererme a lo largo de mi vida

Espero que mucha gente me ame durante mi vida. Algún día alguien me amará, como los muchachos, pero aún más. Me pregunto dónde estará esa persona ahora, y si se está preguntando dónde estoy yo y cómo soy, y cuándo finalmente nos conozcamos? Me pregunto si Margaret ha pensado alguna vez en el sexo de la manera que yo lo hago.

De camino a casa, traté de tararear la canción que ella me había cantado, pero no logré recordarla. Me sentí muy bien por dentro cuando dejé 1400 River Road, y esa sensación me acompañó durante todo el trayecto de vuelta a los establos y después, de camino a casa,  en el coche, cuando mamá fue buscarme. E incluso ahora. es muy fuerte. 

Espero que Margaret no se sienta sola ahora mismo. Espero que ella se sienta tan feliz como yo. Ojalá yo también hubiera podido haberle traído noticias de lo feliz que sería su vida. Es una lástima que no tuviera nada para ella.
Hasta dentro de un rato, Laura

P.D.: Donna no me ha telefoneado todavía









jueves, 18 de mayo de 2017

Escuchando a la madera (13 de noviembre de 1985)

ESCUCHANDO AL BOSQUE

Dentro de los árboles hay almas que invento
Almas que crecen y cambian
Dentro de cada hoja, tan quietas,
El recuerdo de momentos que nadie más ha visto
Pero nadie escucha nunca
Ni se detiene a pensar
Que los árboles pueden ver lo que ocurre
Que en la forma en que susurran
Puede estar la clave de su querer hablar.
Quizá intentaran susurrar
En la palma de alguna mano
Su recuerdo de la niñita
Del nuevo agujero que lleva dentro
De la boca nueva, más pequeña
Pero nadie se lo cree, a nadie le importa
Que tal vez
El árbol sepa
Que hay algo muy malo
Que quiere hablar de la tristeza
Que vio tantas noches
Creo que el mundo
Debería internarse en el bosque
A escuchar con atención,
Las voces de las hojas.
A ver los detalles, los pequeños mapas
De pisadas, y a veces las manchas
Deberían ver que las hojas
Tienen forma de lágrima
Deberían estudiar el diseño de la pinaza
Tal vez en el suelo haya señales
Que conduzcan al mundo
Hasta quien ha cavado
El agujero.
Es tarde, y esta noche él ha venido. Dudo que la Señora del Leño se refiriera a la verdadera

Laura Palmer.

Estimado Diario, (20 de noviembre de 1985)

Tuve un sueño y me da la impresión de que esta noche no dormiré.
Estaba en una habitación. Estaba muy vacía y me sentía mal por eso. Creía que por mi culpa, no
había nada. Estaba agazapada en uno de los rincones de la habitación, y estaba mirando a este lugar en el otro extremo, porque sabía que algo iba a aparecer allí.

Al cabo de un minuto, empecé a tener mucho frío. Y pensé haber visto algo, pero desapareció.
Entonces, miré hacia otro lado porque estaba tratando de encontrar la puerta que iba a otra habitación y fuera de ésta, porque quería comprobar si los muebles estaban en otro cuarto. Me sentía muy mal por algo y quería a

Me volví para mirar otra vez hacia el otro lado de la la habitación y en el rincón vi a una rata enorme. En el sueño, yo sabía que la rata venía a por mí, y que quería comerme un pie. ¡Qué miedo sentí! Vi que se acercaba cada vez más a mí y traté de encontrar el modo de detenerla, o de buscar un sitio para huir, pero no tenía dónde ir, ni podía hacer nada.

Sé que puede sonar divertido, pero estaba aterrada. Me quedé muy quieta, y traté de mantener los pies muy apretados contra el cuerpo, para que la rata no pudiera llegar a mi pie. No paraba de pensar en lo horrendo que sería sentir cómo cerraba sus mandíbulas alrededor de mi tobillo y me mordía el tobillo. No quería sentir eso, ni quería que la rata se me acercara. ¡No te me acerques! Y sólo seguía pensando en cuánto dolor sentiría...  Y así, en el sueño, porque  yo sabía que lo único que la rata quería era morderme el pie,  así que fui y yo misma la que me arranqué el pie a mordiscos.

Cuando me desperté, apenas podía respirar, ¡estaba tan asustada! Todavía puedo ver a la rata, y
creo que me perseguía porque en la habitación había algo que estaba mal o porque me castigaba por algo. Pero lo que más miedo me daba eran los dientes de la rata y el dolor que me causarían... Así que decidí que yo misma lo haría. Me haría daño yo misma antes de que lo hiciera la rata. Aunque no entendía por qué la rata quería hacerme daño, sabía que tenía que hacerlo yo misma,
o lo haría ella.

No me gustó nada ese sueño. Por favor, querido diario, sé que suena tonto, pero no me juzgues como podrían hacerlo otras personas si me oyeran contarles mi sueño. Espero no volver a tener un sueño igual. Ni siquiera quiero saber qué significa, y ni siquiera  estoy segura de que quiera recordarlo. 
Lo decidiré mañana, cuando llegue la luz del día, y vea las cosas con más claridad cuando las tenga
delante.

Me enfada mucho que no pueda contárselo a mamá. Temo que se ría de mí, y que después se lo cuente a todo el mundo para ponerme en ridículo. Tengo mucho miedo de que la gente se ría de mí. Voy a intentar de parecerme más a Donna. Seré buena y haré todo lo que haré lo que debo hacer. De ese modo, nadie podrá averiguar nada sobre mí y burlarse. No podrán decir que he hecho algo malo.

Apuesto a que lo que hice con Donna y los chicos está causando esto. Ni siquiera puedo pensar con la claridad suficiente como para decidir si un sentimiento valía más la pena que el otro. Algo tiene que estar causando noches como esta. Trataré de ser mejor. Dejaré de hacer cosas de chicas mayores. No permitiré que nadie me lastime, como en el sueño. Antes me lastimaré a mi misma. Sé cuáles son los sitios más delicados. ¡¡¡A partir de ahora me lastimaré yo misma con tal de que esto acabe!!!
Ojalá pudiera hablar con mi mamá.

Laura

Estimado Diario, (16 de diciembre de 1985)

No sé  si te escribiré en un tiempo. Acabo de tener otro sueño. Debo de haberme quedado dormida mientras esperaba a que saliera el sol.
No sé por qué, pero seguí viéndote aparecer y desaparecer en los regazos de la gente. No sé por qué, pero seguí en sus asientos en el restaurante, cuando se levantaban para ir al jukebox. Sobre el capó de sus coches cuando se marchaban a dar una vuelta. Intenté recuperarte, pero tú te me escapabas.
Ibas a contarle a todo el mundo lo que llevabas dentro.
Unas cuantas personas leyeron lo que allí se escribió, y esas personas se convirtieron en ratas. Querían sacarme fuera del mismo modo que hace BOB. Creo que hasta que no lo comprenda
mejor, no deberíamos hablar. No sé por qué soñé esto... pero estoy demasiado asustada como para hacerle frente.
Si esto no hace que las pesadillas, y el fuego, y las cuerdas y las cuchillas de plata se vayan... Tal vez
lo mejor lo que deba hacer sea rendirme a ellas. A lo mejor eso es lo que deba hacer. A lo mejor lo
que tenga que hacer sea tener paciencia, dejar de luchar y así se irá.
Odio tener que decirle adiós a un oyente tan bueno como tú. Pero siento que debo, sin embargo, hasta que averigüe algún modo de hacerlo con la gente cuando que yo no veo.
¿Me estoy volviendo loca? No puedo esperar hasta que terminen las vacaciones y que empiece  de nuevo la escuela para poder tener algo que me mantenga ocupada. Miro a otras chicas que conozco, otras chicas que veo, y todas sonríen, como yo. Pero por dentro, También estarán empezando a perder todo lo que saben? ¿Habrán dejado de confiar en sí mismas y todos cuantos las que la rodean? Por favor, no me permitas averiguar que soy la única en la tierra con este dolor.


Laura

Estimado Diario, (23 de abril de 1986)

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te escribí. En el colegio me va bien, me resulta demasiado fácil. No tengo trabajo suficiente como para que mi mente deje de pensar en chicos o en mis fantasías. Donna y yo hemos tenido varias peleas este año porque, en su opinión, estoy actuando extrañamente con ella, y no soy la amiga que solía ser. Detesto llorar, ¿pero por qué lloro con tanta facilidad últimamente? Sólo intento ser buena, y mantenerme ocupada, sin hablar demasiado ni soñar despierta porque creía que eso molestaba a la gente y hacía que me ocurrieran cosas malas.

Ahora Donna está enfadada porque no le diré lo que realmente siento, ¡porque tengo miedo! No puedo decirle que tengo miedo, porque ella me obligaría a decirle por qué. Jamás podré contárselo. Ni siquiera me he tocado donde sé que me puedo dar tanto placer. Tengo miedo, porque eso tiene que ver con el sexo, y he decidido que no volvería a pensar más en eso... ¡¡¡pero me cuesta mucho!!!

¡Me odio y odio mi vida! Papá ha estado ocupado con el últimamente,  con Benjamin y su trabajo
en el Gran Norte, y empiezo a sentirme del mismo modo en que Audrey se siente cuando su padre le
dedica más tiempo y atención a mí que a ella. Ahora pasa todo lo contrario, e intento ser buena y ponerle freno, y cada día me cuesta más dormir, incluso comer. Ya no quiero sentirme más así. Si lo hago, sé que algo sucederá. 

Anoche soñé que cavaba un agujero en el patio de atrás para hacer una fuente, porque trataba de ayudarnos con el agua, y creí que una fuente sería algo bonito para la familia. A mamá le encantó la idea y sonrió de oreja a oreja. Pero cuando salió, más tarde en el sueño, me estaba enterrando en el agujero, e intentaba matarme. Mi madre se dio cuenta de que yo le había mentido, y esto le hizo sentir muy mal. Corrió para detenerme, y yo grité que no quería despertarme en plena noche, con muchas hojas encima de mí. Quería convertirme en árbol para poder escuchar los problemas. Y de repente, me quedé enterrada. Pero estaba dentro de algo que no era un agujero de tierra.

Mamá vino a mi habitación justo después para preguntar si yo estaba bien, y le dije que sí. Que había tenido una pesadilla sobre el bosque, nada más. La expresión de su rostro pasó de la tristeza a la esperanza. Entonces, por desgracia, comenzó a hablar de algo que no necesitaba oír en absoluto! 
Empezó a hablarme de los pájaros y de las abejas, sobre el control de la natalidad y de los bebés, y de ridiculeces por el estilo, y de todas esas ridiculeces como que mis sueños eran consecuencia de los cambios experimentados por mi cuerpo, y que a lo mejor necesitaba que me solucionasen algunas dudas.
Durante todo el tiempo que habló conmigo, yo estaba pensando en otra cosa.

Tenía que pensar en las flores, en caras sonrientes, en lo que fuera... en camiones enormes cargados de troncos, en pájaros, en Donna Donna Donna... sólo en cosas buenas. No debía escuchar, no
debía escuchar esa voz diciendo todas las cosas que eran como pequeñas llaves de las puertas y  habitaciones en las que se supone que no debía entrar. ¿Cómo pudo pasarme eso a mí? Ella no paró de hablar por casi una hora, y casi tuve que estar yo todo el rato conteniéndome... porque quería golpearle, destrozarle esa cara sonriente y servicial y gritarle: «¿Cómo lo haces? ¿Qué le ha pasado a esa parte de mí?».

¿Y quieres saber la parte más me asusta? Lo único que la gente piensa de mí ahora es que estoy pasando por mi adolescencia! Todo el mundo sigue viendo a la sonriente Laura Palmer. La chica con notas estupendas, con el pelo precioso, y los dedos pequeños perfectos que quieren a veces, tarde por las noche, ir al espejo para estrangular a la perturbadora soñadora que veo reflejada allí!

Hoy iré a ver a Donna y hablaré con ella. Le hablaré lo mejor que pueda. Ya no tengo deberes para hacer, y ya he terminado dos proyectos especiales para conseguir más puntos. Estoy en el cuadro de honor, y en el equipo de debates junior. Rezo todo el tiempo, pero nunca me he sentido peor en mi vida. Estoy empezando a pensar que unos pocos momentos buenos, en medio de miles de millas y y siglos de maldades, son mejores que nada. Espero que Donna quiera seguir siendo mi amiga.
Si puedo, te contaré cómo me ha ido con Donna.

Hasta pronto, Laura


(24 de abril de 1986)

Se me ocurrió algo...

El recuerdo de unos saltos
Era pequeña, levanté la vista hacia él
Antes de que me pidiera que me tumbara
O dijera cosas
Antes de que me dijera
Que estaba mal abrir la boca
Que teníamos un secreto
Antes de que empezara a volverme del revés
Con sus sucias garras
Antes de que yo me sentara en la colina
Solíamos saltar
Tomarnos de la mano
Hablar de lo que veíamos
Él me decía qué debía ver
Pero yo no lo veía
Creo que
Desde entonces los saltos han cesado.

Quiero que me dejen en paz, como a los demás. Quiero aprender cosas sobre este suavísimo traje blanco que uso, como todos los demás. 
Quiero olvidar las cosas que de repente me vienen... Algo malo que está sucediendo... ¿Por qué me está pasando a a mí? 
Creo que es real. ¡Creo que es real!
Después de haber visto a Donna, quizá pueda contarte lo que vaya recordando. Había olvidado tantas cosas... pero no sé si estoy mejor ahora que lo sé, o si estaba mejor antes, cuando lo ignoraba todo.
Por favor, sigue siendo mi amiga, Donna, por favor!

L

Estimado Diario, (21 de junio de 1986)

Ayer pasé el día con Donna. Estuvo durante mucho tiempo sin decirme nada. Cuando empecé a llorar, salí corriendo y seguí corriendo. Estaba muy contenta cuando vino tras de mí, y la vi llorar. Le conté todo lo que pude. Que me preocupaba por ser buena, porque había tenido malos sueños, muy malos sueños, y la verdad es que no estaba bromeando cuando le dije que prácticamente no estaba durmiendo en absoluto. 

Le dije que me gustaría poder hablar de la noche que pasamos con los chicos en el arroyo, pero siempre parece que me odia o algo así, o voy a tener una de esas pesadillas y pienso que lo que pasó fue malo. Le dije que necesitaba saber qué opinaba sobre lo de aquella noche. Necesitaba saber si ella pensaba que debíamos ser castigados por lo que hicimos, o si yo debería ser castigada, porque yo hice más cosas que ella... Sólo necesitaba saberlo!

Donna me dijo que tenía miedo de que no le hablara porque estaba enfadada con ella, porque
aquella noche ella no fue tan lejos con los chicos como yo, y que yo ya no la quería
por eso.

Le pregunté cómo podía pensar algo así cuando aquella noche, cuando todo terminó, nos dimos un abrazo precioso, y todavía recuerdo ese abrazo como lo más claro y precioso de toda la noche. Le dije que lo que me pasaba era que estaba muy confundida, y que la mitad del tiempo no sabía si debía disfrutar de estas cosas tanto como lo hago,
o si debería sentirme mal.

Donna me comentó que ella salió del agua fue porque no estaba segura de lo que estaba sintiendo, aunque los tres chicos fueran amables. Y entonces, ella se echó a llorar, y me miró de un modo muy extraño, y me dijo algo que me hizo sentir rara. Me dijo que el otro motivo por el que no había llegado más lejos fue que tenía miedo, porque se dio cuenta de que parecía demasiado buena desde el principio, y que ella, no sabía lo qué debía hacer, ni cómo hacerlo. Me preguntó si todo me salía de forma natural, o si había estado saliendo con algún chico sin contarle nada a ella.


No pude contestarle durante un buen rato. Creo que no sabía qué decirle. ¿Qué quería decir con eso? Le dije que recordaba sentirme sexy, y muy feliz de gustarles a los chicos y de que me desearan, pero que la mitad de todo eso, si no todo, era obra de ellos, no mía.

Además, esa noche habíamos estado bebiendo mucho, y me sentí muy bien al hacer cosas sobre las que me había estado preguntando cómo serían durante tanto tiempo... Entonces, me interrumpió y
me dijo que ella también pensé en los chicos así. Le pregunté que cómo pensaba en
ellos, que qué soñaba que le estaban haciendo, y me contestó que soñaba que la llevaban a bailar, o que la veían en la escuela y la dejaban subir en sus coches. Dijo que soñaba con estar en compañía de
chicos mayores que la trataran como a una princesa, y que por las noches ellos se metían en una
cama enorme y preciosa, y se acostaran juntos, hablaran, y se besaran, incluso a veces, hacían el amor.

Me dijo que no le gustaba ir tan lejos, porque le parecía demasiado brusco para el resto del sueño. Ella dijo que piensa en el sexo. Pero es el tipo de sexo que va muy despacio, como en las telenovelas. Dijo que lo ve en cámara lenta, y que oye música, y que ella puede oír música, y el chico dan vueltas y vueltas, muy lento, hasta que todo se desvanezca de su cabeza. Me dijo que esperaba que mis fantasías fueran tan sexys como las suyas.



Ay Dios mío,  Diario! Todo fue bien hasta que hablamos de eso! Solo que tenía que decirle que mis fantasías eran exactamente iguales a las suyas, y que nunca debimos haber discutido, y le dije que lamentaba haberla herido. Debí haber sido más abierta con ella, y que sólo estaba preocupada de que ella hubiera empezado a odiarme por haber llegado tan lejos esa noche. Dijo que pensaba que era muy valiente, y que si me había sentido bien, entonces debería pensar en ello como como algo bueno. Pero, Qué me dices de las fantasías que tiene ella? Creí que iba a morirme cuando me enteré de lo dulces y puras que son. Por qué no piensa en las mismas cosas que yo? Tenía la esperanza de que 
tuviésemos los mismos pensamientos... dependía de ello.

Sé que me dijo la verdad por la forma en que me la contó, y por lo incómoda que se mostró cuando me explicó la parte en la que el chico se mete en la cama con ella. Es tan pura que no pudo creérmelo. Creo que  desde que salgo por la noche al bosque me han envenenado.

Apuesto a que sería igual que Donna, si me limitara a saltar entre los árboles en lugar de... de lo
que ocurre ahora. Pero... ¡nunca, jamás he deseado lo que sucede ahora! Yo deseo cosas que
me hacen sentir sexy y juguetona, cosas que no me lleven a hacer todo el trabajo, cosas como alguien tratando de complacerme, en lugar de siempre tratando de hacer feliz a todos los demás. 

Ojalá existiera un lugar al que una pudiera ir y donde hubiera alguien que respondiera todas tus
preguntas, y te dijera si lo que haces está bien o mal. Cómo se supone que debo saber cuándo ni siquiera puedo hablar de las cosas realmente? Sigo diciendo las mismas cosas una y otra vez. Estoy dando vueltas en círculos, y es hora de que esto acabe.

Donna y yo aun seguimos siendo amigas, y yo todavía la quiero, pero para mí las cosas han cambiado.No puedo pensar del mismo modo que ella, ni siquiera puedo seguir intentándolo. Pensaré lo que siento, y trataré de hacer que la gente vea las cosas igual que yo. Ojalá tuviera un porro. Siento que no me he reído en años años y años.
Gracias por escucharme.

Laura